Chile superó la barrera del millón de personas desempleadas, en medio de un sostenido deterioro de los indicadores del mercado laboral. Las últimas cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), correspondientes al trimestre julio-septiembre de 2026, revelan que 1.007.976 personas se encuentran desocupadas, mientras que la tasa nacional de desempleo alcanzó el 9,8%, uno de los registros más elevados de los últimos años.
Los resultados, publicados este jueves 29 de octubre, confirman un escenario especialmente complejo para el empleo. En comparación con igual período de 2025, la desocupación aumentó 1,3 puntos porcentuales, mientras que el número de personas sin trabajo creció 15,3%, equivalente a cerca de 134 mil desocupados adicionales.
Sin embargo, uno de los antecedentes más relevantes del informe es que el aumento del desempleo no se explica únicamente por la incorporación de nuevas personas al mercado laboral. El propio organismo estadístico establece que, durante los últimos doce meses, la fuerza de trabajo creció apenas 0,3%, mientras que la cantidad de personas ocupadas disminuyó 1,1%.
En términos concretos, esto significa que el país no solo enfrenta dificultades para generar nuevos puestos de trabajo, sino que también registra una reducción efectiva de su población ocupada.
La información oficial muestra, además, que la tasa de desempleo aumentó respecto del trimestre móvil anterior, cuando había alcanzado el 9,6%. El indicador ajustado estacionalmente también experimentó un incremento, pasando de 9,4% a 9,6%, lo que confirma un deterioro incluso después de descontar los efectos habituales de la estacionalidad.
Menos empleos formales y sectores económicos en retroceso
El deterioro del mercado laboral también se manifiesta en la disminución del empleo asalariado formal, que registró una contracción interanual de 2,5%, mientras que el número de empleadores retrocedió 2,8%.
Por actividad económica, las mayores caídas porcentuales en la ocupación se observaron en información y comunicaciones, con una disminución de 20,8%; actividades financieras y de seguros, con un retroceso de 14,1%; e industria manufacturera, donde la reducción alcanzó el 8,1%.
A este escenario se suma la evolución de la informalidad laboral, cuya tasa llegó al 26,4%, aumentando 0,2 puntos porcentuales en doce meses. Esto significa que más de una cuarta parte de las personas ocupadas en Chile trabaja bajo condiciones clasificadas como informales por el INE.
El informe también revela que el volumen total de horas efectivamente trabajadas disminuyó 2,2% en un año, mientras que el promedio semanal por persona ocupada descendió hasta las 36 horas. Estos antecedentes muestran que las dificultades del mercado laboral no se limitan al número de personas desempleadas, sino que también alcanzan la cantidad de trabajo disponible.
Mujeres enfrentan una desocupación superior al promedio nacional
Las cifras evidencian, además, diferencias relevantes entre hombres y mujeres.
La tasa de desempleo femenino alcanzó el 10,5%, superando el promedio nacional y aumentando 1,4 puntos porcentuales en doce meses. En ese mismo período, la cantidad de mujeres desocupadas creció 16,7%.
Entre los hombres, la desocupación llegó al 9,3%, con un incremento interanual de 1,2 puntos porcentuales.
La menor participación femenina continúa siendo otro desafío estructural. Mientras el 70,4% de los hombres en edad de trabajar participa en la fuerza laboral, entre las mujeres esa proporción llega únicamente al 53,1%.
Un millón de desocupados y el desafío de recuperar el empleo
Los resultados de la Encuesta Nacional de Empleo instalan nuevamente la situación laboral entre los principales desafíos económicos y sociales del país.
El registro de más de un millón de personas desocupadas coincide con una caída del empleo, un retroceso en las contrataciones asalariadas formales y mayores dificultades para la incorporación de las mujeres al mercado laboral.
La magnitud del problema también supera lo que refleja la tasa general de desempleo. Según el INE, el indicador que combina la desocupación con la fuerza de trabajo potencial llegó al 17,9% a nivel nacional y al 21% en Los Ríos. Esta medición incorpora a personas que no cumplen todos los requisitos para ser clasificadas como desocupadas, pero mantienen algún vínculo potencial con el mercado del trabajo.
Así, más allá de superar una barrera estadística, los resultados plantean un desafío de fondo: recuperar la capacidad de generar empleos y mejorar su calidad, en un contexto donde el país registra menos personas ocupadas que hace un año.
Los indicadores oficiales no permiten establecer por sí solos las causas específicas de este deterioro, pero sí confirman su magnitud y extensión, tanto a nivel nacional como en la Región de Los Ríos.
















