“Sigo caminando en las avenidas solitarias de la noche sin estrellas; lo hago desde hace tanto tiempo que ya no recuerdo el día que di el primer paso, pero no olvido por que fue. Lo hice por desafiar a dios, para pedir respuestas a las preguntas que ponía en mi cabeza, para recriminar su indiferencia, para gritarle en su rostro ausente que me explicara el ¿por qué? de sus continuos castigos… ¿es que acaso no existe otro ser humano en esta basta tierra que merezca peor destino que el mío?, ¿es que tendré que vivir siempre a la sombra de mis propios fracasos?,¿deberé masticar mi orgullo y dejar que todo el resto del mundo sea feliz devorando mi carne?, ¿seré digno algún día de tu sonrisa?, ¿seré fiel a tu imagen?, ¿seré el hijo que quieres que sea?. Grite alzando mi cabeza, pidiendo una respuesta aunque sea a una de mis dudas… solo silencio recibí a cambio, creí que era otra vez la indiferencia póstuma de a quien no le importa la sangre que escurre de tus labios; el dolor de ser rechazado y la angustia de buscar una palabra en lo divino provocaron mi locura ciega, grite nuevamente:
– ¡¡¡ ¿Por qué alzas mi corazón por sobre mi cabeza?, sabiendo que sin mi cordura no seré capaz de entender la felicidad!!!
Silencio y nada más logro escuchar; entonces pregunto con más fuerza:
– ¡¡¡ ¿Cuál es tu afán de hundirme en la desgracia y mostrarme la sonrisa de otros frente a la oscuridad que me diste como hogar?!!!
El susurro del viento es lo único que llega a mis oídos; y con todo el aire que mis cansados pulmones pueden dar, grito al cielo la proclama de mi afrenta:
– ME HAZ QUITADO TODO, mi madre yace lejos de mis brazos, mi padre se marchito en el alcohol amigo de su pena, mi esposa muere día a día bajo el síndrome que la carcome por dentro cual cáncer maligno, ya no hay letras en estas manos que no hayan perpetuado cada castigo que me regalas, ¿Qué más quieres de mi señor? qué otra cosa debes arrebatarme para estar contento? , AQUÍ ESTA MI VIDA, TE LA ENTREGO PUES YA NO LA NECESITO… no necesito un día más en esta tierra para seguir odiando… no lo necesito.
Y caí de rodillas esperando su respuesta; nada…absolutamente nada. He sido lanzado al olvido por el único ser que no olvida, por la única presencia en este charco universal que sabe quién soy; pero algo evita que la muerte lleve a esta vieja marioneta a su descanso final… pues tras la lagrima que cae de mi rostro me he dado cuenta de que las respuestas han estado siempre ahí… que he sido yo quien ha forjado su destino… que he sido yo el que termino de vaciar el fango de mis palabras sobre mi propio ser, que fui yo quien atrapo la codicia propia de llorar por lo que no tengo en vez de disfrutar lo obtenido… y me levante.
Deje de mirar al cielo buscando respuestas y camine nuevamente por el sendero de mi vida, y ese paso sin duda sigue siendo el más difícil que he dado; pero no será el último…”
Autor : E.E. Miranda






