E n Chile si eres del gremio de los dueños de camiones tienes derecho a manifestarte de forma violenta, interrumpir el tránsito, desabastecer al país, hacer fiestas en pleno toque de queda y saltarte el estado de excepción constitucional, todo esto bajo la atenta mirada y custodia de Carabineros de Chile.

 

Por Antonia Gatica Casanova
Comunicadora y dirigente social paillaquina

En cambio, si eres del gremio de la salud, ese que lleva meses trabajando arduamente en la primera línea combatiendo el coronavirus, y convocas una movilización pacífica, sin dejar de trabajar ni dañando el sistema para reivindicar una demanda laboral que lleva 22 años sin cumplirse, las fuerzas de orden te reprimen, te tiran agua y te dan palo a discreción.

El 5 de septiembre, los TENS caminaron pacíficamente por la Plaza de la Dignidad, esa primera línea más dura de la salud, a los que hace poco el propio Presidente de la República les pedía aplausos por cadena nacional, fueron maltratados y reprimidos. Sí, esos mismos fueron golpeados por carabineros, detenidos y dispersados con carro lanza agua. ¿El delito?, caminar con pancartas, respetar la distancia social y usar mascarillas.

Imagino la impotencia que siente la tan nombrada primera línea; los TENS fueron llamados héroes, trabajan por sueldos indignos, una de sus colegas hace poco fue violada en medio de la pandemia en una residencia sanitaria, han perdido vidas de colegas muy jóvenes realizando su trabajo, muchas veces no tienen tiempo para ir al baño o comer dentro de un turno de 24 horas, ¿y el Estado qué dice? No hay acuerdo en 22 años, la negativa para modificar el Código Sanitario de donde estos profesionales están excluidos parece no despertar dentro del Congreso.

Existe tanta hipocresía y cinismo entre las autoridades políticas de este país, que no demoraron ni un solo minuto en morder la mano de los propios TENS que decidieron no abandonar sus puestos de trabajo cuando llegó el COVID-19 a Chile, aún sabiendo que ellos debían hacer maravillas con lo poco que tenían porque las condiciones para enfrentar la pandemia no eran adecuadas. Desde mi natal Paillaco oí con fuerza la necesidad de los duros héroes celestes porque sus condiciones laborales mejoren, también vi su cansancio y el miedo a no saber cuándo les tocará contagiarse y pasar a ser un número más dentro de la lista, o peor, perder a sus familias.

Que se lea claro: No todos los manifestantes de este país reciben el mismo trato y la fuerza de orden actúa mandatada por el Gobierno, entonces me avergüenza la conclusión a la que llego cuando comparo ambas paralizaciones, el trato, y su impacto para el país.

Por último, quiero recordar a mis lectores que cuando por fin tengamos una vacuna y hayamos ganado la batalla contra el coronavirus quienes pondrán la vacuna en mi brazo y en el de ustedes serán los TENS.