Un reportaje emitido por 24 Horas de TVN encendió el debate en torno a la industria salmonera chilena, tras exponer eventuales tensiones con Noruega y cuestionamientos sobre el rol de organizaciones extranjeras en el desarrollo del sector.
El trabajo periodístico, titulado “Chile, Noruega y el salmón: cooperación en superficie, guerra bajo el agua”, plantea que ambos países lideran la producción mundial, pero mantienen una competencia estratégica. “Colaboran en la superficie pero compiten bajo el agua”, se señala en la presentación del reportaje, que además instala la interrogante sobre si Chile ha sido “ingenuo en la mayor carrera alimentaria del siglo XXI”.
Entre los principales puntos abordados, se advierte que la salmonicultura nacional enfrenta trabas regulatorias que limitan su crecimiento. En esa línea, el CEO de Cermaq, Steven Rafferty, atribuyó esta situación a la burocracia, afirmando que Chile podría incluso duplicar su producción con mejores condiciones normativas.
El reportaje también expone el financiamiento de 500 millones de pesos por parte de la ONG Norwegian People’s Aid —que recibe recursos estatales— a comunidades lafkenche, las cuales tienen facultades para detener proyectos acuícolas mediante los Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios (ECMPO).
Desde la organización, su jefa para Latinoamérica, Beathe Torensen, aseguró que no existe conflicto de interés en estos aportes, calificando como una coincidencia su entrega a comunidades con procesos en curso.
Las reacciones no tardaron en surgir. El expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle cuestionó el impacto de la Ley Lafkenche, señalando que permite a comunidades indígenas administrar “4 millones de hectáreas de mar que hoy paralizan a toda actividad”. En la misma línea, el exsenador Guido Girardi calificó la situación como “un lobby absolutamente inaceptable desde Noruega”, acusando un eventual beneficio comercial en desmedro de la industria chilena.
A nivel parlamentario, el diputado Mauro González, integrante de la Comisión de Pesca y Acuicultura, expresó que “es totalmente inaceptable la competencia desleal y la intromisión que está realizando Noruega, interviniendo económicamente en comunidades con el objetivo de frenar la salmonicultura en nuestro país”. Además, advirtió que esto impacta directamente en el empleo y en el desarrollo de pymes del sur.
El legislador también llamó a modificar la Ley Lafkenche y avanzar en mayor transparencia: “Es fundamental avanzar en un proyecto que obligue a estas organizaciones a transparentar los recursos que reciben desde el extranjero”.
Desde el ámbito local, el alcalde de Puerto Montt, Rodrigo Wainraihgt, apuntó a las dificultades que enfrenta el sector, asegurando que existe “una pandemia de la burocracia, de la permisología”, lo que ha frenado el desarrollo de la industria. En ese contexto, destacó el impulso del plan “Salmón 2050”, orientado a destrabar estos procesos.
Asimismo, el jefe comunal cuestionó el uso de la normativa vigente, señalando que ciertas solicitudes terminan por “congelar todo lo que es el desarrollo no solamente de la industria salmonera, sino que también de la industria pesquera, de la industria pública y también privada”, insistiendo en la necesidad de mayor claridad sobre el financiamiento de organizaciones vinculadas.
Frente a la controversia, el embajador de Noruega en Chile, Per Anders Nilsen, descartó una competencia desleal entre ambos países. “Noruega y Chile son los dos principales productores de salmón del mundo. Noruega cree firmemente que somos socios cercanos, colaboradores y no competidores”, afirmó.
El diplomático agregó que existe una relación de cooperación de más de 20 años en ámbitos públicos y privados, subrayando que “el mercado es lo suficientemente grande para ambos actores” y que el trabajo conjunto apunta a un desarrollo sustentable de la industria.






