martes, 16 abril, 2024

No se necesitan “influencers de la salud mental”, lo que se necesita son más psicólogos y psiquiatras

Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl
Conferencista, investigador y escritor (PUC)

Varios “influencers” a nivel mundial han sido denunciados ante las autoridades de salud y tribunales de justicia por el ejercicio ilegal de la profesión de psicólogo y psiquiatra, estar haciendo diagnósticos médicos y recetando medicamentos a través de redes sociales como TikTok, Instagram y otras redes sociales en relación con diversos trastornos en salud mental, tales como depresiones, trastorno bipolar, ataques de pánico, ideación suicida, etc., sin tener la formación académica ni el título profesional respectivo, con lo cual, en lugar de crear conciencia en la gente acerca de estos graves trastornos, muchos de estos “influencers” se han dedicado a frivolizar y a banalizar algunas enfermedades mentales que pueden conducir a las personas a la muerte.

Si bien es muy positivo entablar una conversación seria y hablar abiertamente acerca de temas sensibles en salud mental como la depresión, el grave problema se produce cuando una sesión de terapia que debe durar alrededor de 50 minutos se convierte en un “contenido para redes sociales de sólo 50 segundos” y muchos dueños(as) de cuentas de TikTok han pasado de “crear conciencia” acerca de graves enfermedades mentales a ofrecer orientación psicológica, hacer diagnósticos, atender seguidores como si estos fueran sus pacientes y, obviamente, cobrando una buena cantidad de dinero por cada pseudo “sesión de terapia”.

En este sentido, muchos de estos “influencers” han detectado un nicho de mercado en expansión que es altamente rentable para ellos, especialmente, porque hablar de “Salud Mental”, hoy en día, está de moda en las redes sociales.

Issey Moloney es una estrella de las redes sociales, es una “influencer” británica de 18 años, quien tiene más de siete millones de seguidores en TikTok, donde combina videos acerca de sus rutinas de belleza y de sus viajes por el mundo, con bromas de mal gusto donde relaciona, por ejemplo, al trastorno de la depresión con comer pasta y fideos, o bien, entrega una serie de llamativos listados titulados: “Signos de que podrías tener un trastorno bipolar” –que en realidad es un severo trastorno mental difícil de diagnosticar, dado que sus síntomas se cruzan con otros trastornos mentales– o bien, otros listados titulados “Síntomas de que tienes una depresión” o “una crisis de pánico”.

En uno de sus videos –que dura exactamente 24 segundos– Issey Moloney aparece llorando amargamente ante la cámara, mientras enumera sensaciones tales como que se “siente vacía”, que “está muy triste y acongojada” o se queja de que tiene “relaciones muy cortas e intensas” con hombres, etc. Entre los comentarios, varios usuarios la acusan de “patologizar el ser adolescente”.

Por otra parte, tenemos a Borja Hiriart, un creador de contenido chileno con alrededor de 2,6 millones de seguidores en TikTok, quien tiene uno de sus videos más visto con un mensaje donde se puede leer: “Tu chistecito me costó mi estabilidad mental”, mientras finge y teatraliza un ataque de llanto, en tanto que en otros videos entrega consejos sobre “cómo ayudar a tu novia si tiene una crisis de ansiedad”, o bien, hace una enumeración de “señales de que tu salud mental está al borde del colapso”, es decir, en estos casos, la depresión y la salud mental se han hecho “pop”.

Tanto la “influencer” británica como el creador de contenido chileno llevan a cabo teatralizaciones de diversos estados emocionales, con actuaciones exageradas, con música dramática de fondo y con frases cortas de apenas diez palabras, por medio de las cuales, adaptan el diagnóstico psicológico que ellos han hecho al formato TikTok, sin ningún tipo de filtro o de calidad de los contenidos. Es tanto lo que se habla en las redes sociales acerca de la salud mental, que algunas enfermedades –como la depresión– casi se han romantizado.

Luis Muiño, psicoterapeuta y divulgador de temas relacionados con la psicología en medios de prensa, radio, redes sociales y en el podcast “Entiende tu mente”, indica que el grave problema para los “influencers” y creadores de contenidos, es que estas personas tienen que estar constantemente subiendo videos con la finalidad de alimentar su cuenta y mantener cautivos a sus seguidores, lo que hace muy tentador el dedicarse a analizar en breves 30 segundos cosas muy complejas, como por ejemplo, “el perfil gestual de una persona con depresión”, y dado el hecho que TikTok premia –no sólo con likes, sino que con altas sumas de dinero– este tipo de videos, a los “influencers” y a los creadores de contenido les resulta imposible abstenerse de continuar subiendo material, con la finalidad de mantener su popularidad entre sus millones de seguidores y ganando, de paso, mucho dinero.

Resulta innecesario destacar que las redes sociales como TikTok no están diseñadas para dar prioridad a contenidos que sean precisos, de calidad y que estén bien documentados, sino que priorizan aquellos contenidos que provocan las reacciones emocionales más fuertes, y para los “influencers” la depresión y otros trastornos de salud mental representan temas que venden mucho.

Por lo tanto, temas sensibles y que afectan de manera profunda a personas vulnerables que están diagnosticadas con enfermedades graves, están siendo “depredadas” por los influencers y los creadores de contenido que saben cómo tocar las fibras sensibles de estas personas y transformarlas en “teclas de la viralización de contenidos”, lo que conlleva el riesgo de conducir a miles de personas al autodiagnóstico o a un auto tratamiento totalmente erróneo y peligroso.

De acuerdo con Listen Notes –un buscador de podcast– más de 5.500 podcast contienen la palabra “trauma” en su título, en tanto que Amazon ofrece más de 60.000 resultados al buscar libros sobre salud mental.

El psicólogo estadounidense, Dr. Scott Lyons, hace una advertencia en su libro “Adictos al drama”, afirmando que la “economía de la atención está produciendo una espiral de estrés y sentimientos exaltados”. La razón es muy simple de comprender: todas las investigaciones indican que ser dramático en las redes sociales consigue más atención y más likes que otros contenidos más ponderados, lo que supone un refuerzo para los “influencers” para efectos de ser aún más dramáticos en los contenidos publicados.

El Dr. Lyons señala, asimismo, que “el 60% de los jóvenes que usa TikTok acaba auto diagnosticándose algún problema de salud mental” y muchos de ellos terminan uniéndose a chats online, compartiendo experiencias con otros individuos que están aquejados por los mismos males, lo que los lleva, finalmente, a crear los llamados “grupos de unión dramática” donde son acogidos y pueden compartir sus males, su falta de sentido, su vacío, sus quejas y desgracias, sin temor a ser “cancelados” o criticados.

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