C erca del 11% de la población de nuestra comuna de La Unión, pertenece al rango etario sobre los 65 años de edad (INE, 2015), y ello requiere de esfuerzos multisectoriales que nos permitan avanzar hacia un territorio que vaya transformando su imagen y diseño de políticas públicas.

     

Por Matías Velásquez
Concejal de La Unión

Solo en el último tiempo, nuestra población mayor a nivel nacional ha aumentado considerablemente llegando a más de 3 millones de personas mayores de 60 años, lo que implica que no solo debemos tomar conciencia sobre ese número, sino que además rediseñar presupuestos, mejorar infraestructura, capacitar a funcionarios públicos, y lo que es aún más necesario avanzar en mayor justicia social.

En este contexto y en el ámbito local, es sin duda muy interesante el debate generado por ejemplo con el proyecto ELEAM, de acuerdo a exigir por parte de la ciudadanía una mayor atención del “Municipio” en temas relacionados precisamente con personas mayores, concordando en que efectivamente debemos mejorar la inversión y además definir una dirección clara sobre estas materias.

Para lo anterior debemos tener presente que las urgencias deben ser atendidas siempre con el rango de responsabilidad que significa invertir recursos públicos, garantizando siempre una atención de calidad hacia los usuarios y dignificar, mediante la entrega de un buen servicio para que la necesidad sea atendida con elevados estándares, y no se generen prejuicios por hacer las cosas a medias.

Ahora bien, ¿Cómo nos hacemos cargo de la transformación demográfica y del sentir de la comunidad respecto a avanzar en atender las necesidades de las personas mayores?.

A mi juicio lo primero que debemos definir es una estrategia clara de acción, que signifique comprometer esfuerzos público/privados, articulando eficientemente la disponibilidad de programas, planes e inversión del sistema público y fortaleciendo las organizaciones sin fines de lucro, que desean colaborar mediante sus ONG´S, Fundaciones, entre otros.

Promover una revisión a la infraestructura y acceso a servicios, que permitan generar una cartera de proyectos tendientes a modificar nuestra comuna e imponer desafíos urbanos en plazas, calles, aceras peatonales, accesos a edificios, semáforos con mayores tiempos, viviendas entre otros.

A su vez, se requiere optimizar la ejecución de los programas municipales, en la cual en más de una oportunidad he señalado que se debe implementar mediante una mirada multidisciplinaria, en donde la participación del departamento de salud, educación, deportes, cultura y turismo, entre otros, son claves para la promoción de un cambio de paradigma de la gestión municipal que lidere con efectividad una buena política de protección hacia las personas desde los 60 años.

Por último, y no menos relevante, es rediseñar nuestra mirada como ciudadanos con las personas mayores, respetando sus derechos, destinando el tiempo necesario para ellos, guiándolos, y protegiéndolos, procurando siempre considerar que todos algún día seremos personas mayores.