Por Dr. Franco Lotito C.
Conferencista, escritor e investigador (PUC)
Si alguien conocido no lo saluda –como usted esperaría que lo hiciera–, existe la posibilidad de que esa persona no sea un sujeto engreído, un pedante ni tampoco un sujeto distraído, sino que de un individuo que sufre de una enfermedad que le imposibilita recordar y reconocer el rostro de otras personas aun cuando las conozca, y su comportamiento puede ser explicado por una rareza de carácter neuropsicológico conocida como “prosopagnosia” o “ceguera de rostros”.
Los investigadores señalan que es altamente probable de que se trate de una alteración genética que se hereda y los afectados viven con ella sin darse cuenta, ya que estos sujetos utilizan otro tipo de claves para identificar a las personas con las que interactúan.
Diversos estudios que han sido dirigidos por el Dr. Thomas Grüter, profesor de la Universidad de Bamberg, Alemania, le atribuye a la condición de estar afectado de prosopagnosia una frecuencia de una de cada 50 personas, es decir, entre el 2% y el 2,5% de la población. Es preciso aclarar que el término prosopagnosia proviene de dos vocablos de origen griego que significa “falta de conocimiento de un rostro” y representa un trastorno neurocognitivo y de agnosia visual que le impide al sujeto reconocer caras familiares, incluidos personas de su propia familia, así como también el acto de reconocer su propio rostro en el espejo o en una fotografía.
Este trastorno le impide a los afectados seguir, por ejemplo, la trama de una serie de televisión o de una película, ya que para ellos todos los actores se ven muy parecidos. Si bien, los neurólogos, neuropsicólogos y especialistas en el tema están familiarizados con esta incapacidad que se presenta en personas que han sufrido un infarto cerebral o cuando aparece un tumor cerebral (“prosopagnosia adquirida”), la gran mayoría de los casos corresponde a una condición heredada (“prosopagnosia congénita o desarrollada”).
No obstante sufrir esta incapacidad, las personas afectadas se las arreglan para buscar fórmulas y estrategias con la finalidad de reconocer a quienes tienen en su entorno cercano. Revisemos a continuación algunas de las claves que utilizan las personas con ceguera de rostros para disimular su déficit:
1. Tono de voz: es una clave muy común entre los afectados, aunque requiere el inicio de una conversación con el otro para el reconocimiento de quién se tiene al frente.
2. Estatura: la altura y complexión física del interlocutor también ayudan a la identificación.
3. Modo de caminar: esto, junto con los ademanes que hace e, incluso, el corte de pelo de la otra persona también son de gran ayuda para el prosopagnósico.
4. Saludo indiscriminado: esta estrategia de saludar a todos les permite a los afectados disimular su déficit y presentarse ante los demás con buenas habilidades sociales.
5. Nunca usan los nombres de las personas: esto les permite ganar algunos segundos de tiempo, hasta lograr identificar con exactitud a quién se tiene al frente.
6. Excusas: el uso de excusas tales como “soy malo con los nombres” o “soy mal fisonomista”, también le ayudan a los afectados a disimular su problema.
El diagnóstico de la prosopagnosia se realiza mediante evaluaciones neuropsicológicas que incluyen pruebas cognitivas de memoria y reconocimiento facial, historial clínico y, en ocasiones, de imágenes cerebrales para detectar posibles daños en el cerebro. Dos de las pruebas más utilizadas son el Test de Memoria Facial de Cambridge (CFMT) y la Prueba de Memoria de Reconocimiento Facial de Warrington (Warrington Recognition Memory Test for Faces, en inglés). Las pruebas cognitivas y de memoria son para descartar que la dificultad se deba a problemas generales de memoria, de mala visión o producto de un deterioro mental.
Lamentablemente, la prosopagnosia es un trastorno que dura toda la vida y que no tiene cura. El manejo o tratamiento de la enfermedad se centra en el entrenamiento para utilizar características no faciales –voz, gestos, peinado, etc.– con la finalidad de poder identificar a las demás personas.








