El presidente electo José Antonio Kast ya tendría definido a su principal candidato para asumir el Ministerio de Seguridad, una de las carteras estratégicas de su futura administración. Se trata del senador electo y exalcalde de La Florida, Rodolfo Carter, cuyo nombre concita amplio respaldo en el entorno del mandatario, aunque su eventual designación aún depende de que confirme su disponibilidad.
De acuerdo con información publicada por El Mercurio, en el comando republicano reconocen que Kast espera el “sí” definitivo de Carter antes de cerrar el nombramiento, considerando la relevancia del cargo para la implementación del programa de seguridad del próximo gobierno.
La opción de Carter se consolidó desde mediados del año pasado, cuando en junio se incorporó formalmente a la campaña republicana, tras su quiebre con Chile Vamos luego de no ser considerado en las primarias presidenciales. Desde entonces, su nombre comenzó a posicionarse con fuerza como una de las figuras clave para el área de seguridad.
El exjefe comunal pasó a integrar el equipo programático del sector junto a los generales en retiro Cristián Vial, del Ejército, y Enrique Bassaletti, de Carabineros, quienes participaron en la elaboración del plan “Escudo Fronterizo”, uno de los ejes de la propuesta de Kast para enfrentar la crisis migratoria y el avance del crimen organizado.
Sin embargo, el escenario se complejizó tras las elecciones parlamentarias, ya que Carter, Vial y Bassaletti resultaron electos, reduciendo el número de figuras disponibles para liderar la nueva cartera de Seguridad. En ese contexto, la definición del futuro ministro se ha transformado en uno de los primeros desafíos relevantes para el presidente electo antes de anunciar su gabinete completo.
En el oficialismo entrante reconocen que el cargo requiere un perfil con alta exposición pública, experiencia política y capacidad de gestión, atributos que explican por qué Carter se mantiene como la primera opción. No obstante, también han surgido advertencias internas respecto de los flancos políticos que podría abrir el nombramiento de un ministro que aún no ha asumido formalmente su escaño en el Congreso, una situación que no está prohibida, pero que genera debate en términos de señales institucionales.
















