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lunes, agosto 8, 2022
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Conjunto Villa San José: La historia de un grupo que se ha transformado en patrimonio vivo de La Unión

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En entrevista con noticiaslosrios.cl, los miembros del emblemático conjunto local recuerdan los inicios del grupo, su trayectoria, legado y proyección de su trabajo para las nuevas generaciones.

Era la segunda mitad de la década de 1960, en momentos en que el neofolclor se imponía en la música nacional con conocidos autores como Pedro Messone, Violeta Parra, y la aparición de grupos como Inti Illimani y Quilapayún, cuando en La Unión, en la entonces provincia de Valdivia, se gestaba el nacimiento de un grupo folclórico que ha permanecido activo por más de 52 años.

Se trata del grupo Villa San José, que fue homenajeado con una gala folclórica en La Unión, para reconocer su trayectoria, aporte a la música y a la gestión cultural local, que por más de 50 años han realizado.

Los inicios están en la Escuela N° 4 de La Unión, cuando aún eran estudiantes de educación básica, apenas unos niños. “Siempre en las escuelas, especialmente en las básicas, se hacían veladas, calduchos, y cantaban las personas que les gustaba hacerlo. Yo tuve la suerte de encontrarme con Luis Bastidas, el integrante que falleció, el cual cantaba muy bien y tenía un registro muy bueno. Hasta que un día cantamos juntos», relata José Delgado Flores, uno de los miembros iniciales del grupo.

Luego pasaron al liceo e integraron la JEC, la Juventud de Estudiantes Católicos. “Ahí conocimos a Juan Carlos Martínez (de la Copec), e integramos también a Lucho, que es el hermano de Gerardo Bastidas, y nos llamamos grupo JEC, en los años 1969-1970. Esos fueron nuestros inicios, en que también estuvo Jorge Silva, pero por poco tiempo”, continúa señalando en su relato José Delgado.

Delgado, recuerda que “en ese tiempo cantábamos zambas argentinas, con ponchos, cantábamos pura zamba de Los Chalchaleros. Participamos en el Festival del Sur de Chile, que se hacía aquí en la medialuna, y pagamos el noviciado porque salimos la primera noche para fuera. Nos bajoneamos, pero seguimos adelante”.

Luego vino un período de receso, tiempo en el cual los hermanos Bastidas cantaron a dúo, pero, en el Liceo volvieron a reunirse, ahora como grupo Villa San José, nombre que adoptaron por ser más representativo de la ciudad. “El grupo JEC era de una institución, de una iglesia, en cambio Villa San José significaba utilizar el antiguo nombre de La Unión”, señala Delgado.

Gerardo Bastidas Alarcón, otro de los miembros iniciales, señala que “con mi hermano Luis Bastidas, el 1969 partimos cantando en la Escuela 4 con la tía Toya, que nos incentivó para aprender a tocar guitarra. ¡Hay una historia muy bonita ahí! Mi papá tenía una guitarra, mi hermano me enseñaba en la casa y tenía que conseguirle una guitarra a una vecina, pero dependía de que la vecina estuviese de buen humor para que me la preste. De pronto la facilitaba y de pronto no”, recuerda entre risas.

Conseguir comprar una guitarra en esos años no era fácil, ya que “en ese tiempo todas se hacían en la cárcel. Fue ahí donde mi papá compró la guitarra y así aprendí de mi hermano, que en paz descanse, quien me enseñó, y aún sigo cantando como primera voz, 52 años viviendo una historia tan hermosa. ¡Hemos recorrido tanto el país!”, relata Gerardo Bastidas.

Para Gerardo, estos cincuenta años están plagados de buenos recuerdos, pero también de tristeza por la pérdida de integrantes del conjunto que ya partieron, y por el apagón cultural que vivieron en los años 70.  “Cuando llegó el golpe de estado hubo un apagón cultural. Perseguían a todos los folcloristas. Yo lo viví, se apagó la música, porque todo folclorista era considerado comunista”, comenta.

Pero, a la hora de señalar los momentos buenos, la primera voz del Villa San José tiene absolutamente claro que lo mejor ha sido “tener un grupo de amigos, la familia, cantar sin la ambición de enriquecerse con ello. Permanecer en el tiempo fue el desafío, y quizá en el futuro existan jóvenes que rescaten la música del Villa San José”, puntualiza.

Pese a todos los éxitos que han obtenido en estas cinco décadas, Gerardo Bastidas reconoce que “la autoestima de pronto decae, uno no se cree el cuento de que es bueno. Yo creo que la llegada de Juan Carlos Ríos al grupo ha sido importante, porque él nos hizo ver la relevancia de lo que hemos hecho”.

Juan Carlos Ríos, recuerda que “en principio solo era un amigo y “parchaba” al Villa San José, y después llegué a vivir a la Corvi, de donde era el grupo. Ya habíamos hecho algunas cosas juntos en Lago Ranco, en algunos festivales donde yo andaba apoyando al conjunto”.

Rememora también que “en el liceo estuvimos todos desde primero medio en adelante, fuimos todos integrantes del coro del liceo y una vez que se retiró Juan Carlos Martínez del Villa San José, ingresé yo”.

Cuando fallece Luis Bastidas, se realiza el difícil proceso de reemplazar su voz, y para los miembros del grupo la llegada de Fernando Guerra Ríos fue importante, dado que se ha adaptado muy bien en estos dos años.

Al comentar su participación en el Villa San José, Fernando señala que no ha sido fácil, por cuanto hay una carga emotiva muy grande, y a sus 27 años, sintió la responsabilidad de aquello en lo cual se estaba embarcando.

“Llevo unas 15 fechas y no ha sido fácil, porque el baluarte artístico y toda la trascendencia que logró en su momento el tío Lucho, es una tarea ardua para un cuarto integrante, que viene con toda esta herencia cultural que implica que ellos hayan puesto en valor a los artistas locales, haciendo valer en la comunidad la importancia de hacer música. Esa es una motivación que me queda al compartir con estos grandes músicos”, señala emocionado.

“Villa San José es un patrimonio vivo, con su música, sus discos, su repertorio, su trayectoria, y sobre todo, la amistad y hermandad que se vive junto a ellos, que es súper interesante de analizar, más que el tocar por tocar. Aquí he aprendido valores como la constancia y la perseverancia. Aquí comparto con los tíos de toda la vida, lo más seguro es que en su momento me tuvieron en sus brazos, por lo que este traspaso de herencia cultural para mi es fundamental”, indica Fernando.

RECUERDOS, LEGADO Y PROYECCIONES

Gerardo Bastidas tiene mucha claridad sobre todo lo que han hecho, “¡No es menor cumplir 52 años juntos! Mañana quizá me muero, pero feliz con todos estos recuerdos”, nos dice. Y si bien tienen tantos años como Inti Illimani, Gerardo considera que “la diferencia es que nosotros vivimos en el sur, y ellos en Santiago”.

Bastidas está seguro que deben cuidarse para seguir cantando juntos; y aunque no recuerda la cantidad de canciones que compusieron, si valora que como primera voz su registro apenas ha debido bajar medio tono, conservando la entonación característica del grupo.

Juan Carlos Ríos, dice quedarse más con los logros que se hicieron para la comunidad, aunque los triunfos personales del conjunto son muchos y no menores.

“Participamos en todos los grandes festivales de Chile: Olmué, Brotes de Chile, Festival de La Patagonia, Chile Canta a Chile, Festival de la Cueca y la Tonada de Santa Cruz, Festival de Valparaíso, en los cuales fuimos artistas invitados y jurados, por lo que el Villa tiene todos esos méritos ganados”, señala Ríos.

Aún así, Juan Carlos dice quedarse más “con lo que el Villa transmitió a la comunidad, porque es parte integrante de la formación de la Agrupación de Conjuntos Folclóricos de La Unión, que lleva más de 30 años. Junto al Villa San José, en mi caso, fui creador del Festival del Alerce Milenario, y lo hice porque era parte de este conjunto, sin el cual no hubiese conocido a todos los artistas de Chile, lo que facilitó todo. Yo tenía la idea, pero el Villa San José era el respaldo que había para impulsar esta iniciativa”.

También Villa San José hizo las noches del Folclore Gigante en el Carlos Vogel, en el Gimnasio; y en la Semana Unionina había un día especial para el folclor, que siempre era organizado por ellos, considerándolo su mayor legado.

José Delgado, de igual forma, considera que el aporte a su comuna ha sido muy satisfactorio. “Nosotros fuimos formadores de conjuntos, como el Club de Cueca, Conjunto Colun, Hospital, Millantue. Dirigimos conjuntos y creamos grupos musicales de manera paralela a nuestra participación en Villa San José”, relata.

Son pocos los grupos que se mantienen tan prolongadamente en el tiempo como Villa San José, que se ha transformado en una verdadera institución en la comuna.

“Yo reconozco que aún nos queda carrete, nos queda voz, nos hemos cuidado bastante. Si las cosas se van dando, nosotros vamos a seguir. Nunca hemos pensado en tirar la toalla. Siempre tenemos oportunidades y propuestas, y las vamos a seguir impulsando al máximo”, dice José Delgado.

Juan Carlos Ríos, tiene la esperanza de que su legado se proyecte en nuevas generaciones. “Esperamos que aparezcan chicos jóvenes que puedan, así como Fernando, empezar a reemplazar a los viejos. Nosotros sentimos que nuestras voces están vigentes y maduras, estamos cantando bien, no tenemos todavía problemas como para tener más reemplazos. Lo de Luis Bastidas es porque lamentablemente falleció, pero Fernando ha sido un gran apoyo y quizá él va a tener que seguir la posta en el futuro de ir integrando nuevas personas para que este movimiento musical siga”.

Gerardo Bastidas, dice que no le extrañaría que de pronto las nuevas generaciones se interesen en sus temas y puedan hacer covers o transformarlos como ha ocurrido con la música de muchos artistas nacionales.

Pero, tanto Juan Carlos, como José y Gerardo, tienen claro que la responsabilidad de proyectar el legado cuando se retiren o ya no estén, recaerá sobre Fernando Guerra, que a sus 29 años «tiene clara la película de lo que se debe hacer», porque se ha impregnado del ADN cultural y patrimonial del Villa San José.

“Lo asumo con harta tranquilidad y como un honor, hacer trascender esta joya que es el Villa San José, durante los años que pueda, y de aquí en adelante ir contando una historia y armando un relato de toda esta herencia”, dice Fernando.

Así, con sus integrantes más activos que nunca, el Villa San José se proyecta en el futuro, como un aporte a la cultura local, y un patrimonio vivo de la comuna de La Unión.

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