Durante años, los médicos se acostumbraron a una escena cada vez más frecuente en la consulta: pacientes que llegaban con el teléfono en la mano diciendo “Doctor, estuve buscando en Google…”.
Pero la escena está cambiando.
Hoy muchos pacientes ya no solo buscan síntomas en internet. Conversan con inteligencia artificial antes de acudir al médico.
Un estudio internacional titulado “Exposición algorítmica y su asociación con la no adherencia terapéutica y la fragmentación de la atención en pacientes de atención primaria: un estudio transversal” analizó 302 casos clínicos reales de pacientes atendidos en la Región de Los Ríos, en el sur de Chile, para entender cómo las nuevas plataformas digitales están influyendo en el comportamiento de los pacientes frente a la información médica.
La investigación fue liderada por el Dr. Miguel Ángel Carrasco García, médico de la Clínica Alemana de Valdivia e investigador del Observatorio de Comunicación y Salud de Chile, junto a un equipo internacional integrado por especialistas de la Universitat Internacional de Catalunya, la Universidad Humboldt de Berlín Universidad Austral de Chile, La Frontera y Católica de Santiago.
Los investigadores compararon el comportamiento de pacientes que utilizan Google, redes sociales y herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT para resolver dudas sobre salud. Los resultados revelan que la irrupción de la inteligencia artificial está dando origen a un nuevo perfil de paciente digital.
Uno de los hallazgos más llamativos es el perfil sociocultural de quienes utilizan inteligencia artificial para consultar sobre salud. Estos pacientes presentan una edad promedio cercana a los 40 años, ligeramente menor que la de quienes utilizan buscadores tradicionales. Sin embargo, la diferencia más significativa aparece en el nivel educativo. Entre los usuarios de inteligencia artificial se observa una proporción considerablemente mayor de personas con estudios universitarios e incluso postgrado, lo que sugiere que estas herramientas están siendo adoptadas principalmente por pacientes altamente educados que buscan comprender con mayor profundidad su diagnóstico o tratamiento.
El estudio también detectó un cambio en la distribución por género. Mientras las mujeres siguen siendo mayoría entre quienes utilizan buscadores tradicionales para informarse sobre salud, los hombres presentan una presencia mucho mayor entre los usuarios de inteligencia artificial.
Sin embargo, uno de los resultados más relevantes del estudio tiene que ver con la adherencia a los tratamientos médicos. Los datos muestran que los pacientes que consultan inteligencia artificial tienden a seguir con menor frecuencia las indicaciones médicas que aquellos que utilizan buscadores tradicionales. Algunos de estos pacientes no regresan a control, otros buscan una segunda opinión médica y un grupo decide directamente no cumplir el tratamiento indicado.
Para los investigadores, esta diferencia podría explicarse por la forma en que interactúan los usuarios con la inteligencia artificial. A diferencia de Google, que entrega enlaces a distintos sitios web, herramientas como ChatGPT ofrecen explicaciones completas y conversacionales, lo que puede generar en el paciente la sensación de haber comprendido en profundidad su problema de salud.
“La inteligencia artificial no reemplaza al médico, pero sí cambia la manera en que el paciente llega a la consulta. Hoy muchos pacientes llegan con explicaciones construidas por algoritmos y con la sensación de que ya entienden su enfermedad. Eso puede enriquecer la conversación clínica, pero también generar más dudas frente al diagnóstico profesional”, explica el Dr. Miguel Ángel Carrasco García, investigador principal del estudio.
El trabajo también analizó un fenómeno emergente denominado “loop patológico de información”, que ocurre cuando los pacientes entran en un ciclo continuo de búsqueda de información médica en plataformas digitales. Los resultados muestran que, mientras Google suele utilizarse como complemento a la consulta médica, las redes sociales aparecen asociadas a los casos más extremos, en los que algunos pacientes terminan reemplazando completamente el criterio médico por información digital.
Otro hallazgo relevante se relaciona con el fenómeno del autodiagnóstico. Algunas plataformas digitales, especialmente aquellas basadas en video, están asociadas a pacientes que consultan por un mayor número de problemas de salud distintos a lo largo del año, lo que sugiere que estas herramientas pueden fomentar la búsqueda constante de diagnósticos posibles.
Para los investigadores, estos resultados reflejan un cambio profundo en la forma en que circula la información sanitaria en la sociedad digital. La inteligencia artificial no está sustituyendo a los médicos, pero sí está modificando el equilibrio tradicional de la relación médico-paciente.
“Estamos entrando en una nueva etapa de la medicina digital. Antes los pacientes llegaban con información de Google; ahora llegan con interpretaciones elaboradas por inteligencia artificial. El desafío para la medicina será integrar esta nueva realidad sin perder la confianza clínica”, señala Carrasco.
Los autores advierten que este fenómeno probablemente seguirá creciendo a medida que las herramientas de inteligencia artificial se vuelvan más accesibles y sofisticadas. En ese escenario, la consulta médica podría transformarse progresivamente en un espacio de diálogo entre la experiencia clínica del médico y la información digital que el paciente trae consigo.
El estudio fue desarrollado por un equipo internacional integrado por Miguel Ángel Carrasco García, Ana María Castillo Hinojosa, Rodrigo Browne, Friedrich Wolf, Carola Neira Mellado, Bárbara Klett y Daniel Segura, investigadores vinculados a instituciones académicas de Chile, España y Alemania






