Fiscalía revela que objetivo del ataque en colegio de Calama eran niños de primero básico

El Ministerio Público formalizó a un estudiante por cuatro delitos tras un ataque al interior del Instituto Obispo Luis Silva Lezaeta, en Calama, que dejó una inspectora fallecida y varios heridos. Según la Fiscalía, el imputado definió como objetivo principal a alumnos de primero básico, argumentando que su edad los hacía “puros” y que atacar a ese grupo generaría mayor impacto, además de considerarlos “un blanco fácil para maximizar bajas”. Los antecedentes expuestos dan cuenta de una planificación previa, por lo que arriesga presidio perpetuo calificado.

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En una audiencia realizada en Calama, el Ministerio Público formalizó a un estudiante por cuatro delitos graves, en el marco del ataque registrado el pasado 27 de marzo en el Instituto Obispo Luis Silva Lezaeta, hecho que dejó una funcionaria fallecida y varias personas heridas.

Según expuso la Fiscalía, el caso corresponde a un episodio de violencia escolar planificada, donde el imputado —integrante de la comunidad educativa— habría aprovechado su conocimiento del establecimiento, sus rutinas y eventuales debilidades de seguridad para ejecutar el ataque.

Entre los antecedentes presentados, se dio a conocer la existencia de un cuaderno encontrado en su domicilio, donde el joven habría detallado parte del plan. En ese registro, fijó una fecha para el ataque, lo denominó como “día de ira” —expresión que también utilizó en su cuenta de YouTube— y explicitó motivaciones vinculadas al odio, la misantropía y el desprecio por la especie humana.

En ese mismo documento, según la Fiscalía, el imputado dejó por escrito que “no pretendía sobrevivir” y que, en caso de hacerlo, buscaría la muerte incluso estando en reclusión. Asimismo, habría considerado escenarios posteriores, incluyendo la posibilidad de enfrentar cadena perpetua.

Uno de los elementos más graves expuestos fue la definición de sus objetivos. De acuerdo con el relato del fiscal, el estudiante habría identificado como blancos principales a alumnos de primero básico, señalando que su edad los hacía “puros” y que ello generaría mayor impacto. Además, los consideraba “un blanco fácil para maximizar bajas”.

El día de los hechos, alrededor de las 10:40 horas, el imputado ingresó al establecimiento con una mochila que contenía diversas armas blancas, gas pimienta y otros elementos, entre ellos un artefacto explosivo simulado, que —según la investigación— habría estado destinado a facilitar su eventual escape.

Tras ingresar, se dirigió a un baño, donde se preparó utilizando antiparras y parte de una máscara. Al salir, fue interceptado por una inspectora de 59 años, a quien atacó tras rociarla con gas pimienta, provocándole heridas que le causaron la muerte minutos después.

Posteriormente, continuó la agresión contra una docente, quien quedó con lesiones de gravedad y en riesgo vital, y contra estudiantes, entre ellos un adolescente de 15 años que sufrió heridas penetrantes en la zona torácica y abdominal.

La Fiscalía también señaló que varias de las armas incautadas contenían inscripciones con referencias a ataques masivos ocurridos en Estados Unidos, lo que —a juicio del ente persecutor— evidenciaría una motivación e inspiración directa en este tipo de hechos.

Con estos antecedentes, el Ministerio Público formalizó al imputado por cuatro delitos, por los cuales arriesga la pena de presidio perpetuo calificado.

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