Por María José Marconi J.
Periodista
Este verano se realizará la entrega oficial de los certificados, hito que culmina un año de trabajo entre académicos y productores locales.
La Región de los Ríos es conocida, entre otras cosas, por la producción de deliciosos quesos artesanales; una fuente de emprendimiento que posee el atractivo de la manufactura local y un amplio horizonte para proyectarse, tanto dentro como fuera de Chile. Por esta razón, resulta fundamental la existencia de buenas prácticas que salvaguarden la seguridad e inocuidad de estos productos.
Es así que a principios del año 2016 se dio inicio al “Programa de Buenas Prácticas en la Producción de Quesos Artesanales en la Región de los Ríos”, proyecto financiado por el Gobierno Regional de los Ríos a través del Fondo de Innovación para la Competitividad 2015. Talleres de capacitación, visitas técnicas y análisis microbiológicos fueron parte de esta iniciativa que pretende dar un valor agregado a este producto tan tradicional de la Región.
A la cabeza de este importante proyecto estuvieron la Dra. Andrea Moreno Switt y el Dr. Fernando Mardones, académicos de la Universidad Andrés Bello, junto con el Dr. Randall Singer de la Universidad de Minnesota. “Los quesos, sobre todo si son quesos frescos, pueden ser una fuente de bacterias que pueden ser mortales, como la temida Listeria. Esta bacteria puede causar abortos, meningitis y muerte en embarazadas, infantes y adultos mayores”, explica la Dra. Moreno. En razón de aquello, el proyecto se enfocó en detectar la presencia de Listeria en los quesos de la Región.
La académica UNAB destaca que este programa ha marcado un camino hacia la configuración de un sistema integrado de capacitación, recopilación de información, generación y análisis de datos, a la vez que ha permitido desarrollar una línea base que describe la situación de los queseros artesanales en la Región de los Ríos. Al cabo de un año de trabajo, en marzo se cerrará el proyecto con la entrega oficial de los certificados a los 40 queseros que participaron en el Programa y que cumplen con los criterios de inocuidad.
“En estos quesos no se identificó la presencia de la bacteria durante cuatro análisis que se realizaron en el 2016. Entonces, si usted compra un queso en la zona, podrá preguntar si tiene certificado del proyecto y así sentirse más seguro como consumidor, ya que ese quesero con certificado no presentó esta bacteria en sus quesos durante el 2016”, detalla la Dra. Moreno.
Brindar apoyo a los productores fue primordial para los gestores de este proyecto, por lo que se generó además un Manual de Buenas Prácticas y un plan de inversión, el cual identificó las necesidades en instalaciones, equipos y capacitación de los 40 productores incorporados en este programa. La participación de estos queseros en esta iniciativa constituye un primer paso para desarrollar un sistema de control de Listeria en quesos artesanales en la Región.






