N o es fácil decir que haces política, menos que militas en un partido. La distancia, que con justicia, la ciudadanía denuncia de ellos obliga a replantear su rol. Su déficit es un triunfo del modelo.

   

Por Juan Pablo Gerter
Secretario General Revolución Democrática los Ríos

En la vereda de la izquierda los desafíos son urgentes. De ser partidos con culturas políticas sustentadas en verdades petrificadas en el siglo XX, con orgánicas que funcionan en base al favor devenido por la filiación y la lealtad, los tiempos nos obligan a pensar y actuar diferente. Pasar de clientes, de la petición en política, a ciudadanos parte de la polis, dialogantes, críticos y propositivos.

Por tanto, la primera tentativa de reflexión sobre este punto, es reconfigurar la concepción de un proyecto colectivo en política. Desde la izquierda, que es desde donde se escribe, los mínimos deben partir, creemos de ciertas urgencias claras: cambio climático, desigualdad, feminismo, nuevo modelo de desarrollo, plurinacionalidad, descentralización, y superación del neoliberalismo. Ello en un diálogo permanente con aquellos que se sientan convocados a esta propuesta, articulando un horizonte común con algunas premisas, pero sin verdades reveladas.

Eso significa dialogar. Equivocarse, pero por sobre todo escuchar y reflexionar conjuntamente a partir de ese proceso de construcción de saberes. Comprender que nuestro lugar de habla, nuestras certezas, articuladas en lo individual y su entorno, no nos dieron las respuestas. Y qué, por primera vez en nuestra historia republicana, nos ponemos a dialogar desde la diferencia para edificar un pacto social que incorpore la diversidad de saberes y tradiciones que Chile posee. Y este diálogo es desde el Estado, que somos todas/os, sin olvidar que su objetivo es velar por el bien común de sus integrantes.

Por eso la invitación a todas quienes quieran construir desde la diferencia, la transformación social e histórica de este país es a hacer y pensar un nuevo Chile haciendo política; hablando de la polis, yendo por proyectos conjuntos, colectivos y no particulares.

La falta de política, que es la ausencia de lo público, es señal de la victoria del hedonismo y la sociedad del consumo y su corto plazo. Recuperarlo, es revolucionario. Salirse de la zona de confort de mis pequeñas verdades, aún más.

Nuestra pelea está ahí, en hacer política del siglo XXI. Porque como dicen: la política es muy importante para dejársela únicamente a “los políticos”.