Su funcionamiento se basa en el registro anónimo y agregado de información, lo que permite apoyar acciones de convivencia escolar y prevención, sin realizar diagnósticos individuales.
Con la entrega definitiva del proyecto Emómetro, el Colegio Proyecto de Futuro culmina un proceso de trabajo colaborativo orientado al fortalecimiento del bienestar y la salud emocional de su comunidad educativa.
La presidenta del Centro General de Padres y Apoderados, Marta Poblete, destacó el origen comunitario del proyecto y el compromiso con el bienestar estudiantil, señalando que “el Emómetro pone el bienestar emocional en el centro y nos permite cuidarlos de mejor manera como comunidad educativa”, agradeciendo además la confianza del Gobierno Regional de Los Ríos en esta iniciativa. El proyecto tuvo en total un valor superior a los 5 millones de pesos en que se articularon tanto los recursos del GORE, terceros y empresas que contribuyeron a resolver iniciativas que surgieron durante el desarrollo del proyecto y que fueron adicionales al proyecto inicial.

Desde el equipo del establecimiento, el psicólogo Jorge Vivanco valoró el proceso de implementación participativa, destacando que la herramienta fue adaptada a partir de talleres previos con estudiantes, lo que permitió diseñar un instrumento coherente con las distintas edades y con un enfoque preventivo y de resguardo emocional.
Por su parte, la directora del Colegio Proyecto de Futuro, Ingrid Hartman, resaltó el trabajo colaborativo entre el CGP, el equipo educativo y los desarrolladores del proyecto, expresando su confianza en que el Emómetro contribuirá de manera concreta al bienestar, la convivencia escolar y al trabajo cotidiano del colegio.

Con esta entrega definitiva, el Emómetro queda oficialmente incorporado al quehacer del establecimiento, reafirmando el compromiso del colegio, de las familias y de la comunidad educativa en su conjunto con el desarrollo integral y la salud emocional de sus niños y niñas.
Como antecedente de esta entrega, el proyecto contempló una etapa de marcha blanca durante el mes de diciembre, en la que se invitó a las niñas y niños a reflexionar sobre su año escolar y a expresar cómo se sentían respecto de su experiencia en el colegio. Esta instancia permitió no solo familiarizar a la comunidad educativa con el uso del Emómetro, sino también recoger sus primeras percepciones.
La recepción por parte de los estudiantes fue altamente positiva y, como primer resultado relevante, la información recogida evidenció un clima emocional favorable, dando cuenta de un buen ambiente escolar y reforzando el valor preventivo y formativo de esta herramienta.
Con esta entrega definitiva, el Emómetro queda oficialmente incorporado al quehacer diario del establecimiento, reafirmando el compromiso del colegio, de las familias y de la comunidad educativa en su conjunto con el desarrollo integral y la salud emocional de sus niños y niñas.

















