Gendarmería de Chile anunció la instrucción de un sumario administrativo tras la realización de un Nguillatún en el Hospital Base Valdivia, actividad en la que participó Carlos Cancino Tapia, imputado como autor de los homicidios del cabo Eugenio Naín y del suboficial mayor Marcos Cosme Barquero.
La ceremonia se habría desarrollado hace aproximadamente seis días al interior del recinto asistencial de la capital de la región de Los Ríos, donde el imputado permanecía hospitalizado bajo custodia luego de resultar herido por impactos balísticos durante el operativo en que fue detenido por Carabineros.
A través de una declaración pública, Gendarmería expresó su desacuerdo con la autorización de esta actividad, señalando que «puso en riesgo el dispositivo de seguridad dispuesto para la custodia de una persona privada de libertad con un alto perfil criminógeno».
En ese contexto, la institución informó que la Dirección Nacional dispuso la apertura de un sumario administrativo con el propósito de establecer eventuales responsabilidades y determinar la aplicación de las sanciones que correspondan.
Según precisó Gendarmería, la investigación buscará esclarecer la actuación de las jefaturas involucradas por tres situaciones específicas: haber transgredido los criterios de seguridad establecidos para la custodia de un interno de alta connotación pública; no haber informado oportunamente sobre la realización de la ceremonia al Alto Mando institucional ni al director nacional de Gendarmería, quienes —según indicó la institución— no compartían esta decisión; y no haber comunicado estos antecedentes al Juzgado de Garantía competente, lo que impidió intentar revertir la autorización otorgada para la actividad.
Carlos Cancino Tapia permanece en calidad de imputado por el homicidio del cabo Eugenio Naín, ocurrido en 2020, y por el homicidio del suboficial mayor Marcos Cosme Barquero, quien falleció tras resultar gravemente herido durante el procedimiento policial que culminó con la captura del acusado.






