La investigación por la muerte del sargento de Carabineros Javier Figueroa Manquemilla, ocurrida el pasado 11 de marzo en la línea férrea de Puerto Varas, sumó nuevos antecedentes luego de las declaraciones realizadas por su madre, Marlene Manquemilla, en una entrevista otorgada este martes 12 de mayo a Radio Sago de Osorno.
En conversación con la emisora, la mujer descartó de manera categórica la hipótesis de un suicidio y sostuvo que existen terceros involucrados en la muerte de su hijo, apuntando a una presunta “emboscada” relacionada con su desempeño profesional.
“A mi hijo lo mataron. Esto fue una emboscada que le hicieron y hay gente involucrada”, afirmó Manquemilla, quien además describió al funcionario policial como una persona alegre y activa, asegurando que no presentaba señales de depresión antes de su fallecimiento.
Según relató, el sargento compatibilizaba su trabajo en Carabineros con un emprendimiento de jardinería y le había comentado en ocasiones anteriores que estaba “chato” de diversas situaciones e injusticias que observaba en su entorno laboral. No obstante, evitó entregar nombres o mayores detalles mientras continúe el proceso investigativo.
Uno de los antecedentes que mantiene bajo análisis al Ministerio Público dice relación con los llamados al nivel 133 que originaron el procedimiento policial en el que murió Figueroa. De acuerdo con los peritajes, las comunicaciones fueron realizadas desde un teléfono asociado al propio sargento, pese a que el aparato funcionaba sin tarjeta SIM.
El dispositivo, además, fue encontrado posteriormente al interior de la mochila que el uniformado utilizaba habitualmente durante sus servicios policiales, situación que abrió nuevas interrogantes respecto de quién efectuó el llamado y bajo qué circunstancias se generó la alerta por personas consumiendo alcohol en el sector ferroviario.
La indagatoria también enfrenta dificultades debido a la existencia de un punto ciego de aproximadamente 130 grados en las cámaras de seguridad del lugar. En ese espacio no existe registro visual directo de lo ocurrido, aunque sí se habrían escuchado entre dos y tres disparos.
A ello se suma que las pericias balísticas establecieron que el proyectil que causó la muerte del sargento salió de su arma de servicio, con trayectoria de entrada y salida. Sin embargo, uno de los elementos que sigue siendo materia de análisis corresponde al desfase horario entre el primer reporte de emergencia —realizado cerca de la medianoche— y los disparos registrados alrededor de las 6:00 de la mañana.
Durante la entrevista con Radio Sago, Marlene Manquemilla también cuestionó la falta de acompañamiento institucional tras la muerte de su hijo.
“Apoyo de Carabineros de Puerto Varas no he tenido. De Osorno y Purranque sí, pero de Puerto Varas nada”, manifestó.
Asimismo, señaló que tampoco ha vuelto a ser contactada por la Fiscalía luego de no poder asistir a una reunión programada previamente por motivos personales.
Actualmente, el Ministerio Público mantiene pendientes dos informes periciales considerados clave para determinar si existió o no intervención de terceras personas, particularmente mediante análisis biológicos y de ADN.
En paralelo, desde el Departamento de Comunicaciones de Carabineros se emitió un comunicado público en el que la institución indicó que la investigación se mantiene bajo reserva y reiteró su disposición a colaborar con las diligencias para esclarecer lo ocurrido y asegurar transparencia en torno a esta “tragedia”.








