El Gobierno ha debido dar marcha atrás en la designación de alrededor de una quincena de secretarios regionales ministeriales (seremis), en un proceso marcado por episodios que incluyen cuestionamientos públicos, falta de experiencia e incluso situaciones como no presentarse a asumir funciones.
Desde el Ejecutivo reconocen que la búsqueda de nombres ha sido compleja, una dificultad que —aseguran— no es exclusiva de la actual administración. No obstante, también apuntan a presiones provenientes de partidos oficialistas para impulsar candidaturas sin un adecuado proceso de verificación de antecedentes. En este contexto, el trabajo de selección ha estado a cargo de un equipo que incluye asesores del denominado Segundo Piso, en coordinación constante con dirigentes políticos.
Consultado por estas situaciones, el ministro del Interior, Claudio Alvarado, desdramatizó el escenario y descartó que exista desprolijidad en el actuar del Gobierno. “En algunos casos hay personas que mienten respecto de los requisitos”, afirmó, agregando que también hubo casos en que los propios designados desistieron del cargo: “Después decían ‘no era lo que yo pensaba y voluntariamente me voy’”.
En esa línea, el secretario de Estado insistió en relativizar el impacto de estas situaciones dentro del total de nombramientos. “Pero si miramos que son 15 de un universo de 300 no constituye ninguna alarma”, sostuvo.
Las declaraciones se dieron en el marco de una entrevista televisiva, donde el jefe de gabinete defendió el proceso de instalación del Ejecutivo, en medio de cuestionamientos por los criterios aplicados en la designación de autoridades regionales.








