Por Camilo Gómez
Abogado
Por eso, en esta columna propongo algunas ideas fuerza de lo que deberíamos tener en cuenta si queremos cambiar nuestra comuna en el sentido de hacerla un lugar mejor. Pero mejor no en un sentido abstracto, sino concretamente en una tierra que mejore la calidad de vida de sus habitantes, en que todos nos sintamos parte de un proyecto de futuro y sobre todo, en que no dejemos a nadie atrás.
Para ello, el primer pilar de este proyecto comunal debe ser mejorar la gestión pública, haciéndola más eficiente y eficaz. Esto significa que los recursos públicos –siempre escasos– se destinen correctamente a las necesidades de nuestra comunidad y en el momento preciso. De esta manera, minimizamos el gasto extra que significan las malas decisiones de la autoridad (volvemos al ejemplo de la situación de la Aldea Campesina o las contrataciones irregulares) y evitamos que una buena idea sea mal implementada, o llegue a destiempo a la comunidad (basta ver la situación de nuestra ciclovía). En este punto, resulta gravitante la transparencia para que la ciudadanía sepa exactamente, qué está haciendo la autoridad con la confianza depositada por los ciudadanos, los recursos públicos y, por supuesto, con las facultades y atribuciones. Lo anterior, es debido a que sin información, la confianza de los ciudadanos se frustra y pocas posibilidades quedan de conseguir la unidad que es tan necesaria para enfrentar los desafíos que el presente nos muestra.
En segundo lugar, necesitamos el desarrollo de lo que podemos llamar una “visión de hogar”, es decir, entender que la comuna es nuestro espacio vital y que trabajar colaborativamente en proteger dicho espacio va en beneficio de todos nosotros. En este punto, la protección del medioambiente es clave para poder crecer y desarrollarnos de una manera en que contemos con la riqueza natural necesaria para una vida plena, mejor calidad del aire, ríos limpios y espacios de gran riqueza natural como el humedal de Trumao, la cuenta del Lago Ranco y nuestra Cordillera de la Costa. Además, la planificación urbana y rural, para que los vecinos del campo y la ciudad accedan a los servicios indispensables para toda comunidad: Salud, educación, agua y servicios en general. A la luz de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, tal como lo hemos planteado en nuestro programa.
En tercer lugar, el fortalecimiento de la participación ciudadana, desde el ciudadano hasta las organizaciones sociales (como las juntas de vecinos, por ejemplo) para que puedan incidir en lo público y obtener con ello unioninos involucrados con los problemas y las soluciones. Pero, sobre todo, presionando, en base a la participación, a que la autoridad escuche a las personas.
Y finalmente, el cuarto pilar de esta visión de comuna son las alianzas, con organizaciones públicas y privadas, empresas, fundaciones, organismos públicos, todo con el objeto de mejorar el acceso a oportunidades, empleos, formación, proyectos y recursos de toda índole que permitan satisfacer las profundas demandas que existen en nuestra comuna.
Ciertamente, son más que estas cuatro cosas las que se deben tomar en cuenta para avanzar como comuna. Sin embargo, resultan un excelente punto de partida para construir juntos La Unión del mañana. En este camino, necesitamos el apoyo de quienes creen que podemos hacer las cosas distinto, pero basándonos siempre, en un proyecto serio.
















