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viernes, 1 marzo ,2024

El trabajo está enfermando y matando a la gente y a nadie parece importarle

Por Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl
Académico, escritor e investigador (PUC-UACh)

De acuerdo con lo que consigna el Dr. Jeffrey Pfeffer en uno de sus últimos libros titulado “Muriendo por un salario” (‘Dying for a paycheck’, en inglés) el 61% de los empleados norteamericanos “asegura que la ansiedad, el estrés y el síndrome de desgaste profesional (o burnout) los ha enfermado de una u otra manera”, en tanto que el 7% de los empleados señala haber sido “hospitalizado por causas relacionadas con el trabajo”. El Dr. Pfeffer es profesor de la prestigiosa Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford, de modo que este académico puede hablar con propiedad y con datos en la mano acerca del tema bajo análisis.

Por otro lado, según las últimas estimaciones en relación con la población de trabajadores de Estados Unidos, la condición de estrés crónico que viven millones de empleados supone la muerte de alrededor de 120.000 trabajadores norteamericanos cada año y un costo para las empresas por concepto de licencias médicas, ausentismo laboral, pérdida de productividad, etc., de más de 300.000 millones de dólares al año.

Estas son algunas de las conclusiones a las que llega el profesor Pfeffer, un académico experto en el tema del bienestar laboral, el desarrollo organizacional y el manejo de los recursos humanos. En su libro “Muriendo por un salario” el Dr. Pfeffer muestra de qué manera el sistema actual de contratación de personal y los entornos laborales enferman, e incluso, llegan a cobrar la vida de los trabajadores. Entre algunos de los ejemplos señalados por el autor, consigna el caso de Kenji Hamada, un empleado japonés que murió de un ataque al corazón en el escritorio de la oficina donde se desempeñaba. Hamada trabajaba 75 horas semanales y tardaba alrededor de dos horas en llegar a su trabajo desde su casa.

Por lo tanto, cuando el profesor Pfeffer afirma que el sistema de trabajo en el mundo actual enferma y que el trabajo está matando a la gente y que a nadie le importa, no lo está diciendo en un sentido metafórico o buscando exagerar la realidad, sino que lo asegura basándose en toda la evidencia recopilada, así como en diversos estudios muy serios sobre la salud en el trabajo.

De acuerdo con el Dr. Pfeffer, el “trabajo se ha vuelto inhumano por parte de las empresas y, de una manera fundamental, éstas se han desentendido de la responsabilidad que ellas tienen con sus empleados”. Más adelante agrega que la “situación que se vive está perjudicando tanto el crecimiento de las empresas como así también el bienestar individual de los trabajadores. Esto debería ser la llamada de alerta para que paremos, ya que se está haciendo demasiado daño a las personas”.

Factores tales como: (a) los efectos psicológicos de tener que pasar demasiadas horas en el puesto de trabajo, (b) la inestabilidad económica y laboral, (c) los despidos masivos, (d) la falta de seguros médicos, (e) el conflicto de tener que elegir entre ganar dinero o pasar tiempo con la familia, etc., provocan mucho estrés en las personas, así como también una enorme inseguridad económica, enfermedades de todo tipo y conflictos familiares, todo lo cual, tiene severas repercusiones sobre la salud física y mental de la gente.

Para graficar de mejor manera lo que el profesor Pfeffer consigna en sus publicaciones, el autor pone el ejemplo de algunos bancos de inversión, donde existe una práctica laboral muy generalizada, de acuerdo con la cual, el empleado trabaja durante varias horas, se va a la casa a ducharse y regresa a la oficina a trabajar nuevamente. Bajo este sistema de trabajo, muchos empleados se vuelven drogadictos, porque terminan consumiendo cocaína y otras drogas con el sólo objetivo de mantenerse despiertos para poder continuar trabajando.

Sin embargo, estos bancos de inversión no serían las únicas empresas que mantienen este tipo de prácticas, en función de lo cual, el autor señala que “en muchas de las profesiones ya no hay límites”, a raíz de lo cual, el Dr. Pfeffer asegura que en el caso de Estados Unidos “el lugar de trabajo representaría la quinta causa de muerte” en dicho país, si es que no más.

Lo dramático –y tremendamente vergonzoso– de todo este asunto, es que nadie se hace responsable por esta nefasta realidad: ni las empresas y tampoco las autoridades de gobierno, quienes se lavan las manos y optan por mirar al lado.

En su descargo, las empresas señalan que hacer cambios al sistema de trabajo significaría afectar las ganancias corporativas, lo cual, es rechazado en forma categórica por parte del profesor Pfeffer, por cuanto, todo el mundo sabe que la gente estresada tiene una mayor probabilidad de enfermarse o de renunciar a la empresa. También es conocido el hecho que los trabajadores enfermos –ya sea psicológica o físicamente enfermos– son menos productivos y muy expuestos a sufrir accidentes laborales. Por último, también se sabe –a través de un sinnúmero de estudios realizados en Estados Unidos y en Inglaterra– que más del 50% de todos los días laborales perdidos por ausentismo o enfermedad del trabajador está relacionado con el estrés laboral.

En función de que el sistema de trabajo actual se ha tornado, a menudo, en algo “inhumano por causa de la excesiva carga laboral”, hoy en día, se requiere de una intervención de carácter sistémico que debe estar asociada a un tipo de regulación a través de políticas de Estado.

La razón es muy simple: los riesgos ocasionados por la falta de tiempo para poder desconectarse del trabajo, recargar las baterías y no estar en condiciones de equilibrar la actividad laboral con la vida personal, familiar y social, trae consigo altísimos costos que están asociados a la salud de las personas, incluyendo la posibilidad de que el trabajador termine falleciendo a causa de una excesiva carga laboral y de un estado de estrés crónico, como muy bien lo destaca el profesor Jeffrey Pfeffer en sus investigaciones.

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