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La desconocida historia del riobuenino que ayudó a descubrir una supernova en 1987 y recibió la Medalla Carnegie

Óscar Muñoz Duhalde, oriundo de Río Bueno y exoperador de telescopios en el norte de Chile, participó en el descubrimiento de la supernova SN 1987A, uno de los fenómenos astronómicos más importantes del siglo XX. Su aporte le valió reconocimientos internacionales, entre ellos una distinción de la Fundación Carnegie de Estados Unidos —institución ligada al desarrollo científico y astronómico mundial— además de invitaciones a la Universidad de Harvard, actividades con la NASA y el reconocimiento por su participación en el documental científico “NOVA”, premiado en la televisión norteamericana.

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Aunque en Chile su historia pasó prácticamente inadvertida durante años, el riobuenino Óscar Duhalde fue parte de uno de los hitos astronómicos más importantes del siglo XX: el descubrimiento de la supernova SN 1987A, fenómeno que permitió a la comunidad científica comprender con mayor profundidad cómo mueren las estrellas y cómo evoluciona el universo.

En conversación con Noticias Los Ríos, Muñoz recordó que el hallazgo ocurrió en febrero de 1987, mientras trabajaba en observatorios astronómicos en el norte de Chile, desempeñándose como operador de telescopios y colaborando con destacados científicos internacionales.

“En ese tiempo yo era operador del telescopio y hacía observaciones para otros astrónomos”, relató.

Entre ellos se encontraba Allan Sandage, reconocido astrónomo estadounidense considerado una de las figuras más influyentes de la astronomía moderna. Según explicó Duhalde, gran parte de su trabajo consistía en realizar observaciones fotográficas de la Nube de Magallanes, utilizando la tecnología disponible en aquella época, muy distinta a la actual.

“La astronomía en esa época se hacía mediante placas fotográficas. Tomar una placa fotográfica era bastante complejo”, comentó, detallando que el proceso requería trabajar en completa oscuridad y ajustar manualmente el enfoque de los telescopios.

Fue precisamente esa experiencia la que le permitió detectar algo inusual la noche del descubrimiento. Acostumbrado a observar permanentemente la Nube de Magallanes, conocía perfectamente el comportamiento y distribución de las estrellas visibles en ese sector del cielo.

“Cuando salí esa noche y miré la Nube de Magallanes, me di cuenta de que había una estrella nueva que antes no existía”, recordó.

Sin embargo, en un primer momento no imaginó la magnitud de lo que estaba observando. De hecho, reconoció que inicialmente descartó que se tratara de una supernova, debido a lo improbable que resultaba estadísticamente encontrar un fenómeno de ese tipo en una galaxia pequeña.

“En el primer momento no pensé que fuera una supernova, porque estadísticamente era muy improbable encontrar una supernova en una galaxia pequeña como la Nube de Magallanes”, explicó.

Duhalde señaló que la relevancia científica de la SN 1987A radicó en que fue la primera supernova cercana observada con tecnología moderna, algo que no ocurría desde hacía cerca de 400 años.

“Lo relevante es que esta supernova se produce prácticamente en la Vía Láctea después de 400 años. Por eso tuvo tanta importancia en el mundo científico”, afirmó.

El fenómeno permitió avances significativos en astronomía y física, especialmente en el estudio de la evolución estelar. Según detalló, las investigaciones desarrolladas a partir de esta observación ayudaron a comprender mejor el proceso de muerte de las estrellas masivas.

“Mediante el estudio de esta supernova se pudo entender mucho más sobre la evolución de las estrellas y sobre el proceso de muerte de una estrella”, sostuvo.

Pese a la trascendencia del hallazgo, Duhalde recordó que en Chile el descubrimiento tuvo escasa repercusión pública. Muy distinto fue el escenario en Estados Unidos y en los principales centros científicos internacionales, donde la SN 1987A generó enorme interés académico.

“En Chile pasó muy poco, muy pocas personas se dieron cuenta. Pero en Estados Unidos esto tuvo mucha relevancia científica”, indicó.

Su participación en este hito le abrió las puertas a importantes espacios científicos y académicos a nivel mundial. Fue invitado a actividades en la NASA, participó en encuentros científicos internacionales y recibió reconocimientos en instituciones como la Universidad de Harvard.

Además, su historia formó parte del documental “NOVA”, producido por la televisión pública estadounidense, el cual fue galardonado como el mejor documental científico de su época.

“La televisión pública norteamericana realizó un documental sobre esta supernova y sus aportes científicos. Ese documental ganó el equivalente al Oscar de los documentales científicos”, relató.

Con el paso de los años, la Fundación Carnegie —institución estadounidense ligada históricamente al desarrollo de la ciencia y la astronomía— le otorgó una distinción especial por su aporte científico, pese a no pertenecer formalmente al mundo académico.

“Soy el único chileno que tiene esa medalla Carnegie”, expresó con orgullo.

Finalmente, Duhalde aclaró que la supernova descubierta no recibió un nombre propio, ya que estos fenómenos se identifican bajo códigos astronómicos internacionales.

“Esta se llamó SN 1987A, porque corresponde a la primera supernova descubierta ese año”, concluyó.

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