Jorge Oyarce Kruger | Columnista

C on este acuerdo, la paridad no está asegurada. Se podrá decir y dirán que este escenario porcentual es el mejor de la historia, sin embargo, el mensaje que se ha transmitido no es es

 

Por Jorge Oyarce Kruger
Columnista de noticiaslosrios.cl

Si el comportamiento de los votos y los votantes se mantiene como el histórico, la futura convención constituyente tendrá una representación garantizada de sólo un 45% de mujeres.

¿Dónde se origina este desequilibrio en la paridad? Entendamos paridad como el valor fundamental que iguala una posición representativa de poder para hombres y mujeres. Esta se obtiene cuando ambos géneros pueden aspirar al 50%+X de los espacios de representación y no tener menos de un 50%-X. X es una variable de paridad que se extrae de la diferencia entre la paridad y el cuociente mínimo de representatividad.

Premisa, obvio e insignificante, es que el total de asambleístas no es par, 155. Pero este argumento no requiere mayor análisis, ya que el total impar es necesario. Por lo que la paridad en este escenario se consigue con una variable del 0,32%, absolutamente aceptable.

Origen de la Disparidad: El sistema de representatividad acordado para la AC es el mismo que el de nuestros diputados, en 28 distritos se eligirán 155 convencionales  [asambleístas suena mejor]. Once De esos distritos eligen un número de representantes impares, donde la X o variable de la paridad puede llegar a representar hasta un 17% en el peor de los escenarios paritarios.

Cálculo de la variable de Paridad

Proyección: La proyección hecha se basa en los actuales comportamientos electorales, ya que no es solo la oferta de candidatos la que da cuenta de los resultados, y aunque votan más mujeres que hombres y con una participación de más de 40% de candidatas, estas apenas obtienen cerca de un 20% de los votos, y hasta las elecciones con mesas sexuadas sabíamos que las mujeres votaban menos por las mujeres que su par opuesto.

Sin duda se ha avanzado en equilibrar la cancha pero, aún así, proyectando los resultados de las elecciones de diputados de 2017 y el margen que otorga los distritos impares y sus representantes, se proyectan 69 mujeres electas y 86 hombres, una proporción de 45/55% de los escaños asambleístas o una variable de paridad de un 5,5%. Esto se traduce en una representatividad de un 11% menor a la deseable.

Proyección de los resultados con los datos de SERVEL 2017

Situación: En definitiva, las alertas que se activan no dicen relación, [espero], con otro falo en el globo ocular, si no más bien con lo que creo parece ser la solución menos engorrosa y costosa para el proceso, pero que sin duda requerirá de una activa organización y toma de decisión por parte de las mujeres para que su voz, sus sensibilidades y prioridades no sean omitidas, obviadas u olvidadas en la Constitución Política de Chile del Siglo XXI.

Pero no todo es malo, Chile será el primer país que cuente con una ley explícita de participación paritaria de géneros, ya que en realidad no solo garantiza la participación efectiva femenina, sino que también que ninguno de los dos género se sobre exprese sobre el otro. Quién sabe si las mujeres terminan siendo el 55% de quienes conformen la AC. Tampoco es necesariamente malo el 45%, ya que expertos de Naciones Unidas (ONU) y de la Unión Interparlamentaria (UIP), estiman que un umbral de 30% de representación de mujeres en instituciones de decisión política, es recomendable para que ellas puedan ejercer una masa crítica de influencia sobre los resultados de las decisiones (OCDE, 2014: 28). Sin embargo, esta cifra es a menudo utilizada como un techo más que un mínimo de representación (ONU, 2005: 24). Permítanme entonces un micromachismo, al reconocer que al menos hoy algunos hombres poseen [creo poseer] una sensibilidad paritaria y una empatía suficiente para entender las prioridades que deben estar expresas en la carta fundamental que define una sociedad feminista, una sociedad donde hombres y mujeres no solo somos considerados iguales, si no que accedemos a las mismas oportunidades y opciones.

Aunque años atrás me negaron el poder ser sororo, estoy feliz de esperar y creer serlo.