martes, 16 abril, 2024

La historia del profesor unionino que se dedica a la reparación de instrumentos musicales

Jorge Rubio es el hombre detrás de MAC Guitar Tech, emprendimiento que suma dos años al servicio de los músicos de la zona.

Dos años dedicado a la labor de reparación, mantenimiento y ajuste de instrumentos musicales de cuerda, suma por estos día el profesor de lenguaje y músico local, Jorge Rubio, esto al alero de su emprendimiento que lleva por nombre “MAC Guitar Tech”.

El profesional unionino entregó detalles del trabajo que realiza, junto con dar a conocer parte de su trayectoria y desafíos en el corto y mediano plazo.

Cuéntanos Jorge, ¿qué es MAC Guitar Tech?

– Somos un servicio de reparación, mantenimiento y ajuste de instrumentos musicales de cuerda pulsada, como guitarras, bajos, mandolinas, banjos, y otros, pero también nos llegan al taller violines, baterías, e incluso cámaras fotográficas (risas).

¿Por qué cámaras fotográficas?

– Lo que pasa es que por un tiempo tuve una cámara réflex y como no hay técnicos que les hagan mantenimiento, aprendí por mi cuenta a limpiar los objetivos, sensores y otros componentes. Así pasa los mismo con varias otras cosas como las baterías, amplificadores y cualquier equipo u objeto que necesite un poco de cariño. Acá limpiamos, desoxidamos y pulimos casi cualquier cosa, es como nuestro sello entregar todo lo que pasa por nuestras manos lo más limpio y reluciente posible.

¿Por qué el nombre de MAC Guitar Tech?

– Es MAC es como me dicen mis amigos, una broma del Liceo y los Guitar Tech somos quienes nos dedicamos a reparar y hacer mantenimiento a las guitarras.

¿Algo así como un lutier?

– No exactamente. La gran diferencia es que el lutier construye instrumentos, un guitar tech es quien los repara y modifica entre otras cosas. Construir instrumentos requiere un tiempo y una inversión que por ahora no puedo asumir.

¿Nos podrías dar un ejemplo de lo que haces con un instrumento que llega al tu taller?

– Lo primero es realizar un diagnóstico integral del instrumento, se revisa el estado de los trastes, las clavijas y todas las partes móviles como el tensor y el puente, el estado de la madera. Luego se hace una propuesta al cliente con un presupuesto sobre lo que se hará y el tiempo que tomará. Eso es cuando hay que reparar algo, pero también hay clientes que sólo desean hacer mejoras, como cambiar cápsulas o micrófonos, clavijas, u otros componentes electrónicos.

¿Cómo llegaste a este oficio?

– Tengo la suerte de conocer a un gran artesano y lutier unionino, Luis “Chano” Casanova, quien fabrica guitarras con maderas nativas, es un “capo” total. Entonces comencé a investigar por mi cuenta, a comprarme herramientas, y empecé arreglando mis propias guitarras, luego las de amigos y hoy me llegan trabajos de Osorno, Río Bueno, Paillaco, incluso de Villarrica.

¿Recuerdas tu primer trabajo?

– Sí, cuando me decidí a levantar el taller fue un muchacho que vive bastante cerca de mi casa y quería cambiar una pastilla simple por una doble y tener la posibilidad de “singlearlo”, o sea que se pueda convertir en uno simple y viceversa, eso implicaba rehacer la electrónica y cortar componentes de una guitarra nueva. No podía fallar.

Decías que no fabricas por tiempo, entiendo que esta no es tu principal fuente de ingreso.

– Yo soy profesor de lenguaje en el Liceo Agrotec, y mi taller lo llevo en mis tiempos libres. Hay bastantes músicos en La Unión y alrededores, pero no tantos como para que esto sea una empresa que genere demasiados ingresos. Ahora mismo estoy reinvirtiendo lo que entra al taller en equipo, materiales y herramientas. Negocio que no crece, muere. Con respecto a lo del tiempo, claro, tengo otros pasatiempos que no quiero dejar, como mi rol de guitarrista con Callejón, la lectura, el dibujo y un par de organizaciones a las que pertenezco. Construir es un compromiso de largo plazo. Hay muchos fabricantes espectaculares, pero creo que los músicos de la región necesitan más a alguien que tenga la perilla, arregle los trastes, quite ruidos, o pula pintura.

¿Qué es lo que más te gusta de este oficio?

– Ver la cara de los clientes cuando ven su instrumento en óptimas condiciones, te diría que lijar o hacer electrólisis, pero mentiría. La mayoría de mis clientes tienen instrumentos de gama baja y media, estos normalmente traen problemas de construcción o de electrónica, entonces mi labor es hacer que esa guitarra o bajo queden lo más cómodos y limpios posibles, pero sobre todo funcionales, ya que la mayoría toca con sus bandas y estos no pueden fallar o desafinar.

¿Qué opinas sobre la escena y los músicos locales?

– Tengo la mejor opinión, conozco a casi todos los músicos unioninos y hay muy buen nivel. Lo mejor es que hay creación, casi todas las bandas y solistas hacen su propia música, eso sin mencionar que hay tremendos artistas de nuestra ciudad como Cancamusa, quien ahora tiene una carrera internacional, entre tantos otros que hacen lo suyo con la música, no sólo tocando, sino también desde el sonido, la iluminación, grabación, o la producción de eventos.

¿Qué expectativas tienes para este año?

– Lo primero es crecer con el taller, queremos comenzar a ofrecer servicios de niquelado, cromado, galvanizado y anodizado, me fascina el tema de la electrólisis, así que nos expandiremos hacia ese camino, también en el mediano plazo queremos ofrecer pintura para guitarras, pero para eso debemos capacitarnos y comprar lo necesario, para asegurar el mejor servicio.

¿De qué manera te pueden contactar las personas interesadas en el servicio que ofreces?

– Pueden ubicarme preferentemente a mi WhatsApp +56 9 7488 1941 y ver mis trabajos en mi Instagram Mac.Guitartech.

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