Camilo Gómez | Columnista de @noticiaslosrios

E l nuevo concejo municipal, integrado por el alcalde y los nuevos concejales comienza su periodo el 28 de junio y desde ese momento, la responsabilidad de la gestión municipal será de cargo del primero y la fiscalización de dicha gestión de los segundos, además de las propuestas e ideas que se pongan en discusión y en tal contexto parece importante ver el mejor escenario para comenzar un buen periodo municipal.

   

Por Camilo Gómez 
Abogado y concejal electo de La Unión

Desde luego, lo primero que el nuevo concejo municipal debe tener claro es cómo está estructurado el presupuesto municipal del presente año, para determinar cuáles son las prioridades que el anterior concejo dejó fijado para el año 2021 lo que será clave para poder enfrentar las urgencias que la pandemia, la crisis económica asociada y los desafíos locales (como la Aldea, por insistir en lo que parece ser el símbolo de los problemas comunales sin resolver), al son de dicho presupuesto, o disponer de la facultad de realizar las modificaciones a dicho presupuesto cuando lo importante lo demande.

Sin embargo, una de las cosas que se discutió mucho en campaña fue la necesidad de aclarar las cuentas y transparentar la situación de los recursos con los que cuenta la I. Municipalidad de La Unión, fundamentando dicha necesidad en la crisis del DAEM que tiñó de desconfianza la “billetera municipal”, dada la poca información que a la comunidad se le entregó sobre ese tema y que aún no resulta un tema zanjado.

Una forma de aclarar la situación económica de la Municipalidad es una auditoría, que en términos simples es una revisión de la contabilidad de una institución, pues una cosa es lo que dice el presupuesto y otra lo que significa hacer un determinado proyecto – todos quienes hemos hecho algún arreglo en la casa en pandemia sabemos de presupuestos que se quedan cortos – y desde luego saber lo que cuesta efectivamente una cosa, no significa que tengamos los recursos para cubrir dichos gastos – lo que nos pasa a muchos cuando pasamos por fuera de las ferreterías, siguiendo el mismo ejemplo – y así, tener claridad sobre dicha información es un mínimo para cualquier proyecto, ya sea personal, como construir una casa, o público, como lo es la gestión municipal.

De esta manera una auditoría nos entrega información sobre “en qué se dijo que se gastaría” (presupuesto) “en qué efectivamente se gastó”, “cuánto se gastó” y “cuánto dinero queda o se adeuda” (balance) y contar con esos datos resulta fundamental para proyectar con claridad qué puede o no hacerse y sobre todo qué debe hacerse para corregir cualquier anomalía.

Esta auditoría puede ser interna o externa, la primera es la que realiza la propia institución (la Municipalidad se revisa a sí misma) y la segunda invita a un agente externo a realizar la revisión, y esto a su vez puede ser realizado por la Contraloría General de la República, o una empresa externa de auditores que preste el servicio.

Puesta sobre la mesa la pregunta de si es necesaria una auditoría a la municipalidad de La Unión, nuestra opinión es que sí, idealmente una de carácter externo, con el objeto de revisar la información de las finanzas de la municipalidad al detalle, y corregir cualquier anomalía que sea verificada, porque un proyecto comunal exige transparencia e información no solo para conocimiento del nuevo concejo, sino también de toda la ciudadanía que ha exigido claridad sobre los recursos municipales por mucho tiempo.