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Cámara retomará proyecto que busca prohibir las carreras de perros galgos en Chile

La Cámara de Diputados tiene previsto retomar el próximo 18 de agosto la discusión del proyecto que busca prohibir las carreras de perros en Chile, luego de sucesivas postergaciones. La iniciativa vuelve a enfrentar a quienes sostienen que estas competencias deben ser erradicadas por sus efectos sobre el bienestar animal y a quienes defienden su continuidad bajo una regulación estricta, con controles veterinarios y estándares de seguridad. Desde la academia, en tanto, advierten que el debate debe considerar todo el ciclo de vida de los galgos, desde su entrenamiento hasta su destino tras dejar de competir, además del impacto de las apuestas informales e ilegales asociadas a esta actividad.

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El debate por el futuro de las carreras de perros volverá al Congreso. Tras no concretarse la votación prevista para comienzos de agosto, la Cámara de Diputadas y Diputados tiene contemplado abordar el próximo 18 de agosto el proyecto que busca prohibir este tipo de competencias en todo el territorio nacional.

La iniciativa propone modificar la Ley N°21.020 sobre Tenencia Responsable de Mascotas y Animales de Compañía y se encuentra en primer trámite constitucional. El proyecto ya fue analizado por la Comisión de Medio Ambiente, instancia que lo aprobó en general durante 2025, quedando posteriormente en condiciones de avanzar en su tramitación en la Sala.

La discusión legislativa vuelve a enfrentar dos posiciones que han marcado el debate durante los últimos años: por una parte, quienes promueven la prohibición de las carreras de perros por sus eventuales consecuencias sobre el bienestar animal y, por otra, quienes sostienen que la actividad podría mantenerse mediante una regulación que establezca controles veterinarios, condiciones para las pistas y estándares destinados a resguardar a los animales.

En medio de esta discusión, la decana de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad del Alba, Cecilia Echeverría, planteó que el análisis no debiera concentrarse exclusivamente en las condiciones existentes durante las competencias, sino abordar de manera integral la vida de los perros utilizados en ellas.

“El bienestar animal debe evaluarse durante todo el ciclo de vida del perro. No podemos observar solamente los minutos que dura una carrera y dejar fuera aspectos como las condiciones de entrenamiento, transporte, descanso, atención veterinaria, reproducción o qué ocurre con los animales cuando dejan de ser competitivos”, sostuvo la académica.

Uno de los aspectos que, a juicio de Echeverría, requiere especial atención es precisamente el destino de los galgos una vez finalizada su etapa competitiva. La especialista advirtió sobre las consecuencias físicas asociadas a esta actividad y los riesgos que enfrentan los animales cuando dejan de cumplir con las exigencias de rendimiento.

“Desde la medicina veterinaria observamos con profunda preocupación el destino de los galgos tras su etapa competitiva. Estos perros sufren un desgaste físico y articular severo, y someterlos al abandono o al descarte al finalizar sus años de carrera es una violación flagrante a los principios básicos de la bioética y del bienestar animal, además de una crueldad”, afirmó.

Apuestas asociadas a las competencias

Otro de los elementos que la académica considera necesario incorporar al debate corresponde a las actividades económicas que se desarrollan en torno a estas competencias, particularmente la existencia de apuestas informales o ilegales y los incentivos que estas podrían generar sobre el rendimiento de los animales.

“Cuando analizamos una actividad que involucra animales, no podemos mirar solamente el espectáculo final. También debemos preguntarnos qué actividades económicas existen alrededor, cómo se fiscalizan y qué incentivos generan sobre el uso de los animales”, señaló Echeverría.

La decana sostuvo que la búsqueda de beneficios económicos podría terminar desplazando las consideraciones vinculadas con la salud y bienestar de los perros. “Las apuestas informales e ilegales que rodean a las carreras de galgos generan un incentivo perverso: priman el rendimiento inmediato por sobre la salud del animal. Cuando la prioridad es el dividendo económico, las consecuencias lógicas son la sobreexplotación, el dopaje y, finalmente, el abandono de los perros retirados”, afirmó.

Prohibición versus regulación

Actualmente, las carreras de perros no cuentan con un marco específico que las regule como actividad deportiva. El proyecto que deberá analizar la Cámara apunta directamente a su prohibición y establece sanciones tanto para quienes organicen estas competencias como para quienes las promuevan o difundan.

En contraposición, quienes defienden la alternativa de regular la actividad sostienen que un marco normativo podría incorporar controles veterinarios, exigencias para las pistas, medidas de seguridad y restricciones frente a prácticas capaces de provocar lesiones o afectar el bienestar de los animales.

La discusión ha vuelto a adquirir visibilidad durante las últimas semanas. El Colegio Médico Veterinario reiteró su rechazo a las carreras de galgos y manifestó su posición favorable a eliminar la excepción legal que permite determinadas actividades deportivas con animales. A esta postura se sumó públicamente el futbolista y exseleccionado nacional Charles Aránguiz, quien también se manifestó partidario de avanzar en la prohibición.

Una discusión que vuelve al Congreso

El debate legislativo tiene antecedentes recientes. En agosto de 2024, la Cámara de Diputadas y Diputados rechazó otro proyecto destinado a prohibir y sancionar la organización de carreras de perros. En aquella oportunidad, la iniciativa obtuvo 58 votos a favor, 68 en contra y 13 abstenciones.

Ahora, una nueva propuesta vuelve a instalar la discusión en la Sala, en medio de posiciones contrapuestas respecto de si corresponde establecer una prohibición absoluta o avanzar hacia una regulación de estas competencias.

De mantenerse la programación prevista para el 18 de agosto, la Cámara deberá pronunciarse nuevamente sobre una controversia que se arrastra desde hace años y cuyo eje central estará puesto en determinar si las carreras de galgos pueden desarrollarse bajo estándares compatibles con el bienestar animal o si los riesgos asociados a esta práctica justifican su prohibición.

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