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Chile profundiza la caída de la natalidad: 146.446 nacimientos en 2025, un descenso de 5,2%

Las cifras provisionales del INE confirman que el retroceso de la natalidad chilena se acentúa. La tasa global de fecundidad cayó a 0,99 hijos por mujer, menos de la mitad del nivel necesario para reemplazar a la población, en un fenómeno que ya define el futuro demográfico del país.

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El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) dio a conocer el 27 de mayo el Boletín Demográfico Anual Provisional de Estadísticas Vitales 2025, cuyos datos sobre nacimientos vuelven a poner sobre la mesa una de las transformaciones más profundas que atraviesa Chile: la caída sostenida de la natalidad.

Durante 2025 se reportaron 146.446 nacimientos en el país, es decir, 7.995 nacidos vivos menos que en 2024, lo que representa un descenso de 5,2% en apenas un año. La cifra continúa una tendencia a la baja que el propio informe confirma al comparar los indicadores de fecundidad de ambos períodos.

El dato más decidor del informe está en la tasa global de fecundidad, que para 2025 se estimó en 0,99 hijos promedio por mujer. El indicador se ubicó por debajo de la unidad y se distancia drásticamente del nivel de reemplazo generacional, fijado en 2,1 hijos por mujer. En términos simples, en Chile se están teniendo, en promedio, menos de la mitad de los hijos que se requerirían para mantener estable el tamaño de la población en el largo plazo. El indicador venía en 1,03 hijos en 2024, lo que confirma que la baja no es un episodio aislado, sino una curva descendente.

La distribución por edad de la madre revela otro rasgo de fondo: los nacimientos se concentran cada vez más en edades mayores. El mayor número se registró en el tramo de 30 a 34 años, con 43.327 casos (29,6% del total), seguido por el grupo de 25 a 29 años, con 37.070 nacimientos (25,3%). Las tasas específicas de fecundidad confirman el patrón: el grupo de 30 a 34 años (52,5 nacimientos por cada mil mujeres) ya superó al de 25 a 29 años (51,2) como el de mayor fecundidad. Es un cambio cultural y económico de peso, donde la decisión de tener hijos se posterga en favor de la formación, la inserción laboral y la estabilidad material, y donde los nacimientos en la adolescencia, históricamente altos en Chile, siguen retrocediendo: el tramo de 15 a 19 años representó apenas un 3,4% del total.

La fotografía territorial también es elocuente. La tasa bruta de natalidad nacional alcanzó a 7,2 nacidos vivos por cada mil habitantes, pero el promedio esconde realidades muy distintas. Las regiones del norte concentran la mayor natalidad del país, encabezadas por Tarapacá, con 10,5 nacidos vivos por mil habitantes, seguida por Antofagasta (8,7) y Arica y Parinacota (8,3). En el extremo opuesto se ubicaron Valparaíso (6,8) y Magallanes (6,7). Esa brecha norte-sur no es casual: las regiones nortinas conjugan una población más joven y un mayor peso de la migración, factores que sostienen sus nacimientos mientras el resto del país envejece.

Precisamente la migración aparece como un componente que el boletín midió por primera vez. De los 146.446 nacimientos, 117.593 correspondieron a madres chilenas (80,3%) y 28.853 a madres extranjeras (19,7%). Dicho de otro modo, prácticamente uno de cada cinco niños nacidos en Chile en 2025 es hijo de una madre extranjera, una proporción que matiza la caída: sin el aporte de la natalidad migrante, el descenso sería aún más pronunciado. Entre las madres extranjeras con país de origen declarado, Venezuela concentró el 31% de los nacimientos, seguida por Bolivia (20%), Perú (15,7%), Colombia (11,2%) y Haití (10,1%).

El comportamiento mensual completó el cuadro. Enero fue el mes con más nacimientos, con 12.864 nacidos vivos (8,8% del total anual), seguido por marzo (12.677) y abril (12.610). La variación interanual más fuerte se observó en febrero, con una caída de 11,2% respecto del mismo mes de 2024.

Las consecuencias de esta tendencia trascienden lo demográfico. Una natalidad por debajo del reemplazo, sostenida en el tiempo, anticipa una población que envejece, una fuerza laboral que se contrae y una presión creciente sobre los sistemas de pensiones y salud, en un país donde la esperanza de vida ya superó los 81 años. El propio informe lo grafica al introducir la tasa de crecimiento natural, que en 2025 fue de apenas 0,9 por mil a nivel nacional: la población todavía crece por nacimientos, pero por un margen tan estrecho que la frontera con el estancamiento está cada vez más cerca.

El INE precisó que se trata de cifras provisionales, que pueden diferir de las que se presenten en la publicación final del Anuario de Estadísticas Vitales 2025, elaborado en conjunto con el Ministerio de Salud y el Servicio de Registro Civil e Identificación.

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