La parlamentaria sostuvo que el bullying no es solo un problema escolar, sino también familiar y social, y que la formación comienza en el hogar.
“La formación de nuestros hijos comienza en la casa. Cuando un niño acosa, hay una señal que también interpela a su entorno familiar. Muchas veces nos enteramos cuando el daño ya está hecho. Aquí no basta con protocolos internos; los padres deben asumir su responsabilidad cuando son advertidos y no actúan”, señaló.
En esa línea, la senadora hizo entrega del proyecto a la ministra de Educación para solicitar su patrocinio, con el fin de avanzar en su tramitación. La iniciativa establece que los padres o tutores deberán acreditar acciones concretas para corregir la conducta del menor, evitando nuevas situaciones de acoso, pudiendo enfrentar sanciones en caso de incumplimiento.
“No se trata de castigar por castigar, sino de generar un compromiso real. La protección de los niños debe estar por sobre cualquier excusa”, concluyó.






