La agencia internacional Bloomberg publicó recientemente la historia de la científica chilena María Inés Barría, investigadora puertomonttina que encabezó junto a un equipo internacional un proyecto que consiguió importantes avances en el desarrollo de anticuerpos contra el hantavirus Andes, aunque la iniciativa terminó frenada debido a la falta de recursos económicos.
Según detalló el medio, la investigación comenzó en 2014 y reunió a especialistas chilenos junto a colaboradores de los Rocky Mountain Laboratories de los National Institutes of Health (NIH) de Estados Unidos, el Instituto Robert Koch de Alemania y la empresa biotecnológica Ichor Biologics de Nueva York.
El trabajo científico se enfocó en estudiar la respuesta inmune de personas que sobrevivieron al virus, utilizando muestras de sangre para identificar anticuerpos capaces de neutralizar la enfermedad.
Uno de los momentos clave del proyecto ocurrió alrededor de 2016, en el laboratorio de inmunovirología de la Universidad de Concepción, cuando el equipo observó señales alentadoras tras meses de investigación.
“Estamos en el camino correcto. Tenemos que seguir”, recordó haber pensado Barría en declaraciones recogidas por Bloomberg, luego de constatar bajo el microscopio que desaparecía la fluorescencia que evidenciaba presencia del virus.
En 2018, los investigadores publicaron resultados donde identificaron dos anticuerpos monoclonales con capacidad de neutralizar el hantavirus Andes. Posteriormente, uno de ellos logró eliminar completamente la infección pulmonar en modelos animales, abriendo la posibilidad de avanzar hacia ensayos clínicos en humanos.
Incluso, uno de los tratamientos obtuvo en 2021 la designación de “medicamento huérfano” por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), mecanismo destinado a acelerar el desarrollo de terapias para enfermedades poco frecuentes.
Sin embargo, el siguiente paso requería una inversión cercana a los siete millones de dólares, cifra que no pudo ser obtenida. A ello se sumó la irrupción de la pandemia de COVID-19, que desvió financiamiento y prioridades científicas a nivel internacional.
“El factor clave que impide seguir avanzando es el financiamiento y los recursos”, afirmó Barría al citado medio.
La investigadora explicó además que, en caso de contar nuevamente con apoyo económico, el proyecto podría retomar el nivel de avance previo a la pandemia en un plazo estimado de entre 12 y 24 meses.
Actualmente, María Inés Barría desarrolla investigaciones en la Universidad San Sebastián de Puerto Montt, enfocadas en la respuesta inmune de pacientes y la duración de los anticuerpos asociados al hantavirus.
El interés internacional por el virus resurgió recientemente tras un brote vinculado al crucero MV Hondius, que viajó desde Argentina hacia Europa y donde más de ocho personas resultaron infectadas, obligando a pasajeros de 23 países a mantenerse en cuarentena preventiva.
La cepa Andes genera especial preocupación entre la comunidad científica debido a que es la única variante conocida del hantavirus con capacidad de transmisión entre personas.
De acuerdo con cifras del Ministerio de Salud, durante 2026 Chile registra 39 casos de hantavirus y 13 fallecidos asociados a la enfermedad.
El virus suele presentar síntomas iniciales similares a una gripe, incluyendo fiebre, dolores musculares y cansancio. No obstante, en cuadros graves puede evolucionar rápidamente hacia insuficiencia respiratoria severa.
Actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento específico contra el hantavirus, aunque especialistas coinciden en que el diagnóstico oportuno puede aumentar considerablemente las posibilidades de supervivencia.
María Inés Barría: la científica puertomonttina detrás de la investigación
María Inés Barría Cárcamo nació en Puerto Montt el 22 de noviembre de 1977 y es microbióloga especializada en inmunovirología. Su carrera científica ha estado marcada por la investigación de virus respiratorios y, particularmente, por el desarrollo de tratamientos contra el hantavirus Andes.
Es licenciada en Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile y doctora en Ciencias con mención en Microbiología por la Universidad de Chile. Posteriormente realizó un posdoctorado en la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos, donde se especializó en el desarrollo de anticuerpos monoclonales.
También desarrolló investigaciones en el Icahn School of Medicine at Mount Sinai, en Nueva York, participando en estudios relacionados con vacunas contra la influenza y herramientas para investigar infecciones por VIH.
Desde 2014 se desempeña como académica e investigadora principal del Laboratorio de Inmunovirología del Departamento de Microbiología de la Universidad de Concepción, liderando investigaciones vinculadas al hantavirus.
En 2019 fue reconocida como Hija Ilustre de Puerto Montt y, en 2020, integró la categoría Ciencia de las “100 Mujeres Líderes”, reconocimiento impulsado por El Mercurio que destacó a investigadoras cuyo trabajo tuvo impacto durante la pandemia.







