Paulina Carrasco | Entrevista de Héctor Morales Santibañez
     

Empresaria agrícola unionina que sigue el legado de su padre, considera que la proyección de La Unión desde este bicentenario pasa por aprender a escucharnos y dialogar, para construir un futuro participativo.

Paulina Cecilia Carrasco Gorman, es ingeniero agrónomo, nacida en La Unión  en el seno de una familia que construyó en medio siglo una empresa de producción lechera que se inició entregando 55 litros diarios a la recién nacida cooperativa láctea COLUN, y que hoy administra desde que su padre comenzó a retirarse, por lo que en sus manos está el futuro de la Agrícola Cocule Limitada desde hace poco más de una década. Es la mayor de cuatro hermanas que crecieron aprendiendo del trabajo agrícola.

Su padre, Eugenio Carrasco, fue un conocido cooperado de COLUN, mientras que su tío Eduardo fue gerente de la cooperativa por muchos años, por lo que el rubro no lo conoce sólo por su profesión, sino por el legado de esfuerzo familiar, especialmente de su padre, que sembró en ella sueños, visión de futuro y valores que hoy aplica en su vida personal y laboral.

“El soñó con sus hijas profesionales, cumplió. Mis hermanas y yo tenemos carreras universitarias. Nos enseñó que lo que uno hacía en la vida lo tenía que hacer con pasión, y creo que impregnó cosas en nuestra vida que llevamos en el ADN. Lo que uno hace debe hacerlo con un propósito, que es más trascendente que uno mismo”, señala al momento de preguntarle sobre lo que aprendió de su progenitor.

Un hombre querido en los sectores populares, Eugenio Carrasco quiso ser velado en el barrio El Maitén cuando se produjo su partida hace dos años. “Este era su barrio, su tierra y habla de lo que él fue: un hombre humilde, tremendamente trabajador y con mucho amor a su comunidad, por lo que escogió despedirse así también”, señala Paulina.

Bajo la brisa de un castaño, al lado de la lechería que se inició en 1955, me recibe para la entrevista y no puedo dejar de preguntarle: ¿Cuánto hay en Paulina de su padre?

“Como la mitad. (Se ríe). No sé, yo creo que es todo. Uno se forma en un ambiente en el que vas creciendo, vas viendo lo que él hacía con cariño, con fuerza, con ganas, y eso se va empapando en tu piel y en tu vida. Él quería mucho a La Unión y yo también a su gente, y me siento muy localista”.

En el rubro lechero, Paulina ha tenido el privilegio de ser llamada para dirigir el Consorcio Lechero del Sur, rubro controlado históricamente por hombres, y lo hizo en un momento de conflicto, logrando unir a sus asociados. El año pasado, fue elegida como la primera mujer en dirigir APROVAL, organización que grupa a los productores lecheros de Los Ríos. Aclara que el tema no se trata de hombres o mujeres, sino que de construir equipos y de asumir los desafíos con humildad.

“Mi papá tuvo cuatro hijas mujeres, era un agricultor y no hacía diferencias, aunque las hay, existen, pero nunca me sentí diferente a lo que podía hacer un hombre. La mujer ha ido ganando espacios y creo que ese es el futuro (…) más que hombres y mujeres se debe entender que somos equipo, no si somos hombres o mujeres, porque cada uno aporta lo suyo”, puntualiza.

Respecto a lo que esperaba para el Bicentenario, Paulina Carrasco reconoce que “La Unión tiene muchas cosas buenas y con perspectivas de mucho desarrollo. Me hubiese gustado ver en el tiempo esas cosas más desarrolladas, aunque se han hecho muchos avances, pero nos falta tener más sentido de comunidad”.

La empresaria local precisa que “en educación se han hecho hartas cosas, hoy también estamos más integrados porque se han construido y mejorado caminos, hay redes; el hecho de ser provincia y que La Unión sea la capital implica también ir hacia un desarrollo de la ciudad. Pero, tenemos que hacernos cargo de ello, sentirnos orgullosos y trabajar”.

Respecto al futuro de La Unión y el rol femenino en la construcción del desarrollo local, sostiene que “las mujeres tenemos que comenzar a atrevernos para lograr una mayor participación. Es importante tener más gente que participe y se atreva, porque hay que superar el miedo (…) yo sufrí eso cuando comencé a participar de cosas cuando era más joven. De pronto uno se pregunta: ¿seré o no seré? ¿serviré o no serviré? Pero, la verdad, uno no tiene nada que perder y sí mucho que ganar. Tenemos mujeres valiosísimas en La Unión y me gustaría ver más mujeres jóvenes ganándose espacios, porque nosotras aportamos una mirada distinta”.

Para una mujer con su experiencia empresarial y como dirigente en el rubro productivo, ¿Cómo podemos construir el desarrollo futuro que todos esperan para La Unión?

“Me gustaría que todos no sentáramos en las casas a mirar qué queremos de nuestra ciudad, qué nos gusta y qué no nos gusta tanto, y desde ahí buscar la manera de tener un par de ideas, las más importantes, para así construir la ciudad que queremos. Tenemos que ver cuáles son nuestros atributos: turismo, cultura, capacidad de desarrollo industrial, agro, creo que por ahí podemos enfocar la construcción de un futuro participativo”.

Paulina está consciente que para ello es necesario ser generosos y dejar de lado egoísmos. “Cuando uno se sienta en una mesa y hay diferencias de opiniones, tiene que partir escuchando. Pero, escuchar no sólo con la cabeza, sino que también con el corazón, porque esa es la clave para construir acuerdos que sean buenos para todos”, señala.

Agrícola Cocule está muy cerca de la ciudad. Sólo 4 kilómetros de camino separan la entrada al campo respecto a la última población, lo cual es muy complicado en algunos casos. Pero Paulina considera que eso, más que un problema, puede ser una ventaja que puede aprovecharse.

“Tenemos que vernos como vecinos. Antes de la pandemia comenzamos a hacer actividades deportivas con un club que tengo, de tal forma de traer a las familias, a los niños, para que conozcan el bosque de boldos, porque así se aprende a convivir. No es fácil, porque se requiere de tolerancia, y eso muchas veces nos cuesta, y hay cosas que se deben enseñar, como el cuidado del medio ambiente. Caminar por el campo, caminar por el bosque, caminar por una pradera, entrega paz en el alma. Eso es súper importante en los tiempos que estamos viviendo, porque tenemos que aprender que eso es un valor, que el campo es más que producción agrícola, y la ciudad debe aprender a valorarlo”.

Sin lugar a dudas, uno de los problemas que se debe enfrentar tras esta pandemia es la crisis económica que vendrá sobre la ciudad producto de la pérdida de capitales y cierre de algunos comercios. Por ello, la visión de Paulina Carrasco para la recuperación económica pasa por cosas bien simples.

“La pandemia tiene que dejarnos un sentido de comunidad muy importante. Nosotros tenemos que volcarnos a nuestro comercio, nuestros emprendedores, nuestros productos. Si vas a comprar una lechuga prefiere la local y no la del supermercado. Son cosas simples, pero estás ayudando al del lado y eso es súper importante para salir de esto que nos tiene tan atorados”, aclara.

Respecto al rol que deben jugar aquellos a quienes la pandemia les ha afectado menos, argumenta que es importante hacerse cargo de esa responsabilidad.

“Los que están en este minuto mejor tienen más responsabilidad y eso significa hacerse cargo de esa responsabilidad. En mi vida y trabajo he aprendido a hacerme cargo, porque si quiero un cambio debo responsabilizarme de ello. Si algo no me gusta como está, debo hacerme cargo, aunque a veces no tengo todas las respuestas, pero el hacerme cargo implica mirar el problema, escuchar a los demás y buscar las soluciones. Pero, creo que eso no es una responsabilidad sólo de los que están mejor tras esta pandemia, sino que de todos”, indica de manera enfática.

Uno de los temas que no puedo dejar de preguntarle es respecto al sueño unionino del balneario de Cocule, a orillas del río Bueno, por cuanto la propiedad familiar es colindante con la ribera del cauce que baña el límite sur de la comuna, pero es un proyecto que lleva dormido muchas décadas.

“Era un sueño de mi papá, y de hecho sigue siendo un sueño para nosotros también. El verano es corto y no todo el mundo puede ir al lago y esto está muy cerca de la ciudad. Para nosotros (la familia), sería muy importante que se llegara a un buen término y se construya algo que nos sirva a todos. A veces se levantan proyectos y quedan en el escritorio de alguien y a veces son también sueños, porque los arman las consultoras, se sientan a conversar con unos y otros, pero a veces la realidad de nosotros es distinta, porque necesitamos cosas más simples, con poco ya podemos hacer algo bueno, para lo cual se necesita diálogo”, sostiene.

El futuro que se debe construir como ciudad y comuna, para Paulina pasa por aprender a cuidarnos entre todos, tal como la naturaleza enseña, y es el mensaje que quiere transmitir a los unioninos.

“Tenemos que cuidarnos entre todos. Hay una historia que me enseñó un profesor de ecología, que en el ecosistema las plantas de fuera protegen a las que están al centro, porque ellas son las que dan más semillas, pero las de fuera son las cuidadoras. Eso refleja lo que es y hace la naturaleza, por lo que como comunidad tenemos que hacer eso, no desvalorizar a los que están fuera porque nadie sobra, todos cumplen su rol, y para crecer como ciudad y comunidad tenemos que hacernos parte de eso”.

En tiempos de pandemia ha quedado en evidencia las carencias que como sociedad tenemos. Las máscaras y apariencias tienden a desaparecer, porque si hay algo que ha hecho este largo año de pandemia es desnudar nuestra realidad, es revelar lo oculto y mostrar que dependemos unos de otros para nuestra existencia.

Eso es algo que Paulina Carrasco ha aprendido y me transmite mientras seguimos conversando tras la entrevista. Como muchos, espera que sea una lección aprendida que nos permita generar un cambio, para que el desarrollo futuro de la comuna sea con un mayor sentido de solidaridad y humanidad, algo que se ha ido perdiendo en el tiempo, ahogado en el materialismo tan característico de las últimas décadas.