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lunes, diciembre 5, 2022

El impacto del terremoto de 1960 en la ciudad de La Unión

Por Guido Asencio Gallardo | Una de las tragedias más grandes que les correspondió enfrentar a todos los Bomberos de la zona sur del país, tuvo lugar en los terremotos ocurridos los días 21 y 22 de mayo de 1960, el primero en Concepción y luego en Valdivia respectivamente, en el caso de este último, es recordado por ser el más grande registrado en la historia a nivel mundial, dicha emergencia llegó a ser calificada como internacional por su magnitud, fueron muchas las portadas de periódicos locales, nacionales e internacionales que cubrieron la tragedia, mostrando la gran magnitud que significó. En este episodio la Plaza de la ciudad mostraba con gran elocuencia las marcas que dejó, además del derrumbe de algunas propiedades como fue la casa de la Sra. Graciela López Solano (Libro Leal, O, Historia de la Ciudad de la Unión en su 150 aniversario 1891-1971, Ilustre Municipalidad de La Unión.)

El terremoto, cuyo epicentro fue en la ciudad de Valdivia, ocurrió a las 15:10 horas, en pocos minutos vino a desatar una enorme tragedia nacional, donde se perdieron decenas de vidas, también arrasó con viviendas, reventaron hornos, ductos de agua potable, gas, etc. Hubo graves problemas en los sistemas comunicacionales de la época, se fueron abajo una cantidad importante de industrias, los caminos quedaron inutilizables, las líneas férreas se salieron de su camino, muerte de ganado, se vio afectado el terreno ocupado para la agricultura, entre muchas otras pérdidas que con el correr de los años se descubrieron.

Fueron muchas las consecuencias que cambiaron prácticamente toda la fisonomía del territorio, quedando hundida gran parte de la ciudad de Valdivia, apareciendo nuevas islas. Uno de los episodios más recordados fueron los derrumbes de tierra que producto a su fuerza, taparon el Lago Riñihue, lo cual amenazaba con hacer desaparecer por completa a la ciudad de Valdivia, fueron muchos trabajadores, rescatistas, ingenieros, funcionarios públicos, que trabajaron con pala y picota para hacer frente a esta catástrofe, cumpliendo una acción heroica que hasta los días de hoy es recordada, con su esfuerzo y esmero pudieron, después de dos meses, abrir un canal de evacuación del lago, evitando una tragedia mayor. En fin, fueron muchos los cambios de carácter físico, geográfico y humanos que se desarrollaron en un par de minutos, afectando también con un maremoto que dañó gran parte de la Isla de Chiloé.

En ese entonces el presidente de Chile era don Jorge Alessandri Rodríguez, quien activa todas las fuerzas vivas para ir en ayuda de los damnificados. Fue en esta instancia donde los Bomberos de Chile comienzan a ampliar su radio de acción frente a las emergencias, pues no tan solo combatían incendios, sino que los desastres naturales ocurridos dan el punta pie inicial para comenzar a especializarse en materias de rescate.

Estas tragedias marcan ciertamente un punto de inflexión para el país en general, el llamado de emergencia no tan solo estaba destinado a ser local, en este caso por ser un terremoto de una magnitud de 9,5º Mw, aparte de sacudir a la ciudad de Valdivia, muchas de las comunas y ciudades que se encontraban alrededor, también se vieron afectadas, como fue el caso de la ciudad de La Unión, según un estudio realizado por Roberto Lazo (Lazo, R. (2008). Estudio de los daños de los Terremotos del 21 y 22 de mayo de 1960. Memoria para optar al Título de Ingeniero Civil Universidad de Chile. Santiago.) la magnitud del terremoto en esta ciudad fue de 7,0º Mw, donde de manera inmediata el Cuerpo de Bomberos se vio en la obligación de organizar sus fuerzas de emergencia que cumplieron un rol fundamental para el proceso de reconstrucción de esa emergencia, lo cual sirvió de base para enfrentar los diferentes otros sismos que han sido parte de la historia de Chile.

En el caso de la ciudad de La Unión los daños producto de este movimiento sísmico no fueron tan catastróficos como lo ocurrido en la ciudad de Valdivia, sin embargo, también hubo 17 casas destruidas, un herido y un desaparecido, además de derrumbes en edificios emblemáticos tales como El Molino, una parte de la Municipalidad, una maestranza, algunas tiendas y bodegas de frutos, producto de ello, fue necesario construir unas 200 casas de emergencia para reemplazar las dañadas por los diferentes sismos que acompañaron al más grande ocurrido, que inclusive siguieron estremeciendo a la población los días posteriores a la gran tragedia. En ese episodio también resultaron dañados e interrumpidos servicios públicos como teléfono, telégrafo y naturalmente la energía eléctrica (Lazo Roberto, pg. 267, 2008), donde colaboraron en la reconstrucción, militares, carabineros y por cierto los bomberos cumpliendo con un rol fundamental, complementando la labor realizada por otras instituciones públicas y privadas que fraternizaron de manera colaborativa con la reconstrucción de esta emergencia que remeció literalmente al mundo entero, por la magnitud de su impacto. En suma, esta tragedia sirvió para reflexionar acerca de cómo se estaba preparado para enfrentar tanta perdida material. En el caso de la ciudad de La Unión, los bomberos se organizaron en brigadas, para trabajar de día y noche, con el fin de resguardar el patrimonio que quedaba en pie y el que se encontraba destruido.

Este episodio de la historia, es importante contarlo, debido a que el Cuerpo de Bomberos de La Unión, como muchos otros de la zona, supieron afrontar la emergencia con todo su capital humano disponible, aplicando los valores aprendidos, desde sus inicios, buscando resaltar los lazos de hermandad y fraternidad que los caracterizan, ayudando a levantar al país con lo que tenían a mano, que era la fuerza humana y las herramientas rústicas, pero eficaces que contribuyeron de forma excepcional a sobreponerse ante semejante desastre natural.

En las estadísticas de la época se cuenta la pérdida de vida de unas 1600 personas, enhorabuena en la ciudad de La Unión, no fue tan severo, pero esto no es razón, para estar satisfechos, pues cada una de las personas que perdieron sus vidas y otros sus bienes, marcó para toda su existencia una lección de la cual hay que aprender y debe ser contada a las generaciones venideras, con el fin de conocer cuán capaces de resistir pueden ser las personas en una emergencia, y que por lo menos sirva para saber que sus antepasados estuvieron presentes, demostrando una gran resiliencia, que hoy es recordada y honrada a través de este libro.

La enseñanza que queda de esta tragedia, se traduce en que cuando las personas están dispuestas a trabajar por otros, es posible avanzar hacia la práctica de valores humanos, que en este caso los bomberos, constituyen lo que verdaderamente significa un Cuerpo, donde cada eslabón es importante para que todo el organismo pueda cumplir sus funciones de manera normal, eso es lo que hicieron en su momento los Bomberos de La Unión, aplicaron cada una de sus enseñanzas, lo cual se ve reflejado en estos ciento cincuenta años de historia.

(Extracto del Libro: “Historia de los 150 años del Cuerpo de Bomberos de La Unión 1869-2019”, autor Guido Asencio Gallardo)

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