Reseña de Sergio Florín Florín 

Uno de los personajes más queridos de esta época, por su innata afición a la música, a las letras y su fiel servicio a la comunidad como voluntario de la Cruz Roja, fue precisamente don Leonel del Carmen Hermosilla, quien nació en La Unión un 17 de julio de 1931, su padre para él fue más bien lejano, en tanto de su madre tenía los mejores recuerdos, ella cumplía funciones de enfermera particular, debido a esto quien siempre estuvo preocupada de su cuidado era su abuelita, la Sra. Leontina Lorca. Bajo su tutela el pequeño Leonel debía salir diariamente a vender tortillas, sopaipillas, huevos, etc. en su canasta, desde el denominado Barrio San Pablo que lo vio nacer en la calle Serrano. De esta crianza, don Leonel nos comentaba que siendo niño durante toda la semana y sin chistar andaba descalzo y de pantalón corto, sólo los días domingos era imperativo vestirse de terno, corbata y lustrosos zapatos, la voz de doña Leontina, era ley.

También nos contó que no tuvo una gran educación, llegó sólo hasta 6ª preparatoria, pero considera más que suficiente la educación “a la antigua” que le dio su profesor don Fructuoso Oyarzo en la Escuela Nº 1, con él como guía, pudo descubrir que llevaba escondida la vocación de escritor, aunque don Leonel, a su particular estilo, prefirió siempre autodenominarse como “escribidor”, pero sea cual sea el nombre correcto, don Leonel, como un autodidacta y estudioso de libros y de cuanto publicación cayó en sus manos, y con su prodigiosa memoria, captó lo necesario de un relato escrito o de esas viejas tradiciones que corren de boca en boca, para transformarlas en interesantes textos manuscritos primero, y que con la tecnología pudo incluso digitalizar.

Así nacen algunas de sus composiciones literarias, que expuso cada fin de semana en la gran vitrina popular de la Feria Libre de calle Ramírez, sus interesantes escritos fotocopiados y anillados siempre atrajeron las miradas de gente de todas las edades. Su gran sueño era, algún día, poder editar un libro con sus historias, algunas verídicas, otras ficticias, y también otras del “más allá”… como él mismo las calificaba.

Entre las labores que desempeñó en su vida, comentó: “partí haciendo aseos en el antiguo Gabinete de Identificación y en la Policía Civil, hoy PDI, más tarde viajé a Palena, donde estaba mi padre, pasando a la ciudad de Trelew, en la Patagonia Argentina, donde fui un peón de campo, es en ese momento que recibo una carta que daba cuenta de que mi madre había fallecido, lo que me hace regresar a La Unión para quedarme y trabajar de cargador en las bodegas de la Caja Agraria y luego en el Molino Grob”.

Don Leonel contrajo matrimonio con la señora Edilia Reyes Silva con quien tuvo una hija, María Mercedes Hermosilla Reyes, pero simultáneamente asume la educación de dos hijastros, Teresa y Luis Carrasco, éste último jubiló como director de la Banda del Regimiento Sangra de Puerto Varas. Su primera esposa, fallece después de veinte años de unión, dos años después contrae matrimonio con la Sra. Verónica Zapata Cortés, recibiendo a  Johnny, su hijo que reside en Santiago.

Destaca que formó parte de la comunidad El Esfuerzo, callejón ubicado en calle Riquelme sur, no tenía recursos pero si ingenio, su primer hogar fue un bus en desuso y finalmente su constancia le permitió, a la vuelta de los años, construir su definitiva casa habitación.

En 1952 ingresó a la Cruz Roja. Ahí aprendió, aparte de los quehaceres propios de esta noble institución en el área de la salud, de mutuo propio el oficio de peluquero, cortando el pelo a los niños pobres de la época tres veces a la semana. Aprovecha las técnicas aprendidas y decide dedicarse al rubro peluquería. Nos contó que pasaba todos los días rumbo a su local silbando distintas marchas y canciones de moda, es ahí que don Cricerio Burgos Pérez, comerciante ya fallecido, le pone de sobrenombre “Chiflío”, cariñoso apodo que lo acompañara por siempre. Así también ingresa a la Banda del Club Musical Obrero, donde aprendió a tocar, bajo de viento, clarinete y trompeta, recordaba siempre con mucho cariño a grandes directores y amigos entre ellos don Alfredo von Edelsberg Devaud, a quien despidió en el cementerio en un emocionado e improvisado discurso.

Por su dedicación a la literatura popular, su pasión por la música y el aporte generoso a través del voluntariado, el Honorable Concejo Municipal el año 2017 reconoció los méritos de Don Leonel Hermosilla otorgándole el título honorífico de “Ciudadano Destacado”.

Este miércoles 04 de septiembre de 2019 Don Leonel… se ha ido para siempre.