D iversos son los aspectos que aspiramos los ciudadanos cuando cumplimos con nuestro deber cívico, depositando en una raya realizada por nuestro puño y un lápiz, el ejercicio ciudadano de una democracia transparente realizadas en el pasado mes de mayo. En consecuencia, este mero acto, permite otorgar poder y confianza a los nuevos concejos municipales que asumen en el país, en especial, al desafío de nuevos cambios en la Región de los Ríos.

   

Por Víctor Bravo Leal
Académico

Siguiendo un análisis de resultados del barómetro regional realizado por el Centro de Estudios Regionales de la Universidad Austral de Chile ´´La Región de los Ríos vista por las ciudadanas y ciudadanos« (2020) la ciudadanía siente que el aporte de las instituciones al desarrollo de la región son los municipios, y en tal sentido, debemos superar el letargo de la administración pública con foco gerencial, que minimiza la participación ciudadana, por lo que aspiramos a recuperar la centralidad de la democracia, revindicando el desarrollo a través de mecanismos que nos permitan la exigibilidad de los derechos ciudadanos, no tan solo centrado en discursos que elevan el optimismo y nuevos aires de participación, si no, en hechos que permitan una real intervención ciudadana en las decisiones locales.

La gobernanza debe abrirse junto a la participación como su bastión principal a mayores espacios, más que un municipio ´´abierto«, que como servicio debe ser así, y por otro lado, debe cerrarle las puertas al autoritarismo, y que las demandas se conviertan en el motor de los derechos ciudadanos, centrándose en las obligaciones del Estado, donde los movimientos sociales tengan un espacio, se conviertan en una alarma de síntoma previo a una enfermedad, el volver al estado de que el resurgimiento de la sociedad civil a través de sus organizaciones territoriales guíen el diálogo social, permitiendo a la oferta participativa a través de mayores impulsos en las organizaciones.

Bajo este escenario ¿Cuál es el papel de la gobernanza y participación ciudadana? desde el plano local, implica  revisar las políticas que se despliegan en la territorialidad, donde los ciudadanos puedan hacer efectiva la participación en escenarios que puedan verdaderamente fomentar y fortalecer los mecanismos, en la que los ciudadanos puedan participar en la formulación y ejecución de las políticas públicas, donde un gobierno comunal sea capaz de procesar las demandas que las comunidades realizan mediante la participación ,convirtiendo la ciudadanía como un actor principal volviéndolo al estrado de principal relevancia.

Ahora, pensando en la gobernanza y la falta de desarrollo,  no siempre es hacerle frente a través de la participación democrática, pues es un componente necesario , pero no es el remedio de todos los males del quehacer público, sino el fortalecimiento de ambos, relación gobierno local y sociedad en distintos niveles, que se disponga de funcionarios capaces de procesar el conflicto social, un gobierno local cercano, no al discurso común de reuniones informativas o de consulta, si no, en nuevas experiencias en que la comunidad participe activamente en la política local, más allá de las encuestas de percepción, indicadores sociales, indicadores económicos, ayudas asistencialistas, más bien avanzar en la integralidad de plantear diálogos en la construcción de sus respuestas.

En síntesis, aspiramos a la profundidad de los problemas sociales que hay que enfrentar, esto incluye conocer, tramitar, gestionar las necesidades y demandas, plantear las soluciones más atingentes que permitan mejorar las condiciones de vida, sin duda, la ciudadanía organizada, permitirá generar impacto bajo estos dos escenarios.