El lenguaje en la cultura Mapuche

Por Guido Asencio  Académico

La palabra Mapuche, tiene su origen precisamente reconociendo que “el hombre es de la tierra” y, por lo tanto, reconoce que en una primera entrada que la tierra es parte de la cultura y no está desapegada a la esencia del ser, esto constituye un imperativo ético que está arraigado en los ancestros desde una antropología que valora la naturaleza de quienes se sienten uno más del entorno donde viven, lo cual ha sido históricamente banalizado por la cultura occidental que en su concepción epistemolótica encuentra un conjunto de conocimientos que condicionan las formas de entender e interpretar el mundo en determinadas épocas, pero que no centra su mirada en la contemplación de la naturaleza como parte del propio ser.

Por su parte, los apellidos en la lengua Mapuche representan al territorio y las circunstancias que las personas nacieron en un momento determinado, mostrando un testimonio invaluable que viene a poner en valor la cosmovisión como uno de los valores más trascendentales de los pueblos originarios. Su relación con todas las formas de vida se sustenta y configura en la práctica de comprender el mundo en que habita, un multiuniverso material e inmaterial de formas vivientes que coexisten para configurar las manifestaciones de la vida, en un continuo de fuerzas contrapuestas y complementarias.

Parte de la importancia de resaltar las lenguas originarias, está dada por dilucidar la idea que se tiene de las cosas a lo que se denomina el “buen vivir”, “küme felen”, bienestar, en mapudungun. Las formas de ver el mundo están representadas en estas lenguas originarias, mostrando sus raíces, el denominador común que se visualiza en la condición de interdependencia e igualdad que consideran sus manifestaciones en todo orden. Las condiciones vitales de los pueblos originaros se encuentran estructurados en el conocimiento del medio en que se habita, con el fin de recuperar el equilibrio con la naturaleza.

En el caso del mapudungun, corresponde a una de las lenguas indígenas más representativas de Chile y parte del territorio argentino, pero también para hacer conciencia de que esta lengua está en grave peligro de extinción, según la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile (2011), indica que “antes de la conquista de Chile el mapudungun fue hablado por cerca de 1 millón de personas en Chile, pero en la actualidad está estimado que hay solamente 232 mil hablantes, estos datos publicados hace diez años son preocupantes para la vitalidad y el futuro de esta lengua. Las razones que se exponen por el autor David Crystal (2000) son históricas y sociales, lo cual no es un problema solamente en Chile, sino que de muchos otros países donde incluso prohíben, discriminan o simplemente banalizan el rol de los grupos indígenas, invisibilizando su trascendencia cultural. La pérdida de un idioma tan importante como es el Madungun, podría ser una gran problemática para nuestro país y para el mundo, puesto que esta lengua no solamente sirve para comunicarse, su valor cultural es incalculable, resaltando formas de pensamiento y su evolución, colocando la sabiduría como uno de los elementos centrales para rescatar la identidad.

Una de las sutilezas que se representan en el Madungun se encuentra en la importancia que se le da al rol de las mujeres para la transmisión de cultura, a través de la lengua, costumbres, valores y tradiciones para su familia, en la época de la colonización y muchos años después de ese proceso doloroso, mientras las mujeres enseñan a sus hijos, los hombres estaban luchando en las diferentes batallas.

Ziley Mora (2015) indica que el idioma Mapuche es “un sistema decodificador de los mensajes oraculares de la naturaleza”, quien también plantea que “hemos perdido la capacidad de leer ese libro abierto que es la naturaleza”, este autor es uno de los más importantes de nuestro país, quien ha dedicado su vida para realizar investigaciones y publicaciones respecto a la cultura Mapuche, entre tantas de sus definiciones también realiza ciertas comparaciones con otras culturas como la asiática o la egipcia, en esta última conecta mucha de su sabiduría a lo que se conoció como el Oráculo de Delfos, colocando el agua como un espejo de la naturaleza que muestra un código que representa la “síntesis de algo mayor que es el devenir”. Otro de los elementos que resalta este autor es el principio hermético que tienen los egipcios que señala “como es arriba es abajo y viceversa”, es muy similar a lo que se quiere expresar el significado espiritual del Madungun, puesto que releva en todas sus expresiones una complejidad intrínseca muy distinta a la simplicidad del idioma castellano o que cualquiera otro moderno de origen occidental.

La revitalización de las lenguas indígenas constituye un desafío que no es fácil de llevar a cabo, debido a que las políticas públicas de nuestro país colocan de manifiesto que en el sistema educativo el Mapudungun no es una lengua prioritaria. Sin embargo, en muchas comunidades donde existen escuelas públicas se han implementado de manera autónoma planes de estudios que incorporan la lengua mapuche, entendiendo que el rescate de la cultura es imprescindible que sea acompañada del lenguaje. Es de esperar que quienes generan políticas públicas en materias culturales, puedan comprender que lo único que puede salvar nuestra cultura ancestral es el lenguaje.

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