Ni papitos ni mamitas corazón

El porcentaje de padres y madres que no cumplen con el pago de las pensiones de alimentos en Chile alcanzó un 84% este año, y se estima que un 60% de éstos corresponden a padres, y el 24% a madres.

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Por Antonia Gatica Casanova
Dirigente y comunicadora social paillaquina

La sociedad los ha denominado irónicamente “papitos corazón” y “mamitas corazón”, calificativo peyorativo que no tiene concordancia alguna con su actuar displicente. Esta denominación alude a los padres y madres que se olvidan de sus responsabilidades económicas y sentimentales con sus hijos. Esto sin duda no responde a una problemática de género, sino de vulneración de derechos de los niños y niñas de nuestro país, que junto a sus cuidadores sufren las inclemencias de vivir con lo justo, y a veces con menos de lo justo.

La responsabilidad de criar sin apoyo recae mayoritariamente en las madres, que duda cabe, es por ellos que me centraré en ellas, quienes con esfuerzo y postergando etapas importantes de sus vidas lo entregan todo por darle a sus hijos lo que el padre arbitrariamente negó, y la ley hoy día y ayer no ha estado a la altura de la problemática, ya que por años no ha existido más que un apremio por parte del tribunal para sancionar estas conductas, por lo que ser deudor de alimentos y abandonar hijos se transformó en algo común, fácil de evadir, y que en su grado máximo de rebeldía sólo se sanciona con arresto.

Por primera vez en Chile, a raíz del proyecto de retiro del 10% de las AFPs, se pudo establecer y promulgar la tan anhelada “retención del 10% por deuda alimenticia”. Naturalmente éste es el pago forzado de un deudor que agota todos los sistemas, y hoy por fin esas madres podrán tener un respiro en medio de la crisis. Sin embargo, aunque resulte insólito, habrá muchas deudas que no se podrán pagar ni siquiera con la retención de un deudor que pueda obtener 150 UF de sus ahorros, es decir, el máximo.

Impresiona que en Chile se volvió costumbre abandonar menores de edad, comienzan por negarles el apellido y luego el sustento básico. Despotismo y maltrato existen con total complicidad de la ley y de las instituciones que deberían ser diligentes en la detención de estos criminales de la paternidad cuando se solicitan los apremios.

Es violento que en un país donde las mujeres ganan un sueldo inferior a los hombres, y además se ocupan de las labores domésticas sean ellas las que deben hacerse cargo solas de sus hijos y nadie hace nada.

Es necesario que a partir de esta iniciativa de retención se generen nuevas estrategias que vayan en directo amparo de las madres y padres que crían solos a sus hijos, y que estas también apunten al cuidado emocional de los menores. La deuda que genera la falta de un padre o madre es monetaria y afectiva.

Hoy la legislación por primera vez tendió una mano mayoritariamente a las madres que nadan sin apoyo en un mar de deudas, pero también a un grupo de padres, que con valentía demuestran que hay algunos, aunque sean pocos, que tienen bien puestos los pantalones.

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