Envejecimiento Saludable: Las consecuencias del confinamiento en las personas mayores

Sumado a lo que produjo la llegada de la pandemia en los adultos mayores, nos queda un largo camino que recorrer como sociedad para priorizar, fomentar y generar las condiciones necesarias para un envejecimiento activo y saludable de la población.

El envejecimiento de la población, producto del aumento en la esperanza de vida, es tanto un éxito de las políticas de salud pública como un enorme desafío para las sociedades. Debido al rápido envejecimiento de la población de nuestro país, y el mundo, es necesario tener en cuenta la importancia de cambiar ciertas estructuras para apoyar un envejecimiento activo y saludable de la población.

Y es que no basta con vivir por más tiempo, si no se hace de manera saludable, logrando la integración, participación social y satisfaciendo nuestras necesidades. El envejecimiento activo y saludable es definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “el proceso por el que se optimizan las oportunidades de bienestar físico, social y mental durante toda la vida, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida en la vejez”. Esta definición considera factores de tipo social, económico y cultural en torno a los cuales se condiciona el envejecimiento de una persona.

La Década del Envejecimiento Saludable

De acuerdo con datos oficiales de la OMS, se estima que, en unos 20 años, por primera vez, habrá más personas mayores que niños y niñas menores de 14 años. Esta situación supone la necesidad de entender las implicancias de los cambios y transformaciones demográficas para ser comunidades preparadas para atender y satisfacer las necesidades de una población envejecida.

Es con ese objetivo que la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró 2020 – 2030 la Década del Envejecimiento Saludable como la principal estrategia para construir una sociedad para todas las edades, haciendo un llamado a la acción para cambiar la forma en que se ve el envejecimiento y para fortalecer los servicios, sistemas y comunidades con el fin de atender mejor las necesidades de las personas mayores. Para ello, la estrategia se centrará en cuatro áreas de acción:

• Cambiar nuestra forma de pensar, sentir y actuar con respecto a la edad y el envejecimiento • Asegurar que las comunidades fomenten las capacidades de las personas mayores • Ofrecer una atención integrada y centrada en las personas • Proporcionar acceso a cuidados a largo plazo a las personas mayores que lo necesiten.

Dentro de las iniciativas que se realizan con el fin de lograr los objetivos, la OMS creó la iniciativa “Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores” que busca lograr el compromiso de distintas ciudades a transformarse en comunidades que alientan el envejecimiento saludable, mediante la mejora de oportunidades de salud, participación y seguridad.

La iniciativa se enfoca en ocho aristas sobre las cuales las personas mayores opinan con respecto a las ventajas y barreras en su entorno. Estas son: vivienda, participación social, respeto e inclusión social, participación cívica y empleo, comunicación e información, servicios comunitarios y de salud, espacios al aire libre y edificios y transporte.

Actualmente 188 ciudades chilenas forman parte de la Red Mundial, de las que se espera desarrollen un diagnóstico participativo y un plan de acción concreto a ejecutar, desarrollando buenas prácticas que fomenten el envejecimiento saludable de la población.

En la región de Los Ríos las comunas de Valdivia, Paillaco, La Unión, Río Bueno y Lanco forman parte de la Red y solo esta última ya cuenta con cinco buenas prácticas publicadas en el sistema, entre las que se considera la entrega de material de estimulación cognitiva a personas mayores; delivery para personas mayores en tiempos de COVID-19 y sanitización semanal de Viviendas Tuteladas, entre otras.

Envejecimiento saludable en tiempos de COVID-19

Debido a la pandemia por COVID-19, los primeros que recibieron la medida de confinamiento obligatorio fueron las personas mayores, por el riesgo que significa para ellos la enfermedad.

Por esta razón, durante meses no pudieron salir de sus casas y dependían de otras personas para realizar sus compras, trámites, etc. Esta situación provocó el quiebre de sus rutinas cotidianas y el abandono de toda actividad social, lo que ha ido en desmedro de su salud física y mental.

Así lo cree Alejandra Prieto, kinesióloga del Centro Diurno del Adulto Mayor de La Unión quien considera que pese a la necesidad de mayor cuidado por el riesgo de contagio, lamentablemente el confinamiento aumentó el sedentarismo. “La pandemia hizo que los adultos mayores dejaran de hacer muchas de las actividades cotidianas que realizaban, como salir a comprar, hacer actividades en centro comunitarios, ver amigos. La capacidad física disminuyó y muy poca gente logró mantener la actividad en sus casas”, manifestó la profesional.

Alejandra afirma que las consecuencias de la falta de actividad ya se pueden observar en las personas mayores ya que presentan mayores dolencias, disminución de masa muscular y mayor fragilidad que los predispone a las caídas.

“La masa muscular de nuestros adultos mayores va a disminuir, ya disminuyó, porque no se realiza ejercicio y van a aumentar los riesgos de enfermedades crónicas, cardiovasculares, aumenta la discapacidad, aumentas las hospitalizaciones, también se sabe que disminuye la inmunización entonces, lamentablemente, se va a ver el efecto de todo esto”, señaló.

¿Qué hacer para lograr un envejecimiento activo y saludable?

La OMS indica algunas claves para lograr un envejecimiento saludable y que mejore la calidad de vida de las personas mayores. Para ello, es fundamental mantenerse activo ya que realizar ejercicio físico diariamente ayuda al mayor a mejorar su movilidad, equilibrio y coordinación, así podrá mantener su autonomía e independencia el máximo tiempo posible, entre otros beneficios.

“Podemos decirle al adulto mayor que camine, que salga a comprar, que vaya al centro, siempre mantenerse activo con las partes del cuerpo que puedan mover y donde el dolor se lo permita. Un ejemplo de ejercicio para realizar en la casa es con la ayuda de una silla, bien sentado, con adecuada higiene postural, pies apoyados en el suelo y vamos a hacer que marche, que camine sentado en la silla. Luego podemos pedirle que levante las piernas sentado y ya va a estar fortaleciendo los músculos”, comentó Alejandra Prieto.

Otros puntos claves en el envejecimiento es mantener una alimentación saludable, buenos hábitos de sueño y llevar un adecuado control de la salud, además de mantener sus relaciones sociales y familiares y mantenerse ocupados con actividades que disfruten. Todos puntos que con la llegada de la crisis sanitaria se vieron afectados y produjeron un rápido deterioro en la salud de las personas mayores.

Hoy es posible retomar algunas de las actividades que se realizaban previo a la pandemia y, manteniendo todos los resguardos preventivos, es necesario hacerlo. Fomentar las actividades que permitan un envejecimiento activo y saludable en las personas mayores debe ser una prioridad hoy en día; como comunidad, familia y futuras personas mayores existe la responsabilidad de transformar los lugares y sociedades donde vivimos en espacios inclusivos, equitativos y más amigables para las personas mayores.

 
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