viernes, julio 12, 2024
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Bárbara Hernández obtiene un nuevo Récord Guinness tras cruce del Océano Ártico

La “Sirena de Hielo” forma parte del proyecto Antártica 2020, que busca promover el cuidado de las aguas de la gélida zona.

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Tras años de preparación, con un trabajo constante realizado de la mano de la Armada Chilena, y con la fuerte idea de hacer de la protección del océano un lema que trascienda las fronteras; Bárbara Hernández cruzó el Océano Ártico lo que la llevó a obtener un nuevo Récord Guinness.

Fue el 5 de febrero cuando, sin ningún tipo de protección más que su traje de baño, gorro y lentes; horas de entrenamiento en la piscina del Club Deportivo Universidad Católica; y un largo período de aclimatación en diferentes lugares de Chile y el mundo, atravesó los 2,5 kilómetros de las gélidas aguas australes, que ese día registraban apenas 2,2 grados celsius.

Siempre acompañada por la Armada de Chile, salió del océano con hipotermia tras nadar 45 minutos y 50 segundos, frente a la Base naval Capitán Arturo Prat, en la isla Greenwich del archipiélago de las Shetland del Sur. “Fue un nado súper peligroso y extremo. Siempre está el riesgo real de que me baje mucho la temperatura corporal; por eso me apoyo en mi reloj Garmin Fénix 7s, que lleva todas las métricas que necesito”.

En la ocasión, la certeza que daba un paso más en la afanosa tarea de promover el cuidado del océano la llevó a realizar un llamado a los líderes mundiales a actuar para garantizar la conservación del océano y del continente. “Se trataba de un nado imposible, pero el reconocimiento de Récord Guinness es la respuesta a años de preparación, entrenamiento, coordinación y logística. Es un logro en equipo que busca visibilizar la protección del océano Antártico. La Antártica tiene mi corazón completo y una parte de mí siempre les va a pertenecer”, señala Bárbara al comentar lo que significa para ella el reconocimiento.

Al respecto, el Comandante Lars Christiensen, jefe de Asuntos Antárticos de la Armada de Chile, que trabaja codo a codo con la deportista, señaló que “la proeza realizada por Bárbara nos llena de orgullo, pues nadie había realizado un nado de esa magnitud en aguas polares ni en la Antártica ni en el Ártico. Fueron largos minutos en un constante apoyo y preocupación, pues los marinos sabemos a lo que se enfrentaba. Que ella haya realizado esta actividad de alto riesgo para visibilizar la importancia y necesidad de cuidar las aguas de la Antártica, demuestra un coraje enorme y un alto compromiso”.

Durante la expedición, la “Sirena de Hielo” visitó la Península Antártica y las bases de investigación en la Isla Rey Jorge. Todo en el marco del proyecto Antártica 2020, que busca promover el cuidado de las aguas de la gélida zona. “Ha sido un gran honor nadar en esta parte del mundo tan increíble. Veo los cambios que están ocurriendo en nuestro océano y espero que a través de este nado pueda inspirar a las personas a tomar medidas para proteger esta área mágica de nuestro planeta”, añadió.

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