Escabrosos y determinantes nuevos antecedentes sobre la muerte de Julia del Carmen Chuñil Catricura, adulta mayor de 73 años, fueron revelados este jueves durante la audiencia de formalización realizada en el marco de la investigación por su homicidio ocurrido en noviembre de 2024, en el sector rural de Huichaco, comuna de Máfil.
De acuerdo con la Fiscalía, el detalle de los hechos quedó al descubierto tras la confesión de uno de los imputados por encubrimiento, quien entregó un relato pormenorizado de lo sucedido la noche del viernes 8 de noviembre, cerca de las 23:00 horas, al interior del domicilio que la víctima compartía con parte de su grupo familiar. El imputado, exyerno de la mujer, fue detenido, formalizado y quedó en libertad bajo la medida cautelar de arresto domiciliario nocturno.
Según los antecedentes expuestos, esa noche uno de los hijos de Julia Chuñil llegó al inmueble en estado de ebriedad y con una actitud agresiva. En el lugar se encontraban otros integrantes de la familia, incluidos niños menores de edad y un adulto mayor que residía en una dependencia contigua. Con la finalidad de sustraer dinero correspondiente a la pensión de este último, el imputado se habría abalanzado sobre él, golpeándolo y amenazándolo con un cuchillo para exigirle la entrega del efectivo.
Ante esta situación, Julia Chuñil intervino para defenderlo, produciéndose un forcejeo en el que también fue amenazada de muerte. La mujer logró arrebatarle el arma blanca y lanzarla fuera de la vivienda, frustrando el robo. Sin embargo, lejos de terminar el episodio, la violencia escaló a un nivel fatal.
Siempre según el relato incorporado a la investigación, el agresor atacó posteriormente a su madre de manera sorpresiva, aprovechando su edad, sus problemas de salud y su absoluta indefensión. Primero la golpeó violentamente y luego la trasladó hasta el exterior de la casa, donde la habría ahorcado con ambas manos contra una pared de una bodega contigua, provocándole la muerte en el mismo lugar.
Durante la comisión de los hechos, otros adultos del grupo familiar se encontraban presentes en el domicilio y, de acuerdo con la Fiscalía, tenían la posibilidad real de impedir tanto el intento de robo como el ataque homicida, optando deliberadamente por no intervenir ni prestar auxilio.
Tras consumarse el crimen, el cuerpo de Julia Chuñil habría sido trasladado y ocultado dentro del predio. Posteriormente, los imputados acordaron encubrir lo ocurrido, ocultar el cadáver, quemar las vestimentas de la víctima, guardar silencio y mentir a las autoridades. Como parte de ese plan, dos días después se presentó una denuncia falsa por presunta desgracia ante Carabineros, con el objetivo de desviar la investigación y asegurar la impunidad.
La investigación también establece que, en las semanas posteriores, los hijos de la víctima comenzaron a disponer de sus bienes, vendiendo ganado y otros enseres, repartiéndose el dinero obtenido entre ellos, actuando como herederos pese a desconocerse oficialmente el paradero de la mujer.
Finalmente, los antecedentes dan cuenta de un contexto previo de violencia y vulnerabilidad. Julia Chuñil habría sido víctima de maltrato físico y psicológico reiterado por parte de su hijo durante años, situación que incluso manifestó públicamente semanas antes de su muerte, advirtiendo que su vida corría grave peligro.

















