Señor Director:
Como habitantes y Lepuneros del territorio huilliche de Carimallín y Maihue, nos duele profundamente la tragedia ocurrida recientemente en el río Pilmaiquén. Una niña perdió la vida y, tras días de búsqueda, también fue encontrado sin vida un hombre de 49 años que intentó rescatarla. Son hechos que nunca debieron haber puesto en riesgo la seguridad de quienes participaron.
Antes que todo, queremos expresar nuestras más sentidas condolencias y respeto a las familias que perdieron a sus seres queridos. Compartimos su dolor y los acompañamos con afecto en este momento tan difícil para toda la comunidad.
Nuestra cultura huilliche e identidad Lepunera heredada ancestralemente es de respeto, de paz y de profundo cuidado hacia la vida. Jamás se entendería una práctica que exponga a cualquier persona al peligro de un río caudaloso en medio de un clima adverso. Quienes nacemos y vivimos en este territorio sabemos que el río Pilmaiquén y el Señor Kintuante son poderosos, y que a la naturaleza se le debe un respeto absoluto, no un desafío imprudente.
Por eso, nos preguntamos: ¿cómo alguien que se presenta como autoridad ancestral y espiritual del Río Pilmaiquen -que no es reconocida por nuestras creencias lepuneras-, no previó que esa corriente podía arrastrar a una niña con movilidad reducida? La verdadera espiritualidad huilliche no está en arriesgar vidas, sino en protegerlas y honrar la naturaleza desde la sabiduría que otorga convivir con ella generación tras generación.
Hoy, más que nunca, queremos subrayar que nuestra identidad huilliche se sostiene en la vida, la serenidad y el respeto. Esa es la verdadera herencia de nuestros antepasados, y la que queremos seguir transmitiendo a las futuras generaciones. Nuestros ríos no se vulneran ni se subestiman, se respetan.
Atentamente,
Osvaldo Pradines
Lonco y Primer Mayor de las Comunidades Lepuneras