L uego de leer varias definiciones de sustentabilidad social, tiendo a estrechar dicha definición bajo los parámetros de sostenibilidad. Equidad e igualdad son conceptos frecuentes y constantes para determinar indicadores para ella. Sin embargo al fin del día y de los procesos que hoy son símbolo del epítome de dicha "no sostenibilidad", como la revolución francesa, el levantamiento comunista chino, la revolución islámica, la haitiana y las europeas de 1848 entre otras, me quedo con la concepción de que la sostenibilidad no es más que la resistencia del pequeño resorte que evita que una balanza desequilibrada se mantenga horizontal. Y a pesar de que durante los siglos ese resorte se ha hecho más resistente, el único aprendizaje ha sido ese, volver a construir un resorte pero de mejor calidad.

   

Por Jorge Oyarce Kruger

Qué quiero decir con ello, que es inevitable, en un futuro, una revolución. El desafío para una sociedad sustentable es que dicho proceso sea sólo a través de las letras y el papel y no las piedras y el fuego.

A un lado de la balanza está la clase “dominante” y en su contraparte la “prole”, incluso antes, en distintas épocas, movimientos similares ocurrieron asociados a sublevaciones sobre lo que hoy concebimos como abusos e incluso inmoralidades, cuando en su momento probablemente eran considerados meras desigualdades. Cómo es posible que los niños no trabajen dijo perico los palotes en un rincón de la Alameda de las delicias a principios del siglo pasado.

Hoy enfrentamos contextos y realidades poco ajenas a ello, podemos alegar diferencias y terminar justificando eternamente las dispares condiciones que enfrenta nuestra sociedad, seguir saciados por el chorreo o insatisfechos por la búsqueda de libertades en un escenario de justicia social. Hoy nuestro ecosistema laboral ha rebasado límites de tolerancia en variados ámbitos, solo por mencionar algunos, pensiones, calidad del empleo, salud, vivienda y los que estimes. Todos mencionados como indicadores de sostenibilidad para S. Mackenzie (2004)

La discusión, además, en torno al empleo, su calidad y el tiempo dedicado, hará de los próximos días “salir del clóset” a quienes encontramos en los lados de la balanza y a quienes encontramos a ambos lados de la barrera temporal/generacional/moral que divide la discusión.

Hoy en la palestra hay apenas dos variables: horas máximas semanales de trabajo y “flexibilidad”; sin duda la más compleja de ellas es la segunda ya que las variables dinámicas son extensas y complejas, donde el paradigma de la misma radica en el empoderamiento del trabajador, y la supuesta “bondad” del empleador. Por dicha complejidad ni siquiera la abordaré en estas casi mil palabras.

Ante ese complejo escenario, qué podemos decir de las horas de trabajo y la sostenibilidad:

  • Lo Básico, mientras más horas de trabajo mayor agotamiento.
  • La percepción de “saludabilidad” aumenta casi un uno por ciento por cada hora menos trabajada.
  • A más horas trabajadas mayores índices de detonantes negativos de la salud; mayores índices de obesidad y mayores índices de prevalencia de alcoholismo y nicotinísmo, entre otros.
  • La sensación de estrés se duplica entre quienes trabajan 30 horas y aquellos que trabajan 40, con una prevalencia del 20 y 40% respectivamente.
  • No existe efecto significativo de la reducción de las horas de trabajo en el ingreso de los trabajadores (USA).
  • Trabajadores que desarrollan trabajo físico son los que evidencian un impacto positivo mayor luego de la reducción del máximo de horas de trabajo, en su oposición, trabajadores de cuello y corbata no reportan beneficios estadísticamente significativos.

Es esto último lo que define el espíritu de una reforma laboral u horaria significativa, trabajadores y trabajadoras chilenas se enferman 30 puntos porcentuales por sobre el promedio de los trabajadores con 35 horas y 20 puntos por sobre las 40 horas. En un sentido estricto y purista “el trabajo nos está enfermando”, el tema es ¿cuál es el límite como sociedad e individuos?. Como dijo nuestro amigo Patricio Contreras en una columna anterior la Discusión ya es irrisoria, la diputada Camila Vallejos ya no sólo instaló la agenda, si no que condicionó el resultado mínimo esperado.

Las 40 horas llegaron para quedarse tanto así que las 41 son más que ridículas. Si la idea del gobierno era “no darle el gusto” a la “extrema izquierda come guaguas”, debieron haber ofrecido 39 horas y el impacto hubiera sido el mismo, con mayor facilidad para transar su concepción algo tiesa de flexibilidad, que , en sencillo, es la que más le acomoda al jefe, a la empresa.

Hoy son muy pocos los países cuyo standard máximo supera las 40 horas, gran parte de europa está en las 35 e incluso algunas discuten aproximarse a las 30. Donde la flexibilidad verdadera si juega un rol de beneficio para los trabajadores e incluso para las tasas de desempleo.

Pero aquí comienzo a cerrar con el problema, nuestra sociedad está al debe, los argentinos nos golpearon con un ejemplo de empoderamiento ciudadano, alcanzando un 75% de participación electoral, y con un porcentaje de migración que no refleja “la crisis” de los Kirchner, la inoperancia de Macri y se viene el holocausto de los FF. ¿Se viene?.

Lo que se viene es un escenario con un electorado con mayor responsabilidad, un electorado y tejido social comprometido con su propia sustentabilidad, su futuro y su ser, su “ser argentino”. Qué somos nosotros entonces; bueno, eso lo sabremos en octubre del próximo año. Donde daremos cuenta de la activación de nuestro tejido social o del deshilachamiento del mismo, sin duda en el que dejemos de ser en lo político una sociedad callampa.

Fuentes Consultadas:

SOCIAL SUSTAINABILITY: TOWARDS SOME DEFINITIONS Stephen McKenzie
https://www.unisa.edu.au/siteassets/episerver-6-files/documents/eass/hri/working-papers/wp27.pdf

IZA DP No. 10524 Inés Berniell Jan Bietenbeck The Effect of Working Hours on Health
http://ftp.iza.org/dp10524.pdf

The Effect of State Maximum-Hours Laws on the Employment of Women in 1920
https://www.journals.uchicago.edu/doi/pdfplus/10.1086/260881

Flexible Working Hours, Health, and Well-Being in Europe: Some Considerations from a SALTSA Project
https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1081/CBI-200035935