Desde Panguipulli, el emprendimiento Brasas al Dente ha comenzado a posicionarse como una propuesta gastronómica que busca elevar el estándar de los servicios parrilleros en el sur de Chile, integrando tradición, técnica y una experiencia culinaria integral.
Su fundador, Jonathan Chandía (34), relata que su vínculo con la parrilla comenzó tempranamente: “Desde los 12 años me dediqué a perfeccionar las técnicas familiares de asado al palo tradicional”, señala, destacando un aprendizaje marcado por la práctica constante con distintos tipos de carne, como cordero, chivo y vacuno.
A los 17 años dio un paso relevante en su formación, al desempeñarse como parrillero en un restaurante de Lican Ray, experiencia que consolidó su interés por el rubro. Sin embargo, fue años más tarde cuando surgió la oportunidad de transformar esa trayectoria en un proyecto formal. “Hace unos años surgió el desafío con nombre y apellido: Brasas al Dente”, explica.
Actualmente, el emprendimiento ofrece un servicio que abarca asados al palo, carnes a la parrilla, guarniciones, ensaladas y una cuidada selección de vinos y cervezas, con el objetivo de entregar una experiencia completa. “Hoy queremos consolidarnos como un servicio premium de carnes a la parrilla”, afirma Chandía.
Tras dos temporadas de funcionamiento, el balance es positivo. “Ya sumamos dos temporadas exitosas y el desafío continúa”, indica, junto con destacar el crecimiento del equipo de trabajo. “Hemos incorporado más personas, todos con vocación de servicio y la misma pasión por entregar una experiencia culinaria de calidad”, agrega.
Pese a la proyección del negocio, el enfoque sigue anclado en la identidad local. El sello de Brasas al Dente combina estándares más exigentes con el carácter cercano del asado tradicional. “Nuestro objetivo es posicionarnos como un servicio premium, manteniendo la cercanía y el ambiente familiar”, concluye.








