El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, rechazó el concepto de “Estado quebrado” difundido en redes sociales del Gobierno durante este martes 24 de marzo, aunque admitió un deterioro en las finanzas públicas, marcado por el aumento de la deuda, falta de liquidez y un escenario internacional incierto que obliga a mantener prudencia en el gasto fiscal.
Consultado directamente por el uso de ese concepto, el secretario de Estado fue categórico: “No, jamás ocuparía una palabra como esa. Lo que ocurre es que el Estado está en una situación fiscal deteriorada”, precisando que el escenario actual responde a una combinación de factores estructurales y heredados.
En esa línea, el titular de Hacienda detalló que uno de los elementos más relevantes es el incremento de la deuda pública, señalando que “ha aumentado en 40 mil millones de dólares más que cuando tocó la crisis anterior”, lo que evidencia, a su juicio, un deterioro progresivo de las cuentas fiscales.
A ello se suma la situación de liquidez con la que asumió la actual administración. “Lo vimos con el capital de trabajo que heredamos, este gobierno, prácticamente sin caja”, afirmó, agregando que hoy el país enfrenta “una situación fiscal muy compleja”.
Pese a este diagnóstico, Quiroz defendió la estrategia de cautela en el uso de los recursos públicos, especialmente considerando el contexto internacional. “No sabemos dónde va a terminar. No sabemos cómo va a seguir. No sabemos qué necesidades podamos tener que atender en uno o dos meses más. No sabemos el desenlace”, advirtió.
En ese sentido, sostuvo que “la prudencia indica ser cauto en el uso de los recursos”, subrayando que decisiones apresuradas podrían comprometer la capacidad de respuesta del Estado frente a eventuales crisis futuras.
Finalmente, el ministro alertó sobre los riesgos de un gasto excesivo en medio de la incertidumbre global, señalando que “no podemos exponernos a gastar eventualmente una cifra que podría llegar a ser hasta 4.000 millones de dólares” sin considerar escenarios adversos, como un eventual agravamiento del conflicto internacional o tensiones en los mercados financieros.






