Han pasado 53 años desde el asesinato de Víctor Jara y su nombre continúa atravesando la historia cultural y política de Chile. Este miércoles 16 de septiembre se recuerda al cantautor y director teatral que, tras ser detenido en los días inmediatamente posteriores al golpe de Estado de 1973, fue llevado al Estadio Chile, recinto que décadas más tarde adoptaría su nombre.
Jara tenía 40 años y estaba a pocos días de cumplir 41 cuando fue asesinado. La mañana del 11 de septiembre de 1973 había concurrido a la Universidad Técnica del Estado (UTE), donde trabajaba como parte de su cuerpo de artistas. Al día siguiente, militares ingresaron al recinto y detuvieron a estudiantes, funcionarios y académicos. Entre ellos estaba el músico.
Los detenidos fueron trasladados al entonces Estadio Chile. Allí, de acuerdo con los antecedentes establecidos posteriormente por la justicia y los testimonios de sobrevivientes, Víctor Jara fue sometido a torturas antes de ser asesinado. Su cuerpo, con múltiples impactos de bala, fue abandonado junto al de otras víctimas y posteriormente identificado por su esposa, la bailarina británica Joan Turner.
El crimen terminó convirtiéndose en uno de los casos más representativos de las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura militar, pero el reconocimiento internacional de Víctor Jara excedió ampliamente las circunstancias de su muerte.
Antes de 1973 ya había construido una trayectoria relevante tanto en la música como en el teatro. De origen campesino, nació el 28 de septiembre de 1932 y comenzó formalmente su acercamiento a la música al incorporarse, en 1953, al coro de la Universidad de Chile. Posteriormente estudió actuación y dirección teatral y durante la década de 1960 desarrolló una destacada carrera como director, obteniendo reconocimientos de la crítica especializada.
En paralelo desarrolló una obra musical estrechamente ligada al folclor, la realidad social del país y la denominada Nueva Canción Chilena. Formó parte del conjunto Cuncumén, fue director artístico de Quilapayún y desarrolló posteriormente una carrera como solista. En 1969 obtuvo el primer lugar en el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena con “Plegaria a un labrador”. A ese repertorio se sumarían composiciones que permanecen vigentes, entre ellas “Te recuerdo Amanda”, “El derecho de vivir en paz”, “El aparecido” y “Manifiesto”.
Su producción artística estuvo también vinculada explícitamente a sus convicciones políticas. Jara participó en las campañas de la Unidad Popular y respaldó al gobierno del presidente Salvador Allende, dimensión de su trayectoria que quedó registrada tanto en algunas de sus composiciones como en su actividad pública durante aquellos años.
Un crimen que tardó décadas en llegar a sentencia definitiva
El camino judicial para establecer responsabilidades por el secuestro y asesinato de Víctor Jara se extendió durante décadas.
En agosto de 2023, la Corte Suprema dictó sentencia definitiva contra siete exintegrantes del Ejército por los delitos cometidos contra Víctor Jara y el entonces director de Prisiones, Littré Quiroga, quien también estuvo detenido en el Estadio Chile y fue asesinado.
El máximo tribunal ratificó las condenas contra Raúl Jofré González, Edwin Dimter Bianchi, Nelson Haase Mazzei, Ernesto Bethke Wulf, Juan Jara Quintana y Hernán Chacón Soto: 15 años y un día de presidio como autores de los homicidios y otros 10 años y un día por los secuestros calificados. Rolando Melo Silva fue condenado, en tanto, como encubridor de ambos delitos.
La conmemoración de este año llega además después de un nuevo capítulo de esa causa. El 25 de julio de 2026, la ministra en visita para causas de derechos humanos de la Corte de Apelaciones de Santiago, Paola Plaza, ordenó el ingreso a prisión de Nelson Haase Mazzei, quien permanecía prófugo y era señalado por el Poder Judicial como el último condenado pendiente de ingreso en la causa.
Una obra que permanece
Más de medio siglo después, la figura de Víctor Jara sigue presente en escenarios, universidades, organizaciones culturales y espacios dedicados a la memoria. El antiguo Estadio Chile fue rebautizado oficialmente como Estadio Víctor Jara en 2003 y posteriormente declarado Monumento Nacional, conservándose como sitio asociado a la prisión política y las violaciones a los derechos humanos ocurridas después del golpe de Estado.
Su legado también continúa generando iniciativas públicas. La Fundación Víctor Jara y PEN Chile han impulsado que el 16 de septiembre sea establecido como Día Nacional de la Libertad de Expresión, precisamente en recuerdo de la fecha de su asesinato. En junio de este año, la iniciativa fue abordada en un conversatorio realizado en la Biblioteca del Congreso Nacional, con participación de representantes del ámbito de la literatura, el periodismo y los derechos humanos.
La permanencia de su obra, sin embargo, puede observarse más allá de ceremonias y reconocimientos. Sus canciones han sido reinterpretadas por artistas de distintas generaciones y países, mientras su trabajo como director teatral, compositor, investigador del folclor y creador vinculado a la Nueva Canción Chilena forma parte del patrimonio cultural del país.
A 53 años de su asesinato, Víctor Jara permanece así en una doble dimensión de la historia chilena: como una de las víctimas más reconocibles de la represión posterior al golpe de Estado de 1973 y como un creador cuya obra logró sobrevivir a quienes intentaron silenciarla.








