La puesta en escena reúne a alumnos y músicos en vivo, integrando baile, cante y guitarra en un formato que busca rescatar la esencia del flamenco como arte vivo. A diferencia de propuestas que utilizan pistas grabadas, el montaje apuesta por la interacción directa entre intérpretes, lo que permite una experiencia escénica única en cada función.
“El flamenco tiene un abanico de estilos que hablan, en su mayoría, del dolor, de la persecución y de la pobreza. Es una expresión que viene de mucho tiempo y que genera una conexión muy profunda en quienes se acercan a él”, explica Ricardo Alvarado, bailaor y director de la escuela y compañía.
PUESTA EN ESCENA
El espectáculo surge a partir de los procesos formativos de los integrantes, quienes trasladan al escenario sus propias vivencias a través del lenguaje flamenco. De esta manera, la obra no sigue una narrativa lineal, sino que se construye como una sucesión de cuadros que reflejan distintas emociones y experiencias personales.
Otro de los elementos centrales es la música en vivo, considerada clave para el desarrollo del flamenco. “Trabajar con elementos vivos hace que lo que ocurre en escena sea irrepetible. La relación con los músicos permite mayor libertad y profundidad en el baile”, señala Alvarado.
La propuesta también da cuenta de la evolución de la compañía, que ha ido incorporando una comprensión más integral del flamenco, más allá de la ejecución coreográfica. Según su director, este proceso implica entender los códigos del cante, el compás y la improvisación, elementos fundamentales en este arte.
Las heridas del cante se presentan como una instancia donde formación y creación convergen, ofreciendo al público una aproximación al flamenco desde su raíz emocional y su carácter colectivo, en una función abierta a toda la comunidad.
Las entradas se pueden obtener en www.teatroregionalcervantes.cl o en la boletería del teatro de lunes a viernes desde las 9 horas.








