El proceso formativo contempló tres módulos: agua y humedales, manejo integral de residuos sólidos domiciliarios, y huertas y biodiversidad. Además de los contenidos teóricos, las y los participantes elaboraron planes de trabajo y propuestas destinadas a abordar necesidades ambientales de sus respectivos territorios, promoviendo la participación ciudadana y el desarrollo de iniciativas concretas en los barrios.
El director de Sostenibilidad y Desarrollo Económico municipal, Francisco Acuña, destacó que esta certificación contribuye al fortalecimiento de las capacidades comunitarias para enfrentar los desafíos ambientales de la comuna. “La certificación representa un paso en el fortalecimiento de las capacidades de vecinos, vecinas y organizaciones para involucrarse activamente en los desafíos ambientales de la comuna, promoviendo que los aprendizajes se traduzcan en iniciativas concretas y acciones colaborativas en los barrios y comunidades”, señaló.
Asimismo, agregó que la escuela se enmarca en el trabajo municipal para impulsar la acción climática local y fomentar una cultura de sustentabilidad, especialmente en una comuna cuyo patrimonio natural está estrechamente vinculado a sus ríos, humedales y biodiversidad.
A juicio del municipio la certificación de esta primera generación constituye un avance en el fortalecimiento de la educación ambiental comunal, al entregar herramientas para que las propias comunidades puedan participar activamente en el cuidado del entorno y promover prácticas sustentables en sus territorios.
















