El año 2025 fue exigente. Enfrentamos restricciones presupuestarias, ajustes desde el nivel central y situaciones administrativas complejas que nos obligaron a fortalecer nuestros sistemas de control, rendición y trazabilidad. Pero también fue un año en que demostramos que, aún en escenarios difíciles, el Gobierno Regional puede actuar con seriedad, responsabilidad y sentido de prioridad.
Nuestro sello de gestión ha sido claro: descentralizar con transparencia, invertir con mirada territorial y poner en el centro la dignidad de las personas. Ese sello se expresa en inversión concreta. En seguridad, fortaleciendo capacidades de las policías y municipios. En fomento productivo, apoyando a emprendedores, agricultura, innovación y turismo. En vivienda y barrios, impulsando suelo, equipamiento, espacios públicos y mejores condiciones para vivir. En sustentabilidad, abordando residuos, agua, protección ambiental y adaptación climática. Y, especialmente, en el Buen Vivir, donde hemos puesto un énfasis profundo en salud, inclusión, educación, cultura, deporte, infancia y participación.
Durante 2025 logramos ejecutar un 98,79% del presupuesto disponible, ubicándonos nuevamente entre los primeros lugares del país. Pero quiero decirlo con claridad, no ejecutamos por ejecutar. Ejecutamos para que los recursos lleguen a hospitales, municipios, organizaciones, barrios, instituciones públicas y familias que necesitan respuestas concretas.
Tengo una mirada positiva de lo avanzado, pero no complaciente. Persisten brechas territoriales, demandas sociales y desafíos institucionales que debemos enfrentar con mayor coordinación y capacidad de respuesta. Sin embargo, también hemos confirmado algo importante, cuando Los Ríos trabaja unido, dialoga y confía en sus capacidades, puede avanzar más rápido y más lejos.
Como Gobernador Regional, seguiré liderando para que la descentralización cada día sea una realidad, con transversalidad, responsabilidad pública y defensa de los intereses de nuestra región. Gobernar no es imponer una mirada, sino convocar voluntades, escuchar a los territorios y tomar decisiones pensando en el bien común.
La Región de Los Ríos nació de una convicción colectiva, que desde aquí podíamos decidir mejor nuestro destino. Esa tarea continúa, escuchando, dialogando, con unidad y sentido de futuro.



