Oposición comunitaria al proyecto Parque Eólico Ovejera Sur marca nuevo proceso de evaluación ambiental ante el SEIA

La construcción del Parque Eólico Ovejera Sur se encuentra nuevamente en proceso de evaluación ambiental ante el Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental, luego de ser rechazado en 2020. El proyecto ha traído diversos cuestionamientos y opiniones y existe plazo hasta el 28 de octubre para ingresar observaciones.

La energía eólica se obtiene del viento y puede definirse como el aprovechamiento de la energía cinética de las masas de aire para convertirla en energía mecánica y a partir de ella obtener electricidad. Actualmente, supone más del 3% del consumo mundial de electricidad y se espera que en 2050 llegue al 18% según los datos de la Agencia Internacional de la Energía.

En Chile, los tres primeros aerogeneradores se instalaron en Coyhaique a fines de los años 90, en Alto Baguales, para reemplazar la generación diésel hasta que entró en funcionamiento la central hidroeléctrica de Lago Atravesado, que suplió la necesidad energética de la región. Desde ese inicio, para llegar a los parques eólicos instalados en la zona norte y otro en la región de Los Lagos, pasaron casi dos décadas, una vez paralizado el proyecto Hidro Aysén.

Los vientos del sur que predominan en gran parte del año llevaron a varias empresas a estudiar los lugares más apropiados, o con ventajas, para instalar este tipo de generadores, especialmente en zonas de la pre cordillera y cordillera de la costa.

Con esa perspectiva, un nuevo proyecto de aero generación eléctrica es el que se pretende instalar en la Región de Los Ríos, entre las comunas de La Unión y Paillaco, especialmente en la zona de Tres Ventanas y Folleco. Consiste en la construcción y operación de un parque eólico, constituido por 42 aerogeneradores, alcanzando una potencia nominal instalada de 252 Mega Watts, cuya energía generada se transportaría a través de una red de media tensión a la Subestación Elevadora del Proyecto, desde donde se conectará, a través de una Línea de Transmisión Eléctrica de una longitud aproximada de 10,5 km, hasta la Subestación Pichirropulli, comuna de Paillaco, para finalmente entregar la energía al Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

Con una inversión de 280 millones de dólares para la construcción y operación del parque eólico, el proyecto Ovejera Sur se encuentra en proceso de evaluación ambiental ante el Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental, SEIA, ingresado por segunda vez, ya que el año 2020 fue rechazado por el organismo estatal.

Según lo consignado en el proyecto ingresado a evaluación, el parque eólico ocupará una superficie total de 94,7 hectáreas, correspondiente a la superficie de emplazamiento de obras y partes del proyecto, teniendo en cuenta las plataformas de los 42 aerogeneradores, las instalaciones permanentes, tales como plataformas, fundaciones, subestación y edificio de operación y mantenimiento, zanjas para canalizaciones de red de media tensión, caminos de acceso al parque, caminos internos, y el resto de las instalaciones temporales, que corresponde a zona de faenas, frentes de trabajo y botaderos, además de 63 hectáreas de la franja de seguridad de la línea eléctrica aérea, totalizando 157,7 hectáreas de intervención.

La fase de construcción del proyecto se extenderá por un período de 24 meses, estimándose que la mano de obra promedio será de 300 trabajadores, con un máximo de 500 personas para los periodos de mayor actividad. Para la fase de operación, se señala que tendrá una vida útil indefinida y requerirá un personal aproximado de 10 personas para tareas de administración, seguridad y mantenimiento.

Si bien es considerada una energía limpia, la instalación de parques eólicos causa daños y muertes de aves, murciélagos, abejas, y supone también un impacto visual sobre los paisajes naturales. Además, puede traer problemas biológicos sobre las personas al tener mucho contacto con ellas, por lo que en Europa se construyen en zonas desérticas o costeras donde no habitan personas y fuera de la ruta de migración o anidación de aves, por lo que su instalación tarda hasta seis años, debido al proceso de evaluación que autorice su funcionamiento. Asimismo, el movimiento de las aspas genera corrientes de aire que contribuyen al secado del suelo, contribuyendo a su erosión.

NORMATIVA CHILENA DE IMPACTO AMBIENTAL

Para el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), “los generadores de impactos ambientales son aquellos elementos del proyecto o actividad, tales como partes, obras o acciones, que por sí mismas generan una alteración al medio ambiente”.

En este tipo de proyectos se considera que los impactos dependerán del número de aerogeneradores que componen el proyecto y la localización de este, por lo que pueden ser mitigados al elegir correctamente el sitio de instalación del parque, lo que implica considerar los factores biológicos, ambientales y geográficos del lugar.

La institucionalidad ambiental vigente ha estipulado que los proyectos de centrales eólicas de generación de energía que deben presentarse al SEIA son aquellos mayores a 3 MW, como el caso de Ovejera Sur, según lo establecido en la letra c) del artículo 10 de la Ley N°19.300 y en el artículo 3° del Reglamento del SEIA. Esto implica que deben ajustarse al procedimiento de evaluación de impacto ambiental.

El SEA, en su Guía para la descripción de centrales eólicas de generación de energía eléctrica en el SEIA, da cuenta que, “para efectos de la evaluación ambiental de la construcción y operación de los proyectos eólicos se deben considerar las emisiones ambientales más frecuentes, tal como: a) emisiones a la atmósfera, material particulado y gases; b) efluentes, aguas servidas y otros efluentes; c) ruido; d) vibración; e) campos electromagnéticos y; f) otras emisiones”. Según se especifica, “tales factores del proyecto tendrían impactos ambientales en el aire, fauna, flora, suelo, valor paisajístico, patrimonio natural y sistemas de vida y costumbres de los grupos humanos".

BUSCANDO APOYO COMUNITARIO

La empresa propietaria del proyecto, Parque Eólico Ovejera Sur SpA., desde el año 2018 viene haciendo contacto con algunas organizaciones de Folleco y otros sectores aledaños, de tal forma de buscar apoyo, firmando “convenios voluntarios de cooperación mutua”, lo que habrían logrado con 11 organizaciones, comprometiéndose a entregar aportes económicos en las distintas fases del proyecto a cambio de apoyo, y el acuerdo firmado forma parte de los antecedentes que la empresa ha entregado en el marco del proceso de evaluación ambiental del proyecto, documento que consigna en el punto 3.7 que “mediante el presente Acuerdo las partes dejan constancia que los acuerdos alcanzados y de medidas que han sido convenidas tienen por objeto permitir que el Proyecto sea desarrollado”.

Para la operatividad del acuerdo, la empresa se ha comprometido con aportes económicos en distintas etapas o hitos del proyecto, siendo la primera desde la firma del convenio (año 2018) y hasta la obtención de la Resolución de Calificación Ambiental favorable a firme, considerado el Hito 1, la empresa compromete un aporte a la organización firmante por un monto anual de 37 UF, poco más de un millón cien mil pesos.

En el Hito 2, el monto sube a 55 UF, es decir poco más de un millón 650 mil pesos, y en la etapa de vida útil del proyecto, ese aporte anual se eleva a 74 UF, equivalentes a una cifra superior a los dos millones 200 mil pesos, que la entidad receptora debe destinar en beneficio de la comunidad y rendir adecuadamente.

El acuerdo firmado el año 2018 contemplaba que, “en caso de que el proyecto no sea aprobado por la Comisión de Impacto Ambiental, el Acuerdo terminará de pleno derecho”. Por tanto, al ser rechazado dicho proyecto el año 2020, todos los acuerdos firmados con esta cláusula estarían caducados y no serían válidos para su presentación a este nuevo proceso de evaluación, por lo que requeriría que las organizaciones firmantes votaran para aprobar un nuevo acuerdo.

OPOSICIÓN COMUNITARIA AL PROYECTO

Luego de que la empresa presentara nuevamente a evaluación el proyecto de Parque Eólico Ovejera Sur, el 20 de mayo del presente año, se inició la etapa en la que personas naturales y jurídicas pueden hacer observaciones al Estudio de Impacto Ambiental, esta vez no pasó tan desapercibido como en la presentación anterior, levantándose una dura oposición por parte de comunidades indígenas, personas naturales y organizaciones de la sociedad civil, quienes han expresado su rechazo al proyecto a través de la agrupación “No a las Eólicas”, con una fuerte actividad en redes sociales y convocando a reuniones públicas a la empresa y a las autoridades, con el fin de paralizar en el Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental la materialización del proyecto.

En una reunión efectuada en el Parque Municipal de La Unión, el 07 de septiembre recién pasado, la empresa presentó su proyecto a más de 60 dirigentes y representantes de organizaciones, recibiendo críticas especialmente por parte de dirigentes mapuche, quienes consideran que este proyecto tiene serias deficiencias en su base legal.

La crítica principal la realiza el lonko de Llancacura, Luis Llanquilef, quien considera que las empresas “no conversan con las autoridades tradicionales, con los verdaderos “Kimche” del territorio (personas sabias), para tomar los relatos que hablan de nuestra cultura y de la actividad y presencia de nuestras actividades culturales, que son completamente olvidadas”.

En tal sentido, señala que el proyecto “en el aspecto de patrimonio cultural no afectará en nada, pero el problema es que no hicieron ningún estudio para llegar a esa conclusión”. Y agrega que, “las empresas vienen a dar la cara para que quede en el registro, pero no vienen a entregar una respuesta bien sólida. Es la dinámica del proyecto exógeno que se construye en otro lado y que después se quiere que la gente lo acepte”.

No obstante, aclara que “distinto es cuando el proyecto de desarrollo se construye desde la endógeno, es decir desde el territorio y yo creo que eso es lo que no ha sucedido. No podemos estar de acuerdo con un proyecto de esta naturaleza, que olvida aspectos fundamentales que podrían definir los trazos culturales de nuestro pueblo, en el sector donde se va a desarrollar este proyecto. Dejar de aplicar la antropología para determinar los sitios de significación espiritual y cultural, es grave”.

El representante de Ovejera Sur, Felipe Oettinger, señaló a noticiaslosrios.cl, que, tras la reunión, a su juicio, hay más “dudas de parte de los vecinos que oposición, al no conocer en detalle las características del proyecto, de todo lo que se ha hecho en el período de desarrollo en el que estamos hoy día”.

Una de las críticas es que en el sector donde se pretende emplazar el proyecto existen tierras en conflicto, cerca de 600 hectáreas reclamadas por familias que tienen títulos de más de un siglo y que están en disputa con las forestales y en proceso judicial de reivindicación. En tal sentido, Oettinger señaló que “el tema de los títulos de la tierra es un tema que a nosotros no nos toca, porque nosotros somos arrendatarios de la tierra, entonces no tenemos propiedades, no hemos comprado tierra tampoco, el proyecto no busca eso, y eso es algo que concierne a los propietarios”.

Sin embargo, ese tema no sería menor, puesto que, si se produce la recuperación de tierras, el contrato de arrendamiento para emplazar las torres no tendría validez y el propietario ancestral tendría la facultad de obligar a retirar las instalaciones que se emplacen en el terreno, una vez que ganara el juicio.

Asimismo, otras de las falencias legales que tendría el proyecto, radica en el hecho de que han invocado el Decreto 124, el cual ya se encuentra derogado, y que dice relación con el mecanismo de consulta a los pueblos originarios, prevista en el Convenio 169 de la OIT, por cuanto no es aplicable y, a juicio de las comunidades mapuche, debería realizarse la consulta de acuerdo con ese convenio, por cuanto afecta al territorio y las comunidades que allí residen.

En tal sentido, Felipe Oettinger argumenta que “el Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental y los Servicios del Estado son quienes deben revisar qué es lo que corresponde y qué no corresponde hacer dentro del proceso de Evaluación de Impacto Ambiental. Hay que tener confianza en estos servicios, son servicios profesionales, que trabajan en el Estado y, por lo tanto, ellos decidirán si lo que nosotros presentamos como proyecto está bien o está mal y lo que haya que corregirse se deberá corregir. Pero, nuestro planteamiento inicial está bien hecho”.

Para el lonko Luis Llanquilef, lo más grave es iniciar cualquier tipo de dialogo con los sectores en cuestión ofreciendo plata como compensación. Para la autoridad ancestral, para que un proyecto de esta envergadura pueda ser desarrollado sin conflicto y pueda tener respaldo de las comunidades, se debe entregar el valor y la consideración que la cultura mapuche merece.

“Debe haber una conciliación entre la tradición y la modernidad, y yo creo que eso es lo que no existe en ninguno de este tipo de proyectos, porque vivimos en un país mono cultural, donde se cree que la cultura occidental es la que domina. Sin embargo, el saber y la cultura de nuestro pueblo mapuche es muy grande, es la tradición la que va determinando en estos días el llamado desarrollo sustentable, pero no solo con las energías limpias, sino que también en cómo concilia nuestra cultura con la modernidad existente, de tal forma que no llegue a convertirse en algo pernicioso. En vez de ser útil, termina siendo todo lo contrario”.

NO A LAS EÓLICAS

El movimiento “No a las Eólicas”, convocante a la reunión del parque, tiene objetivos bien claros frente a este proyecto, con múltiples actividades y con la participación de personas naturales que quieren expresarse contra el proyecto, según señala Marisela Vidal, quien actúa como vocera de la organización.

“Hay muchos lugares que van a ser afectados, en este caso con potencial turístico, por lo que vamos a reunir firmas y observaciones al proyecto, en una marcha que realizaremos el 24 de septiembre”, señala Marisela.

La vocera de No a las Eólicas, considera que “muchas de nuestras comunidades ya nos hemos visto afectadas por las forestales en el suministro de agua. Estamos viviendo una escasez hídrica en la zona, y es importante que mantengamos nuestros recursos naturales, y aquí va a haber contaminación por las diferentes grasas que ellos van a utilizar, que tampoco supieron explicar en la reunión, por lo que hay diferentes factores que afectarán y que nosotros no queremos en nuestro sector”.

Sumado a ello, Marisela agrega “la tala de bosque nativo, la afectación sobre diversas especies endémicas, que a la larga son un perjuicio y a nosotros nada de lo que hagan nos trae ningún beneficio. Nosotros no necesitamos el desarrollo que ofrece la empresa, porque la mayoría de la gente vive de la tierra, de la crianza de sus animales, han nacido y crecido en ese territorio, por lo tanto, tenemos una visión totalmente contraria a la que ellos proponen”.

Para el concejal Mario Ortiz, quien ha venido trabajando el tema ambiental desde hace varios años a través de la ONG Arte Crea, su postura frente al proyecto es absolutamente de oposición. Aclara que “no es estar contra las energías renovables, sino que esperaría que estos proyectos significaran algo y no simplemente crear zonas de sacrificio en lugares donde las personas tienen actividades productivas”.

Ortiz, señala que tuvo la oportunidad de conocer en Europa los parques eólicos en varios países, “pero estaban ubicados en zonas totalmente deshabitadas, zonas extensas con molinos eólicos. Por ello, creo que este parque podría implementarse en otro lugar, donde el impacto ambiental de la flora y la fauna, de la bio diversidad no sea tan profundo o dañino”.

El concejal también considera que “la forma en que la empresa ha interactuado con la comunidad no ha sido la más correcta”. Puntualiza que lo que han expuesto las comunidades mapuche, es algo que se debe considerar y, en tal sentido, “creo que hay que empezar a valorar la mirada de cómo se quiere construir los espacios en el mundo rural, y creo que eso es una deuda, y la empresa en este caso quedó al debe”.

Pero, quizá el principal impacto del proyecto en algunos sectores tiene que ver con la división de las comunidades, en el apoyo y rechazo al proyecto, que se ha visto traducido en amenazas hacia los opositores por parte de dirigentes de organizaciones que han firmado el Convenio Voluntario de Cooperación Mutua con la empresa, frente a lo cual existe una denuncia ante la Policía de Investigaciones y cuya investigación está en manos del Ministerio Público, situación que deberá ser resuelta en esa instancia.

OBSERVACIONES AL PROYECTO

Los servicios públicos también tienen un plazo para hacer llegar sus observaciones con respecto a un proyecto al SEIA. En ese contexto, la Municipalidad de La Unión ingresó un documento con observaciones donde solicitan aclarar una serie de puntos con respecto al proyecto y su desarrollo, entre los que se cuentan, incluir en las zonas que se ven afectadas a Tres Ventanas, Daglipulli y Rapaco ya que no fueron consideradas inicialmente, además de reevaluar el área de impacto debido a una vivienda que estaría ubicada a menos de 500 metros de uno de los aerogeneradores.

Por otro lado, plantean la necesidad de realizar una Consulta Indígena, debido a la afectación que tiene el proyecto sobre el territorio. 

Mientras tanto, las observaciones al proyecto deben realizarse hasta el 28 de octubre, tras lo cual el Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental deberá pronunciarse respecto a si otorga o no la Resolución de Calificación Ambiental que necesita el Parque Eólico Ovejera Sur.

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