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lunes, diciembre 5, 2022

Me declaro culpable

No han pasado muchas semanas desde que nos enteramos que 29 alerces fueron descortezados en el Parque Nacional Alerce Costero, uno de los ejemplares resultó con un daño del más del 90% siendo irrecuperable y generando repudio transversal no sólo en el mundo medioambiental, y es que claro, es a todas luces un hecho deleznable.

Por Arnoldo Shibar Torres
Director Regional de CONAF Los Ríos

Sin embargo, la memoria es frágil. Hoy como CONAF estamos siendo apuntados como los principales responsables de que la construcción de la ruta T720 no continúe su avance para conectar las comunas de La Unión con Corral, un anhelo de años que han visto pasar varios ediles de ambos lugares y precisamente el factor que impide aquello es el alerce. Si, ejemplares que están en peligro de extinción y son los más longevos del mundo y que se encuentran en la Reserva Costera Valdiviana. A estos antecedentes hay que recordar que hace unos meses los ojos del mundo se posaron en nuestro país y específicamente en esta región luego de que gracias a un descubrimiento científico se determinara que el árbol más antiguo del mundo se encuentra en el Parque Nacional Alerce Costero.

Como CONAF no nos oponemos al desarrollo del polo turístico ni mucho menos a la conectividad recordando sobre todo el aislamiento que vive la comuna Puerto de Corral, pero entonces la pregunta que cabe hacerse es ¿qué hacemos con los alerces que hoy parecen ser los enemigos de este desarrollo? ¿Son en efecto los alerces quienes lo impiden?

Ante las críticas de autoridades que apuntan a CONAF quisiera realizar algunas aclaraciones: este es un estudio de impacto ambiental que lleva el Servicio de Evaluación Ambiental en el cual no participamos solos en la evaluación, sino que también otros servicios que tienen competencia ambiental y dicho sea de paso, aún no hay resultados de dicha evaluación, pero qué duda cabe que CONAF resguarda la integridad del Parque Nacional Alerce Costero y por ende la especie Alerce. Y aunque CONAF no ha hecho observaciones nuevas desde que se presentó el proyecto el año 2019 al SEA y a la fecha el titular, que no somos nosotros, no ha dado respuesta adecuada en términos ambientales, se apunta a la Corporación como principal responsable. El ecosistema es un todo y también se verían afectados el zorro de Darwin y la Guiña, especies protegidas y en peligro de extinción dentro de un proyecto que empezó con menos de una hectárea de influencia de alerce y hoy ya va en 8 hectáreas. Si queremos conectividad, para ambas comunas, y que solucione el aislamiento de la ciudad de Corral se necesita un proyecto mucho más fuerte en términos técnicos.

Dicho esto, se nos critica por realizar la labor que se nos mandata y que es proteger el ecosistema y desde esa trinchera es una respuesta facilista y que carece de argumento, porque junto con la crítica no se entrega una solución acorde con el resguardo de una especie protegida y en peligro de extinción. El alerce es un árbol resistente pero vulnerable ante los incendios y la tala ilegal, en definitiva vulnerable a la acción antrópica.

Hace pocos días anunciamos la reforestación con especie alerce en el sector La Romaza del Parque Nacional Alerce Costero porque el interés por la conservación y restauración no proviene sólo del mundo científico sino también de organizaciones sociales medioambientales y comunidades, es decir, diversos actores ponen en valor este patrimonio natural.

Muy difícilmente se puede llegar a una solución respecto de esta problemática si se nos pide desligarnos de la labor para la que existe la Corporación que es precisamente la protección del ecosistema, y si por protegerlo, los dardos apuntan a nosotros, entonces sí: nos declaramos culpables. En caso contrario, abiertos al diálogo pero con soluciones que logren consensuar ambos intereses, sino el daño a 29 alerces habrá sido en vano.

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