Camilo Gómez | Columnista de @noticiaslosrios
 

Por Camilo Gómez
Columnista de noticiaslosrios.cl

Termina la Semana Unionina y tras el aniversario de la ciudad es necesario hacer algunas evaluaciones sobre cómo avanzamos, cuáles son los principales obstáculos o necesidades de nuestra ciudad, qué despierta el amor y la rabia de sus ciudadanos según el tema del que se trate y por eso hacer esta clásica mirada de tres puntos nos llevará a ver cómo nos vemos justo antes de los 200 años.

Lo bueno: el cambio cultural.

Poco a poco comienza a formarse una nueva visión ciudadana, que muestra el interés del unionino en participar de los procesos políticos y sociales nacionales, marchas con miles de vecinos y una tremenda participación en la consulta ciudadana organizada en diciembre por Unidad Social La Unión. De la misma manera, la nueva conciencia ambiental que se constata con el uso de espacios de reciclaje, así como la mayor responsabilidad con el propio uso de los recursos se conjuga con el surgimiento de nuevos actores entre los jóvenes que buscan la protección del medioambiente. Ciertamente la sociedad civil organizada ha sido siempre el motor de estos cambios, a través de organizaciones sociales, activistas, de emprendimiento o culturales, La Unión ha crecido en este aspecto.

Lo malo: lentitud pública.

Aunque la sociedad civil trate de “patear la pelota pa’adelante” es necesario que las autoridades públicas se hagan cargo de su rol facilitador de estas iniciativas. Es malo sin duda para nuestra ciudad que no se cuente con infraestructura suficiente para el desarrollo de la cultura, por ello el retraso de la restauración de la Casa Duhalde es una mala señal, que no exista un museo local, un teatro o una sala de exposiciones. Existen deudas con el deporte, por ejemplo, el discutido estadio para los barrios en la ex población Osvaldo Leal o un circuito para que los destacados ciclistas de nuestra ciudad entrenen sin arriesgar su integridad en los caminos repletos de camiones. También se mantienen al debe espacios de fortalecimiento de una economía circular que potencie el comercio local de una manera permanente y no solo basada en las ferias de verano. Y finalmente, la lentitud con que se ha tratado el tema DAEM, se habló de 1500 millones de déficit y a la fecha la comunidad unionina no ha tenido una respuesta satisfactoria sobre dicho caso.

Lo feo: el hospital.

Mucho se ha hablado del nuevo hospital para La Unión, los usuarios lo necesitan, los trabajadores lo exigen y solo desaires para la ciudad se han obtenido como respuesta a una urgencia que se ha hecho evidente hasta en la televisión nacional, no es aceptable que el hospital más importante de la provincia no cuente con las condiciones mínimas de funcionamiento. Sumado a que a la demanda de infraestructura se agregue la falta de insumos médicos (desde gasa para adelante) es una fea señal si queremos hablar de progreso, crecimiento o a lo menos de un futuro mejor.

Así las cosas, a un año del bicentenario, parece importante que la ciudadanía reflexione, se informe y tome decisiones, ya que ante el contexto nacional que habla de crear un país que mire al futuro, desde La Unión deberíamos plantearnos igualmente una mirada hacia una ciudad en la que podamos crecer juntos y vivir mejor.