spot_img
spot_img
viernes, 1 marzo ,2024

Chile es el país de Latinoamérica con mayor huella ecológica

Ariel Valdés
Director Magíster en Gestión Ambiental
Universidad San Sebastián

Chile alcanzó el sobregiro ecológico, lo que da cuenta del agotamiento de los recursos naturales que tenemos disponibles para la totalidad del año. Con esto nos convertimos por cuarto año consecutivo en el país de Latinoamérica con el peor desempeño ambiental y el 22 a nivel internacional, compartiendo lugar con Italia y Bahamas. El país con mayor huella es Qatar y Jamaica tiene la menor.

Alcanzar el sobregiro implica que, si los habitantes del mundo tuvieran la misma tasa de consumo que Chile, necesitaríamos 2,7 planetas para cubrir nuestra demanda (muy por sobre el promedio mundial equivalente a 1,7 planetas).

De acuerdo con los registros históricos de la Global Footprint Network, institución a cargo del cálculo de la huella ecológica, Chile entró por primera vez en sobregiro el año 1981. Desde entonces, hemos experimentado un rápido agotamiento de los recursos naturales, acortando la fecha de sobregiro ecológico de manera progresiva.

Este resultado es un reflejo de un modelo económico basado en la extracción de recursos naturales; y de la falta de políticas públicas para fomentar la conservación y restauración de los ecosistemas nativos; junto con el alto nivel de consumo de la población.

Claramente seguir esta dinámica es insostenible en el tiempo, por lo que surge de manera natural la pregunta ¿es posible revertir esta situación? Es una tarea difícil, pero posible en la medida que se involucre a todos los actores de la sociedad.

En el sector público, Chile ha dado pasos importantes asumiendo el desafío de alcanzar la descarbonización de la matriz energética al año 2050, además de la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, que permitirá la coordinación de las acciones de conservación en las diferentes regiones. Sin embargo, se estima que cerca del 57% de las exportaciones anuales del país son generadas por la minería, empresas forestales, frutícolas y salmoniculturas (Uribe y Panes 2022), actividades que tienen relación directa con la extracción de recursos naturales.

Debemos avanzar en diversificar las actividades económicas, aprovechando el capital humano avanzado para desarrollar la industria tecnológica, innovar para mejorar los procesos con el objetivo de alcanzar la economía circular y potenciar actividades de bajo impacto sobre el medio ambiente y compatibles con la conservación de la biodiversidad como el turismo.

También es clave el cuestionamiento individual y la acción local, llamando a que la ciudadanía tenga un consumo responsable. Evitar compras de productos de corta vida útil o desechables de un solo uso; preferir productos locales, cuyo proceso de producción se amigable con el medio ambiente; y hacernos cargo de la gestión de residuos. Según cifras oficiales, en Chile un 2% de los residuos domiciliarios se recicla.

Todas estas acciones deben realizarse de manera coordinada y con base científica, no solo para reducir los impactos ambientales de nuestro consumo, sino también para contribuir en la renovación de los ecosistemas. En ese sentido la educación y la gobernanza ambiental juegan un rol clave.

Más columnas