Investigadora de la UST analizó biomarcadores de bajo costo para cáncer de mama triple negativo en Los Ríos

El estudio, publicado en Estados Unidos por la editorial Taylor and Francis, reveló que la frecuencia regional de este subtipo es menor a la reportada a nivel nacional, y que biomarcadores accesibles podrían ayudar a estimar la sobrevida de las pacientes.

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La jefa de carrera de Tecnología Médica de la Universidad Santo Tomás ( UST) en Valdivia, Marcela Soto, lideró la investigación desarrollada en la Región de Los Ríos que analizó el comportamiento del cáncer de mama triple negativo y evaluó el potencial pronóstico de biomarcadores de bajo costo y alta accesibilidad en el sistema de salud.

“Este estudio nació en el contexto mi tesis de postgrado orientada a la caracterización inmunohistoquímica del cáncer de mama triple negativo y a la identificación de posibles marcadores pronósticos de sobrevida. En ese proceso, cobró especial relevancia la Razón Neutrófilos/Linfocitos (NLR), un índice que se obtiene a partir de un hemograma y que ha sido estudiado en distintos tipos de cáncer, aunque con resultados aún no concluyentes en cáncer de mama”, explica, Marcela Soto.

Un subtipo agresivo y menos frecuente

En el mismo sentido, la académica manifestó que el cáncer de mama triple negativo es un subtipo molecular que no presenta receptores hormonales de estrógeno ni progesterona, ni sobreexpresión de HER2. “Esta condición lo hace particularmente complejo, ya que no responde a terapias hormonales ni a tratamientos dirigidos contra HER2, que sí son efectivos en otros subtipos”.

Además indica que “si bien representa un porcentaje menor del total de cánceres de mama, se caracteriza por su comportamiento más agresivo. La literatura lo asocia principalmente a mujeres premenopáusicas; sin embargo, los hallazgos regionales mostraron un perfil distinto”.

Respecto a la investigación, esta fue de tipo retrospectivo e incluyó la totalidad de los casos diagnosticados entre 2012 y 2017 en la Región de Los Ríos.

Uno de los principales resultados, según lo indicado por la investigadora, fue que la frecuencia de cáncer de mama triple negativo en la región alcanzó un 8,5%, cifra inferior al 10–15% reportado a nivel nacional, datos que provienen mayoritariamente de población de Santiago.

“Además, el 65% de los casos correspondió a mujeres postmenopáusicas y un 31,2% a pacientes mayores de 65 años, lo que contrasta con lo descrito en la literatura internacional. Esta diferencia podría explicarse por la frecuente confusión entre el subtipo triple negativo y el subtipo basal, que sí se asocia con mayor frecuencia a mujeres jóvenes y factores hereditarios. No obstante, aunque el subtipo basal es triple negativo, no todo cáncer triple negativo es basal”, señaló Marcela Soto

Biomarcadores accesibles y de bajo costo

El estudio evaluó la relación entre la sobrevida y dos biomarcadores: la Razón Neutrófilos/Linfocitos (NLR), medida en sangre, y los Linfocitos Infiltrantes Tumorales (TILs), evaluados en el tejido tumoral.

“En el análisis de sobrevida, se observó que ñas pacientes con NLR bajo presentaron una mediana de sobrevida superior a 64 meses. En cambio, aquellas con NLR alto registraron una mediana inferior a 47 meses”, explica la investigadora.

Con relación a los TILs, los pacientes con bajo nivel de infiltración linfocitaria mostraron una sobrevida promedio estimada de 27 meses, y los pacientes con alto nivel de infiltración alcanzaron un promedio de 48 meses.

De acuerdo con lo manifestado por Marcela Soto, “estos resultados sugieren que ambos marcadores podrían tener valor pronóstico, siendo una de las principales fortalezas de estos biomarcadores su accesibilidad. El NLR se obtiene de un hemograma, examen disponible en prácticamente todos los laboratorios del país y de bajo costo, lo que favorece la equidad en la atención. En el caso de los TILs, aunque no se informan rutinariamente, los patólogos cuentan con la formación necesaria para evaluarlos sin requerir tecnologías complejas”.

Importancia de generar evidencia local

La investigadora destacó que contar con datos regionales es clave para la toma de decisiones clínicas y sanitarias, ya que las principales causas asociadas al cáncer son mayoritariamente externas, como factores ambientales, hábitos de vida y alimentación.

El análisis por comuna evidenció que, si bien Valdivia concentra el mayor número absoluto de casos, al considerar la tasa por 100.000 habitantes, comunas como Máfil y San José de la Mariquina presentan mayor incidencia relativa, lo que podría orientar estrategias de prevención y pesquisa focalizada.

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