Después vinieron El botón de nácar, La cordillera de los sueños y por último, Mi país imaginario, su registro del estallido de 2019. Decía que un país sin cine documental se parece a una familia sin álbum de fotografías. Guzmán no filmó el pasado, filmó la terquedad de lo que se resiste a ser borrado, uno de sus títulos lo dice: Chile, la memoria obstinada.
Hay una versión doméstica de esa porfía, mucho menos épica, que es la de las políticas públicas. El Estado también tiene memoria y es terca. Los programas sobreviven a los gobiernos y lo único que cambia es quién corta la cinta.
Seis meses
El 11 de septiembre el Presidente Kast cumplió seis meses en La Moneda y comenzó la jornada en Valdivia, en el astillero ASENAV. El gobierno presentó como su mejor carta la seguridad: 17% menos de homicidios y 13,2% menos de robos violentos. La baja es real, porque el primer semestre cerró con 41 víctimas menos que un año antes, un 11,5% menos que en el mismo período de 2025. Pero viene de antes: los homicidios llevan bajando desde el máximo de 1.330 de 2022 hasta 1.091 en 2025. Distintos análisis advierten además que los números de este año siguen esa tendencia y no pueden atribuirse a la nueva administración. La ciudadanía tampoco lo siente así: según Cadem, 62% considera que el gobierno ha quedado por debajo de lo que esperaba y la baja de homicidios es reconocida como su principal logro por apenas un 4%.
En Los Ríos el relato tiene rostro y voz. La delegada presidencial Vicky Carrasco entrega un balance después de cada comité policial. El más reciente, del 14 de septiembre, informó una baja de 11% en los delitos de mayor connotación social, pero medida sobre una sola semana, la del 7 al 13 previa a Fiestas Patrias. En julio, esa misma cifra se había presentado como un acumulado anual de 449 casos menos y en agosto, como una baja de 10,7% frente a un «período anterior» sin más precisión. Una semana es una foto y no alcanza para exhibirla como logro de seis meses de gobierno.
Lo anunciado es casi todo continuidad. Según la propia delegada, los operativos intersectoriales, presentados como una medida del Gobierno de Kast, amplían el trabajo que ya realizan las instituciones, y el plan de Fiestas Patrias busca sistematizar lo que cada una hace dentro de sus competencias. Ahí opera la porfía de la memoria. Valdivia está en Calles sin Violencia desde abril de 2023, y en octubre de 2025 su mesa técnica pasó al Seremi de Seguridad Pública del nuevo Ministerio, con policías, Fiscalía y municipio incluidos. En 2024 el Consejo Regional de Seguridad Pública ya fijaba prioridades, abigeato incluido, y hablaba de un plan nacional de fiscalizaciones. En 2025 el delegado Alvial destacaba una baja de 23,6% en abigeato, apoyada en el SAG, la Seremi de Salud, los drones y el comité policial, el mismo que hoy presenta los balances. Incluso los dos dígitos en los delitos de mayor connotación social, que hoy se exhiben como logro, la región ya los había alcanzado: la Delegación cerró 2025 con una caída de 10,1%, poco más de dos meses antes de que asumiera el nuevo gobierno.
En homicidios, la región muestra un buen semestre: 8 víctimas entre enero y junio de 2026, frente a 12 un año antes, con una tasa que bajó de 2,9 a 1,9 por cada 100 mil habitantes, mucho más que la caída nacional. Son cuatro vidas menos y cada víctima tenía nombre y una familia. Por eso mismo conviene ser rigurosos antes de atribuir el mérito: desde 2018 la región ha oscilado entre 5 y 12 víctimas por semestre, con saltos similares entre 2022 y 2024 sin que cambiara el gobierno. Celebrar la baja es legítimo; atribuirla a una política exige más que un semestre. En lo nacional, es la porfía de la memoria en su versión estadística: la baja de hoy continúa una curva que empezó en 2022.
Nada de esto es un reproche por seguir lo que funciona. Mantener una política que da resultados es una virtud, el reproche es otro: presentar como estreno lo que es herencia. Quien administra un Estado con memoria debería hacerlo con humildad de continuador. La crítica, a su vez, no puede quedarse en decir «esto ya existía», corresponde preguntar qué agrega este gobierno en dotación, presupuesto y resultados que puedan verificarse con series completas y no con comparaciones sin fecha. Pedirle a la autoridad el mismo rigor que Guzmán tenía con su cámara no es mucho: que mire el álbum completo antes de mostrar la última foto.



